Lunes, 23 de enero de 2017

| 2008/03/04 00:00

Paso lento en la frontera

No se ve más pie de fuerza venezolano en la zona, pero la frontera comercial está cerrada y ciudadanos de ambos lados se sienten perjudicados.

Paso lento en la frontera

Después de que el ministro de Agricultura y Tierras de Venezuela, Elías Jaua, anunció que cerraba la frontera con Colombia esta mañana, las personas que viven y trabajan a lo largo de los 2.300 kilómetros que comparten ambos países, empezaron a preocuparse.

Desde muy temprano en la mañana las autoridades aduaneras y de la Guardia Nacional de Venezuela impidieron la entrada de los camiones y tractomulas a este país, que tuvieron que formar filas a lado y lado de la vía que conduce hasta los puentes internacionales Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y La Unión. Sin embargo, no se observaba un mayor despliegue de tropas o armamento militar en estas zonas.

Entre los dos países hay acuerdos comerciales e industriales desde hace más de 40 años, como el de la caña de azúcar, que se produce en su mayoría del lado colombiano pero es procesada y refinada en los ingenios de Ureña. El gerente de Coopecaña, Édgar Hernán Fuentes Camacho, afirmó que unas 300 toneladas de caña que iban rumbo al Central Azucarero de Ureña, quedaron represadas en la frontera.

El carbón es otro de los principales productos de exportación colombianos que salen por Venezuela. Esta medida afecta a más de 8.000 mineros y 32.000 trabajadores que trabajan indirectamente en este sector en la zona de Norte de Santander. Además de estos de la caña y el carbón, se exportan productos cárnicos y automóviles, entre otros productos, y se calcula que por la frontera entre ambos países se mueven más de 15 millones de dólares diarios.

Las autoridades estaban dejando pasar, sin embargo, los carros con placas venezolanas, y personas que cruzaran a pie. Se calcula que diariamente pasan unos 10.000 trabajadores de Cúcuta a la región industrial de Ureña al otro lado de la frontera. Los consulados de Colombia en ciudades como San Antonio del Táchira en el estado del Táchira, y Machiques, en el estado del Zulia, estaban funcionando normalmente esta mañana, aunque, según informaron sus funcionarios a Semana.com, han atendido menos personas en el día de hoy, y han recibido varias inquietudes del público frente al futuro de la situación que viven los dos países. El ministro del Interior, Ramón Rodríguez Chacín, afirmó ante la Asamblea Nacional (AN) que los colombianos en este país no tienen por qué preocuparse. "El gobierno venezolano les garantiza a los colombianos su seguridad y su tranquilidad, y les considera parte consustancial de nosotros, porque somos la misma nación", dijo.

Hasta el momento los consulados en este país no han recibido instrucciones ni de la Cancillería colombiana de suspender la atención a colombianos, ni del gobierno venezolano para que se retiren de su país. Si eso llegara a suceder, los sesenta mil colombianos que viven en Machiques, más los dos millones de colombianos que se calcula que hay en Venezuela legalmente, (de los cuales al parecer 1 millón vive en Caracas) y muchos otros ciudadanos que tienen doble nacionalidad, se quedarían sin representación diplomática directa. Venezuela es hoy en día el tercer país receptor de inmigrantes colombianos después de Estados Unidos y España.

Las empresas transportadores que viajan hasta la frontera, Coopetran, Berlinas del Fonse, Cootrans y la Cooperativa Simón Bolívar, siguen operando normalmente y se espera que en las horas de la noche continúen con su itinerario. Aunque ha habido menor afluencia de pasajeros, las compañías transportadoras afirman que es muy pronto para determinar si la crisis fronteriza es la principal causa de este cambio. Por otro lado, la Aeronáutica Civil afirmó que no se ha suspendido ningún vuelo programada hacia Caracas o Maracaibo.

A pesar de la aparente normalidad, la crisis fronteriza empieza a afectar la economía de los comerciantes y vendedores ambulantes que trabajan en los puentes o en ciudades como Maicao, que han visto una disminución en las ventas. En Paraguachón, en la Guajira, la gasolina empezó a escasear hacia el medio día. Los pimpineros (vendedores informales de gasolina) de la región anunciaron que ya no tienen que vender y los habitantes de algunos pueblos al otro lado de la frontera afirmaron que algunos alimentos como leche y carne están escasos.

Mientras tanto hay expectativa e incertidumbre por el avance de tropas venezolanos hacia zonas fronterizas. Unas imágenes captadas por un fotógrafo de Associated Press, dan cuenta del traslado de cientos de soldados del cuartel Paracamacay, en la ciudad centro costera de Valencia, que se embarcaron hacia algún lugar en la frontera, posiblemente en la zona rural.

De todos modos, según expertos de Defensa, no será fácil para el gobierno venezolano mantener movilizadas por demasiado tiempo estas tropas debido a las dificultades logísticas de hacerles llegar los alimentos y demás pertrechos necesarios. Como ya es sabido, Venezuela sufre de un grave problema de desabastecimiento desde hace unos meses. Es por esto que el cierre comercial de la frontera puede llegar a profundizar las dificultades que están teniendo los venezolanos para acceder a los productos básicos.

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