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| 1/9/2005 12:00:00 AM

País extremo

Colombia se ha convertido en uno de los mejores escenarios del mundo para realizar deportes extremos.

En los últimos años, los turistas que llegan a las playas, parques naturales, nevados y montañas del país han cambiado su apariencia. Ya no se ven sólo las grandes familias cargadas de maletas, ni los expedicionarios colombianos con mapas y catalejos o los europeos en busca de chaquiras de colores y mochilas arhuacas. Ahora bajo el sol de un mediodía en el Caribe colombiano, o la brisa de una tarde en lago Calima, los que acuden son jóvenes con cuerpos musculosos y caras embadurnadas de bloqueadores de colores. Su equipaje no son hamacas, carpas ni esteras sino tablas de surf, paracaídas y cometas. Kite surfig en el Lago Calima, ala delta en Roldanillo, 'free fliying' en Medellín y Flandes, surfing en Nuquí, Tumaco y San Andrés, ciclomontañismo en el Boquerón, winsurf en el Cabo de la Vela, rafting en San Gil y carreras de aventura en Boyacá son pruebas de que hace algún tiempo Colombia dejó de ser indiferente a los deportes extremos. Por fin, la exuberante naturaleza y los mágicos escenarios con los que cuenta el país para realizar este tipo de actividades se comenzaron a aprovechar y ahora las playas, ríos, parques naturales, nevados y montañas son los mejores lugares para dejarse tentar por el riesgo. Desde comienzos de 2000, competidores de diferentes partes del mundo se han dado cuenta del potencial de Colombia como escenario de deportes extremos: para los surfistas de California, acostumbrados a correr las olas en agua salada, no fue normal esperar su turno relajándose en los ríos de agua dulce que bajan de la Sierra Nevada y desembocan en el mar como les ocurrió en el Tayrona en la tercera válida del circuito internacional; los alemanes que hicieron ala delta en Roldanillo, en las clasificaciones al Red Bull Fly to Giants of Río, se sorprendieron al volar entre montañas de distintos verdes y ríos de aguas cambiantes; los españoles del equipo Motorola que ganaron la Travesia Max Adventure Bosi 2004 en la meseta cundiboyacense se llevaron la mejor imagen de una organización digna de otras carreras internacionales como el eco-challenge; y para los italianos practicantes del Kitesurfing, que esperan impacientes la llegada del otoño, fue sorprendente navegar en lago Calima donde sopla el viento 300 días al año. Para 2005 más de cincuenta competencias nacionales e internacionales se tienen programadas en diferentes regiones de Colombia: suramericano de winsurf y abierto de Kiteurfing en el lago Calima, circuito nacional de surfing On Tour en ocho playas diferentes, Nacional de Motocross en Antioquia y la travesía Max -adventure, esta vez programada en la costa Caribe, son algunas de ellas. Bogotá y sus alrededores no se quedan atrás para quienes quieran soltar un poco de adrenalina. En los parques del Salitre, Simón Bolívar y el Tunal se han adecuado pistas de ciclomontañismo y motocross donde continuamente se realizan competencias que reúnen miles de personas. En Mondoñedo se puede practicar Sandboarding, la adaptación del snowboarding a la arena, en Suesca escalar sus empinadas montañas, enfrentar el viento del Sisga haciendo winsurf y en los ríos de Tobia practicar el canotaje, el kayak y el rafting. "Lo mejor de esta clase de deportes es que en ellos, más que ganar, la gracia es disfrutar de las olas con los amigos que ha hecho el mar y conocer los lugares más hermosos de Colombia", afirma Jorge Albor, campeón nacional de Surfing en 2004. Como Albor, la mayoría de los practicantes de los deportes extremos lo hacen por satisfacción propia, como una manera de vivir la vida intensamente y la mejor forma de conocer su país. A pesar de que la mayoría de las veces los deportes extremos no cuentan con el apoyo del gobierno y la empresa privada, el lugar que han ido construyendo sus promotores a punta de ganas y pasión, empieza recoger sus frutos con las diferentes competencias y las actuaciones destacadas de deportistas colombianos en diferentes torneos internacionales. Además la mayoría de las delegaciones ofrecen becas y cursos a jóvenes de bajos recursos para que aprendan a realizar estos deportes y tengan nuevas opciones de vida. De seguir así y mientras las condiciones de seguridad permitan sacarle el mejor provecho a la geografía colombiana, pronto el país contará con campeones extremos.
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