Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/07/20 00:00

Países amazónicos gritaron ¡no más!

Leticia conmemoró el 20 de julio como nunca. Junto a los presidentes de Colombia, Perú y Brasil, Shakira y Carlos Vives pidieron la libertad de los secuestrados.

Shakira y Carlos Vives cantaron a duo y pidieron juntos la libertad de los secuestrados

Leticia vivió como nunca la fiesta de la Independiencia este domingo. A las 12 del mediodía, cuando el calor no perdona ni bajo la sombra, centenares de amazonenses se agolparon en el estadio José María Hernández para ver el concierto que Carlos Vives y Shakira ofrecieron por la libertad de los secuestrados. Además fueron testigos por primera vez del tradicional desfile militar del 20 de julio, encabezado por los presidentes de Colombia, Perú y Brasil en un momento crucial para el país: la victoria militar que produjo la libertad de 15 secuestrados en poder de las Farc, entre ellos la de la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, tres norteamericanos y once policías y soldados.

A diferencia del 4 de febrero, la marcha de hoy fue una caminata de libertad: hace cinco meses, Colombia le pidió a la comunidad internacional que tomara nota de su rechazo a las Farc. Ese día se volcó a las calles un pueblo indignado que repudiaba a la guerrilla. Hoy Colombia cambió el tono y vio cómo desfilaron libres, sanos y salvos, los 11 uniformados que durante casi 10 años estuvieron pudriéndose en la selva. 140 mil artistas cantaron en todo el país por la libertad e incluso el presidente Álvaro Uribe logró poner de su lado a un presidente de izquierda como Lula, que también le pidió al grupo subversivo la libertad de los cautivos.

Mientras en la veraniega París la noche llegaba con el concierto de Juanes y Miguel Bosé, en la húmeda Leticia se ponía el sol de mediodía para dar inicio a la cantata de Shakira y Vives, que hacía parte del gran concierto nacional en más de mil municipios en todo Colombia. El presidente Álvaro Uribe, en una tarima instalada frente a la de los cantantes, tomó el micrófono y habló del mensaje de amor que transmitía esta marcha por la libertad. “Esto simboliza la solidaridad con cada uno de los secuestrados. Esto simboliza la libertad de la selva”, dijo.

Enseguida le dio la palabra a su colega de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva, quien provocó un grito de júbilo en la muchedumbre cuando en portugués recordó las palabras de un poeta: “Libertad, libertad, libertad abrazada sobre nosotros”. Después, el presidente peruano Alan García habló sobre el proyecto de libertad e independencia de Colombia.

Cuando hablaban, la algarabía de la familia Echeverría Vásquez se perdía en un rincón del estadio. Ellos eran la versión  familiar del saludo fraterno que protagonizaron los tres presidentes de Colombia, Perú y Brasil. Yesenia Vásquez, es peruana, se casó con el colombiano Álvaro Echeverría, y su pequeño hijo, Joao Sebastian, nació en Brasil. El pequeño estaba vestido de verde y amarillo, como los colores de la bandera de su país. “Yo no quiero que los secuestrados pierdan la esperanza. Esta familia amazónica es una prueba de que aquí estamos pidiendo, todos los días, por la libertad de los secuestrados”, dijo Yesenia antes de comenzar el concierto.

“¿Será que las Farc no entienden?”, se preguntaba el soldado Ortiz, un suboficial del Ejército que perdió una pierna al pisar una mina antipersona hace tres años. Sentado en su silla de ruedas y esperando en primera fila que la cantante barranquillera Shakira, saltara al escenario, mostraba su brazo erizado de la emoción que le producían las bombas blancas, rojas, amarillas y azules; las banderas de los tres países, los gritos de la gente y el himno nacional que fue interpretado en lengua aborigen por seis abuelitos tikunas de la selva amazonica.

Después la cantante Shakira fue el centro de atención. Con una camiseta que decía Unidos y Libres tomó la palabra y dijo pausadamente: “Libertad, libertad, libertad para todos los secuestrados. Esta es la manifestación masiva más importante de los colombianos que estamos pidiendo la paz. Esto nos demuestra que estamos cambiando. Por eso le pedimos a los guerrilleros, que también son hermanos nuestros: ¡desmovilícense!” , y ahí todo el estadio volvió a gritar.

De repente, en el escenario apareció Carlos Vives con sus Clásicos de la provincia y se dio el lujo de cambiar la letra de su canción “Quiero verte sonreír” para darle un mensaje a los secuestrados: “te estoy buscando, quiero que vuelvan, que me han dejado aquí solo en la selva”.

Cuando a la tarima subió Shakira todo fue histeria. De todo lado caían claveles blancos. La gente con sus camisetas blancas, de la selección Colombia, de Perú y Brasil aplaudió escandalosa. Vives y la barranquillera cantaron “La gota fría”, mientras que don Osvaldo Sierra, un campesino que se vino en chalupa desde Villavicencio, contaba las ganancias que le dejó la venta de banderitas. “Me saco libres como 120 mil”, dijo emocionado.

Cuando todo era fiesta, la artista cantó dos baladas acompañada de su pianista, le entregó el micrófono a Carlos Vives y salió con su comitiva rumbo al aeropuerto Vásquez Cobo de Leticia para tomar un avión hacia Bogotá.

La fiesta en el estadio se acabó antes de las dos de la tarde. Leticia se fue desocupando y la calma se volvió a tomar las calles lentamente. Ya no estaban los presidentes, ni los cantantes. Y los casi 300 periodistas que habían llegado a cubrir la gran marcha apagaron sus micrófonos y su cámaras. Entonces Leticia se quedó con los 38 mil habitantes de siempre. Se quedó con la alegría de haber sido noticia durante un día entero. Se quedó con la sensación de haber hecho todo lo posible por gritarle desde lo más profundo de la selva a quienes no han tenido oídos: “No más secuestros, no más Farc”.

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