Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/05/09 00:00

“Odio a Garfield”

Además de ser una de las autoras más importantes a nivel mundial, Ana Von Rebeur ha sido una defensora de su oficio, sus colegas y las mujeres que se dedican a la ilustración y el cómic. Ahora, visita a Colombia para participar en el XII Salón de Historietas y Caricatura, cuyo tema central es precisamente: Mujer. Semana la entrevistó.

“Odio a Garfield”

La relación de Ana Von Rebeur con el mundo de las viñetas arrancó en su infancia. Cuando era una ávida consumidora de historietas y una fanática consumada de Periquita, Susy Secretos del Corazón y Mafalda. Sin embargo, entre ese instante y su conversión en autora reconocida pasaron algunas décadas. Entre otras cosas porque antes de dedicarse al humor gráfico, la ilustración y el cómic profesionalmente, pasó por las facultades de química y diseño gráfico, y se desempeñó como azafata por 14 años.

Pero esa distancia entre esos dos momentos de su vida, nada tiene que ver con una vocación tardía. De hecho esta mujer argentina, que se ha consagrado como una de las mejores de su área en Latinoamérica y el mundo, tenía claras desde el principio sus condiciones de dibujante y sus intereses en esas áreas. Así que el haber empezado luego de tanto tiempo fue resultado de una serie de factores que Ana describe así:

“La historietas es un mundo de hombres, como todo el mundo En especial, porque de las mujeres no se espera que hagamos reír a nadie, sino que festejemos los chistes de los muchachos. Yo no tenía parientes ni padrinos dibujantes. Estaba estudiando diseño grafico luego de escaparme de la facultad de química -que me aburría horrores- . Como era linda y sabía idiomas, engañé a mis padres diciendo que dejaría un ratito la universidad para ganarme unos pesitos trabajando como azafata internacional de Aerolíneas Argentinas. Pero cuando viajé a Roma, Paris, Los Ángeles , Nueva York, me dije: ‘¿Yo encerrada en un laboratorio estudiando orina ajena? ¡NO!’. En mis viajes, por casualidad, conocí dibujantes argentinos exilados en España que me instaron a seguir con el dibujo. Toda mi vida dibujé, pero no tenía idea de qué carrera hacer dibujando. Me aburría la idea de entrar a estudiar Bellas Artes...¡Pintar y dibujar era demasiado fácil para mi, casi como respirar! En España supe que se puede vivir de los monitos”.

Luego de saberlo, Ana se relacionó casualmente con algunos autores de cómics y posteriormente tomó la decisión de presentar su trabajo una revista.

“Conocí muy casualmente a unos historietistas de cómics ( hacían la serie Nippur de Lagash para Columba), con los que aprendí a usar la tinta china con pincel número dos para hacer los fondos de kas aventuras. Ellos, a la vez - aprovechando mis viajes y conocimientos de inglés- me pagaban para que tradujera las historietas argentinas del español al inglés y para que se las entregara a Bob Greene, el editor de DC Comics en Manhattan. Estamos hablando del año 86, no había Internet y yo viajaba con mi maquina de escribir Lettera en la valija, avanzando con las traducciones en escalas en Tierra del Fuego (Patagonia) y en el hotel Tequendama de Bogotá. Recién ahí empecé a tener conocidos en el ambiente, que aseguraron que mi dibujo era bueno, mi humor también, y me recomendaron pedir trabajo en la revista Humor, donde empecé”.

De ahí en adelante, durante dos décadas y gracias a la publicación de diversos libros, a haber trabajado en cerca de 30 medios impresos y haber obtenido diversos premios y reconocimientos a nivel internacional, el trabajo de Ana se convirtió en un referente obligado para otras mujeres latinoamericanas dedicadas al oficio y ella misma se transformó en una defensora del trabajo y los derechos de sus colegas.

Además, ha dedicado parte de su tiempo a reflexionar sobre diversas facetas del mundo de las viñetas. Uno de los temas a los que ha hecho referencia, y que justamente tiene que ver con el evento al que asiste en Cali, es las mujeres el humor y el cómic.

Semana. Con base en esos antecedentes, ¿cómo ve la situación actual de las mujeres autoras en un medio tradicionalmente masculino?

Ana. Somos demasiado pocas, y no tengo espacio aquí para contarte las 27 razones que he estudiado para que esto sea así. Para que te des una idea, en un concurso internacional de humor grafico hay 6.000 participantes y cinco de ellos son mujeres . Siempre son las mismas tres, cuatro, cinco, no más que eso. No es que las mujeres no tengamos sentido del humor - creo que en eso superamos a los hombres - sino que nadie nos estimula a crear humor. Y para colmo, nos siguen reservando para la sección "Chicas", la " Página Femenina", la revista del hogar, puericultura, cocina .... O sea, nos piden que hablemos solo de cosas de mujeres, cuando los hombres pueden hablar de cualquier cosa. Muchas dibujantes mujeres han quedado en el camino, dedicándose a vender tortas para vivir, porque ya no se les ocurre qué tontería poner acerca de moda, puericultura o jardinería. Es terrible pero es así. Nos ganan por cansancio. ¡Por suerte a mi se me ocurren un montón de chistes sobre mujeres acomplejadas porque tienen el pelo seco y con las puntas florecidas! Soy una cómplice de mantener un status quo espantoso acerca de la "mujer objeto", la " chica linda preocupada por agradar", lo asumo. Pero soy práctica: mis hijos comen comida y no puedo seguir perdiendo tiempo en las redacciones rogando: "¿Y a mi por qué no me dejan publicar chistes sobre Bush e Irak, y las veleidades de la primera dama argentina, que se gasta miles de dólares en carteras de marca en Miami?". De todos modos, dentro de mi cuadrito de temática femenina, siempre me las apaño para ir tirando línea y una idea que le abra los ojos a las chicas, para que sepan que este mundo también es nuestro y tenemos derecho a elegir, a pensar y a decidir qué hacemos con nuestra propia vida, que es bien nuestra.

Semana. ¿Cuál es el papel del humor gráfico y los cómics en el contexto actual?

Ana. Ante todo, hacer de este, un mundo mejor. Creo firmemente que la labor del artista, sea la rama que sea, es mejorar la calidad de vida. Hay canciones, libros, poesías y chistes que uno acaba de leer regocijado, con la sensación de: "Caray, qué bello pensamiento, qué idea divertida, que acordes deliciosos...¡Vale la pena estar vivo para disfrutar de esto!". Eso, hablando de la creación en general.

Los cómics están para divertirnos, sacarnos del mundanal ruido y enviarnos a vivir otras aventuras en otras épocas y otros tiempos. Son realidades paralelas que ayudan a que la vida real sea más digeribles y liviana. El humor grafico es mucho más directo y agudo, debe tener una resolución instantánea, y ayuda a abrirnos los ojos, a ver las cosas cómo son, a descubrir nuestros miedos y debilidades. El humor es un consuelo, un alivio y una manera de despertar conciencias.

Semana. ¿Qué es lo más importante de presidir FECO (Federación de Organizaciones de Humoristas Gráficos)? Y ¿Cuáles han sido las acciones más importantes que ha desarrollado en su cargo?

Ana. En primer lugar, al sensación de pertenencia a una entidad gigante, con 24 países miembros y más de 3.000 dibujantes asociados, todos empujando para el mismo lado: tratar de difundir el humor de calidad. El hecho de haber sido invitada a participar como organizadora o jurado de eventos en Brasil, China, Rumania, me sirvió para saber que todos somos iguales, nos reímos de las mismas cosas y tenemos las mismas preocupaciones como humanos y como dibujantes de humor. También tuve el placer de participar en la redacción y edición de libros internacionales que estudian la situación de los dibujantes de distintos países, o la censura. Y me di el gusto de organizar una megamuestra internacional de humor gráfico en un estadio de fútbol, cosa que no hago más porque es un trabajo descomunal. Finalmente, organizamos una escuela itinerante de humor gráfico, gracias a la cual descubrimos que el chico que comienza a apreciar el humor grafico, es un niño que luego lee y será mas culto que los que no tengan acceso a los cómics y chistes dibujados. Los gobiernos deberían tener equipos de dibujantes humorísticos para hacer cuadernillos de distribución gratuita en la escuela, en vez de tanto eslogan sobre " el valor de la lectura", que impera en las ferias de libros y no convence a nadie.

Semana. En general, ¿cómo ve el momento actual de la caricatura y el cómic en Latinoamérica, en particular, en Colombia?

Ana. Lo veo lleno de gente talentosa y muy tozuda y persistente, abriéndose camino dentro de un panorama no muy alentador, ya que no hay muchos medios donde publicar, y los que existen ya tienen dibujantes contratados in eternum, y no les interesa probar nuevos talentos. Me tocó producir una documental de HBO Olé de Venezuela sobre humor argentino, y ellos mismos concluyeron: "Mira que son perseverantes los dibujantes, ¡no hay donde publicar, y siguen dibujando!". Y en Colombia , los vaivenes políticos han hecho que sus dibujantes tengan el merito extra de tener un coraje admirable y conmovedor. Muchos otros en su lugar habrían optado por hacer el chiste fácil sobre el náufrago en la isla desierta o el señor que se patina con las cáscara de banana. Un recurso que adoran los editores de los periódicos e inunda a los países latinoamericanos porque es humor sin riesgos. Quien lo dibuja sabe que con el humor simplista conservará su empleo, y el editor sabe que conservará sus auspiciantes y se ahorrará un par de pleitos por difamación y esas cosas. Pero esos chistes tan comunes, hoy en día, nadie los precisa en un periódico.

Ana. De todos los géneros del cómic, ¿cuáles son los que más le gustan y por qué? ¿Tiene autores y títulos favoritos, cuáles?

Ana. En la Argentina sólo conocía a los autores argentinos como Quino y Fontanarrosa, que adoraba, y a los cordobeses de la vieja revista " Hortensia", del interior de mi país . Luego, en los viajes, descubrí a autoras deliciosas de las que me hice fan como Cathy Guisewhite, de EE.UU, Lynn Johnston de Canadá , o Claire Bretecher de Francia, todas con una aguda mirada sociológica sobre la debacle de haber nacido mujer. Me encanta el humor sin palabras de muchos colegas que he conocido en festivales. Reconozco el enorme talento de Angeli, de Brasil, y me desespera que el genial Gary Larson haya abandonado el humor grafico para dedicarse a tocar el banjo en una banda de música country. Es de los tipos que con un chiste hacen de este un mundo mejor. Como es yanqui, es millonario, claro. Ah, odio a Garfield, no me causa gracia y estoy harta de verlo en todos los diarios del mundo, gracias al maldito sistema de los sindicatos, que son la pesadilla de los autores locales. Imagínate: un año de Garfield le cuesta a mi editor más barato que un mes de chistes míos. Eso es competencia desleal, y nos traba las posibilidades laborales de todos los dibujantes sudamericanos.

Semana. ¿Cómo juzgaría las tendencias presentes? ¿Cómo lenguaje creativo hasta que punto cree que han llegado estos lenguajes (humor gráfico, ilustración, cómic, historieta) y hacia donde cree que se dirigen ahora?

Ana. Como diría Shakespeare, "No hay nada nuevo bajo el sol" . Demasiada gente se copia de demasiada gente y todos miran a Europa o Estados Unidos. En China no se distingue a un dibujo editorial chino de uno de Oliphant, el famoso editorialista norteamericano. Y es una pena que eso suceda, porque ese país tiene una tradición hermosa de hacer cómics con tinta china, con pinceles de bambú en papel de arroz. Hasta tienen a un personaje tradicional entrañable y muy divertido, que es el cazador de espíritus que atrapa a las almas de los muertos para que no molesten a los vivos. ¡Es genial! Pero los jóvenes chinos no miran eso, sino que copian los chistes que se publican en el New York Times. En la Argentina, le tenemos bastante bronca a Estados Unidos- nos ha hecho mucho mal - y nadie se copia la onda de allí. Gracias a ello, han salido autores muy originales, pero muchos otros miran a Europa y se copian la onda minimalista de dibujar con figuras geométricas y la paleta de colores de los años 20, que se ven en las páginas web de editoriales belgas y francesas. Muy chic, pero ideal para que los que no saben dibujar hagan como que "no sé dibujar, pero soy moderno" .
Creo que cada uno tendría que dibujar como le nace, como le sale, como lo siente, mirando su propia cultura y las pinturas aborígenes de su propia tierra, para crear cosas nuevas, insólitas, diferentes.

Ana. ¿De todos los libros y caricaturas que ha publicado, tiene algunos favoritos? ¿Cuáles y por qué?

Ana. Me gusta lo que estoy haciendo para las revistas Cosmopolitan, Psicología Práctica , El Batracio Amarillo de España, y el diario Espeejo de Bosnia porque me siento muy libre. Lo que envío lo publican sin censura. Entre los libros, Los hombres andan flojos, ediciones 95 y 2004, fue muy alabado. Habla crudamente de la vida de la mujer y no pierde vigencia con los años y hasta lo he llevado al teatro con éxito ininterrumpido (tres años en cartel). Y Cómo no ser una mamá ideal ( Robinbook), creo que es el más divertido, en su tema. Es la Biblia de la maternidad, en clave de solfa.

Semana. Ha publicado en diversos medios impresos, ¿alguna vez fue objeto de censura en alguno de ellos? Y si fue así, ¿cuáles fueron las razones?

Ana. Desde el año 86, en mi primer trabajo en la revista Humor supe que no te dejan hablar de aborto, de drogas, ni de la iglesia. Tres temas tabú aún hoy en mi país ...y en muchos otros. Ah, jamás intentes hacer una nota contando que la industria de la cosmética es una gran mentira, que no existe tal cosa como una crema que te quite las arrugas , y que tampoco existen las ampollas de placenta de tortuga porque las tortugas no tienen placenta. Quise contar que la celulitis no existe, que es un invento para vender cremas por toneladas a través del sistema de acomplejar mujeres, (porque la mujer acomplejada gasta más), y en varias revistas me dijeron que no la publicarían por temor a asustar a los auspiciantes. Así que hoy padecemos la censura económica: no se puede decir nada que pueda espantar a un anunciante. La Coca Cola tiene vitaminas, fumar adelgaza y nuestro gobierno es el mejor de la historia.

Semana. Ha sido una defensora de los derechos de los humoristas gráficos, en ese sentido, ¿en qué aspectos piensa se debe centrar fundamentalmente esa defensa?

Ana. En denunciar a los medios y ante tribunales a quien pase sobre nuestro derechos, sin pérdida de tiempo y sin temores. Mucha gente no lo hace por temor a perder un empleo. Pero de todos modos, aquel que te censura o maltrata tampoco te recontratará. El miedo siempre es cómplice.

Semana. ¿Qué la convenció de visitar Cali y estar presente en el evento?

Ana. Me impactó la propuesta, me honra la invitación y me asombra que puedan organizar algo cultural respecto al humor grafico, lo que no es común, salvo en países que ven al humor gráfico como un evento cultural, que por lo que sé son sólo dos: Turquía ( gran consumidor de periódicos y revistas) y Francia. Así que con Cali, tenemos un triangulo que une a América con esos dos centros del humor en serio.
Además, tenía muchas ganas de saber quien es este Quijote llamado José Campo que organiza todo y dibuja tan admirablemente bien, y - para qué negarlo - me moría de ganas de conocer el Valle del Cauca y escuchar alguna rumba ...

Semana. Usted ha sido premiada varias veces por su trabajo ¿Para qué le sirven tantos premios?

Ana. Supongo que indican que mi trabajo se entiende en todos los idiomas. Los premios son como un aval de profesionalismo que hacen que a la hora de elegir a los miembros de jurados, mucha gente se acuerde de mi y me inviten a mirar cientos de dibujos de todas partes - lo que me encanta - eligiendo entre ellos al mejor . O sea: viajo, conozco lugares hermosos y gente adorable, y me la paso mirando humor grafico de primera calidad. ¿ Que más se le puede pedir a la vida? . Además, una tiene agradables sorpresas extras, como que un grupo de estudiantes de Estambul me pida permiso para hacer un corto de cine basado en un dibujo mío que fue premiado allá y está exhibido en Turquía. Es una idea que yo hice en casa, en Buenos Aires, mientras revolvía los fideos...y ahora hay un equipo de muchachos filmándola. A mi me da la sensación de que si nos dan gracia y nos conmueven las mismas cosas, está claro que las cosas que nos diferencian a los humanos son estupideces y, en el fondo, en lo profundo, somos todos iguales. Los humoristas gráficos hacemos eso: unimos al mundo con puentes hechos con sonrisas. Y uno siente que es uno con el universo. Es una sensación muy cálida. Desde que descubrí esto, nunca más me sentí sola .

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.