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| 6/6/2004 12:00:00 AM

Y otro pasito tun tun...

El boom de la salsa en Francia ha hecho que varios compatriotas encuentren en este ritmo una forma de vida. Arlex Campo, un samario que lleva más de 15 años en Francia, pondrá a los galos a azotar baldosa con el Primer Festival de Salsa en Marsella.

En los años sesenta y setenta los ritmos bestiales de Richie Ray, Bobby Cruz, Héctor Lavoe y Eddie Palmieri, entre muchos otros, se tomaron las calles de Nueva York. Muchos dicen que fue ahí, en la gran manzana, donde nació la salsa y se estableció como una nueva moda que terminó por contaminar al continente. Cientos de cubanos y puertorriqueños fijaron su residencia en esta ciudad, unos huyendo de algo, otros buscando una nueva vida en un país tan diferente al suyo. Los newyorricans estaban en la jugada, o más bien haciendo la jugada mientras estos ritmos llegaron a Cali, consagrando a la ciudad como la capital de la salsa.

En la década de los noventa la salsa llegó a Europa como una nueva moda que muchos quisieron poner en práctica. El salsero colombiano Yuri Buenaventura, le chanteur de salsa latino, entró con todas sus fuerzas a Francia después de darle un nuevo ritmo en 1997 al clásico de los cincuenta "ne me quitte pas" de Jacques Brel. Años antes Arlex Campo, un samario que como muchos había partido de Colombia en busca de una aventura, deambulaba desubicado por las calles de Lyon sin saber que 15 años después bailaría al son de Buenaventura organizándole sus conciertos.

La salsa se puso de moda: ingleses, franceses y alemanes entraron a las escuelas de bailes latinoamericanas para poner sus cuerpos en otra sintonía, una sintonía que para la mayoría resultaba exótica, sobre todo sensual. Aprendían la técnica y los pasos a la perfección después de deshacerse del rígido 1-2-3-4 para poner a bailar partes del cuerpo que nunca antes habían movido. Pocos lograron encontrar el verdadero feeling, pues una cosa es mover los pies, y otra es encontrar el punto sublime en que la vida se vuelve música. De todas formas la salsa se disparó, concretándose en un gran boom que tomaría varios adeptos en el viejo continente. Tras 5 años de obsoletos trabajos que pasaron desde ser albañil hasta DJ en una disco africana, Arlex descubrió que tal vez la manera de sobrevivir en este país era dándole a los franceses algo que no conocieran: la salsa. "Recién llegado a Francia traté de trabajar como dibujante y encontré un trabajo en el que duré sólo 15 días. Me tocó renunciar por problemas de comunicación, y me puse a hacer los trámites de nivelación del diploma hasta que me dijeron que tenía que esperar 5 años", cuenta Campo hablando de esos primeros días. "Fue entonces que me dije que tenía que hacer algo que los franceses no tuvieran ni conocieran. Pensé en la música latina, en especial la salsa, y todo comenzó con una emisión de salsa que se llamaba "salsadicción" en una radio en Lyon. Dos meses más tarde estaba trabajando como DJ en una discoteca africana, y pienso que fue el comienzo de mi verdadera aventura en Francia", complementa.

Aburrido del frío en Lyon, decidió irse en busca del sol y la playa "encontrando mi Santa Marta con el olor del mar y 300 días de sol al año". Marsella fue su nuevo destino donde tuvo que empezar de cero nuevamente como profesor de salsa y fiesta los fines de semana. Dos años más tarde, se puso en la tarea de "buscar la fórmula de hacer fiestas de países latinos, fiesta colombiana, cubana, peruana, venezolana, dominicana, con 3 a 5 músicos, ya que era muy difícil encontrar los músicos de cada país para que la fiesta fuera típica", como explica este samario en un español afrancesado que a veces se vuelve críptico. El siguiente paso a seguir fue organizar en el 99 la "Gran noche latina", que se consagró como uno de los conciertos de salsa más conocidos de Marsella. Al año siguiente, la nueva versión de la Gran Noche Latina fue todo un éxito, contando con las presentaciones de grandes artistas como Camilo Azuquita de Panamá, Yuri Buenaventura, La son charanga, Mercadonegro y Oscar de León, entre muchos otros.

Desde entonces el disco no le ha dejado de sonar. El 19 junio de este año se la va a jugar toda para poner a Marsella a brillar hebilla. El objetivo es realizar el Primer Festival de Salsa Saint Joseph, contando con invitados de la talla del sonero Eliades Ochoa y un grupo de samba local.

¿Y después qué? "Mis planes son perennizar este Festival Latino, para que dure 2 o 3 días, llevar los franceses a Colombia, al Carnaval de Barranquilla, la Feria de Cali, a Cartagena, Santa Marta y Bogotá, aunque es difícil en estos momentos por la imagen del secuestro", explica Arlex. "También traer grupos colombianos como Joe Arroyo, Grupo Niche, Galé, Fruko y Guayacán a Marsella y a los grandes festivales en Francia y a los menos conocidos. Quiero traer grupos de cumbia y vallenatos, como el grupo Fusión de sabanalarga, que vi en el Carnaval de Barranquilla este año. Lo bueno del grupo es que tocan cumbia, merengue y salsa, y por el momento nunca se ha visto un grupo así aquí en Europa".

Además de todo esto, Arlex quiere promocionar a los grupos colombianos en Francia y grupos franceses de salsa en Colombia. Sin embargo, siempre hay problemas de tipo logístico como conseguir las visas y los pasajes. Por esto, Arlex está buscando empresas, grupos o personas que estén dispuestos a patrocinar esta idea y tal vez hacer de la salsa un motivo para conquistar el mundo.

Artículo de Conexión Colombia
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