Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2004/09/24 00:00

A pesar de las 'bushadas'

Si el mundo lo odia tanto, ¿por qué los estadounidenses prefieren a Bush? SEMANA.COM da algunas razones por las que posiblemente el mandatario será reelegido el 2 de noviembre.

próximos días, en parte porque los efectos de la próximos días, en parte porque los efectos de la convención republicana están menguando. "Siempre hay una tendencia de ascenso a favor de cada candidato después de la convención de cada partido", explicó a SEMANA.COM la politóloga Arlene Tickner. Ella agregó que ahora las cifras mostrarán una disputa más cerrada, por lo que la carrera hacia la presidencia será una verdadera competencia, eso sí, inclinada hacia Bush.

Esa situación contrasta con la idea que tenían muchos no estadounidenses sobre la inminente derrota del mandatario, después de descalabros como la guerra en Irak, las torturas en Abu Ghraib y su imagen como un mandatario de poca altura intelectual, sobre la que Michael Moore logró ahondar en su documental próximos días, en parte porque los efectos de la convención republicana están menguando. "Siempre hay una tendencia de ascenso a favor de cada candidato después de la convención de cada partido", explicó a SEMANA.COM la politóloga Arlene Tickner. Ella agregó que ahora las cifras mostrarán una disputa más cerrada, por lo que la carrera hacia la presidencia será una verdadera competencia, eso sí, inclinada hacia Bush.

Esa situación contrasta con la idea que tenían muchos no estadounidenses sobre la inminente derrota del mandatario, después de descalabros como la guerra en Irak, las torturas en Abu Ghraib y su imagen como un mandatario de poca altura intelectual, sobre la que Michael Moore logró ahondar en su documental 'Fahrenheit 9/11'.

La guerra es lo más importante

Contrario a lo que se dice ahora, no es que los estadounidenses prefieran los efectos tipo Hollywood de la guerra. Es la primera vez desde la hecatombe de Vietnam que los estadounidenses ponen a la guerra por encima de la economía en lo que a política se refiere. Las razones: el discurso sobre el terrorismo del gobierno actual, la guerra en Irak, la supuesta amenaza musulmana y, sobre todo, el 11 de septiembre. Un estudio del Centro de Investigaciones Pew y del Consejo de Relaciones Exteriores, un gabinete de expertos con sede en Washington, reveló que el 41 por ciento de los adultos en edad de votar consideraron que la guerra en Irak, la política exterior y el terrorismo son los problemas más importantes que enfrenta el país. El 26 por ciento se inclinó por la economía.

Es por eso que los republicanos aventajan a los demócratas. "Ahora, los estadounidenses prefieren la rudeza republicana que la diplomacia demócrata", le explicó a SEMANA.COM, el experto en gobierno de la Universidad de Claremont, John Pitney.

A nivel personal la ventaja también la tiene Bush. Su recurrente discurso contra el terrorismo y el ataque a Afganistán en respuesta al 11 de septiembre, son las mejores pruebas de que el republicano es capaz de todo para defender a su país y a los "americanos". En cambio, el discurso de Kerry ha sido ambiguo: unas veces se muestra a favor de las acciones de Irak y la defensa bélica y otras, ataca a Bush por sus iniciativas.

"Como presidente, no cederé nuestra seguridad a ninguna nación o institución. Y los adversarios no tendrán duda de mi determinación para decidir el uso de la fuerza de ser necesario", dijo Kerry al inicio de su campaña. Su discurso no es diferente al de Bush, por lo que no ha logrado convertirse en una alternativa para los pacifistas. Tampoco lo es para los que prefieren la guerra. Para eso está Bush.

En ese sentido, las próximos días, en parte porque los efectos de la convención republicana están menguando. "Siempre hay una tendencia de ascenso a favor de cada candidato después de la convención de cada partido", explicó a SEMANA.COM la politóloga Arlene Tickner. Ella agregó que ahora las cifras mostrarán una disputa más cerrada, por lo que la carrera hacia la presidencia será una verdadera competencia, eso sí, inclinada hacia Bush.

Esa situación contrasta con la idea que tenían muchos no estadounidenses sobre la inminente derrota del mandatario, después de descalabros como la guerra en Irak, las torturas en Abu Ghraib y su imagen como un mandatario de poca altura intelectual, sobre la que Michael Moore logró ahondar en su documental 'Fahrenheit 9/11'.

La guerra es lo más importante

Contrario a lo que se dice ahora, no es que los estadounidenses prefieran los efectos tipo Hollywood de la guerra. Es la primera vez desde la hecatombe de Vietnam que los estadounidenses ponen a la guerra por encima de la economía en lo que a política se refiere. Las razones: el discurso sobre el terrorismo del gobierno actual, la guerra en Irak, la supuesta amenaza musulmana y, sobre todo, el 11 de septiembre. Un estudio del Centro de Investigaciones Pew y del Consejo de Relaciones Exteriores, un gabinete de expertos con sede en Washington, reveló que el 41 por ciento de los adultos en edad de votar consideraron que la guerra en Irak, la política exterior y el terrorismo son los problemas más importantes que enfrenta el país. El 26 por ciento se inclinó por la economía.

Es por eso que los republicanos aventajan a los demócratas. "Ahora, los estadounidenses prefieren la rudeza republicana que la diplomacia demócrata", le explicó a SEMANA.COM, el experto en gobierno de la Universidad de Claremont, John Pitney.

A nivel personal la ventaja también la tiene Bush. Su recurrente discurso contra el terrorismo y el ataque a Afganistán en respuesta al 11 de septiembre, son las mejores pruebas de que el republicano es capaz de todo para defender a su país y a los "americanos". En cambio, el discurso de Kerry ha sido ambiguo: unas veces se muestra a favor de las acciones de Irak y la defensa bélica y otras, ataca a Bush por sus iniciativas.

"Como presidente, no cederé nuestra seguridad a ninguna nación o institución. Y los adversarios no tendrán duda de mi determinación para decidir el uso de la fuerza de ser necesario", dijo Kerry al inicio de su campaña. Su discurso no es diferente al de Bush, por lo que no ha logrado convertirse en una alternativa para los pacifistas. Tampoco lo es para los que prefieren la guerra. Para eso está Bush.

En ese sentido, las alarmas terroristas han sido definitivas. Desde el 11 de septiembre y sobre todo en los últimos meses de campaña, estas han estado a la orden del día y el nivel de alerta es cada vez más alto. En respuesta, Bush ha sabido venderse como el salvador y eso puede valerle la reelección, opinó Bruce Altschuler, experto en elecciones de la Universidad de Oswego. "Los estadounidenses piensan que estarán más seguros bajo el mandato de Bush que bajo Kerry", agregó la decana asociada de ciencias políticas de la Universidad de Texas, Victoria Farrar-Myers.

Las amenazas se incrementaron en la etapa inicial de la carrera hacia la presidencia, lo que fue interpretado por algunos como una estrategia política de Bush para consolidar su imagen. Un estudio de la Universidad de Missouri reveló que a la gente que se le recordó lo sucedido el 11 de septiembre se vio inclinada hacia Bush. "El hecho de que los recordatorios de muerte y de los acontecimientos del 11 de septiembre refuercen las posibilidades del presidente Bush tal como lo mostró nuestra investigación, puede no ser un buen presagio para el ideal democrático", señaló Jaime Arndt, uno de los autores del estudio, en una próximos días, en parte porque los efectos de la convención republicana están menguando. "Siempre hay una tendencia de ascenso a favor de cada candidato después de la convención de cada partido", explicó a SEMANA.COM la politóloga Arlene Tickner. Ella agregó que ahora las cifras mostrarán una disputa más cerrada, por lo que la carrera hacia la presidencia será una verdadera competencia, eso sí, inclinada hacia Bush.

Esa situación contrasta con la idea que tenían muchos no estadounidenses sobre la inminente derrota del mandatario, después de descalabros como la guerra en Irak, las torturas en Abu Ghraib y su imagen como un mandatario de poca altura intelectual, sobre la que Michael Moore logró ahondar en su documental 'Fahrenheit 9/11'.

La guerra es lo más importante

Contrario a lo que se dice ahora, no es que los estadounidenses prefieran los efectos tipo Hollywood de la guerra. Es la primera vez desde la hecatombe de Vietnam que los estadounidenses ponen a la guerra por encima de la economía en lo que a política se refiere. Las razones: el discurso sobre el terrorismo del gobierno actual, la guerra en Irak, la supuesta amenaza musulmana y, sobre todo, el 11 de septiembre. Un estudio del Centro de Investigaciones Pew y del Consejo de Relaciones Exteriores, un gabinete de expertos con sede en Washington, reveló que el 41 por ciento de los adultos en edad de votar consideraron que la guerra en Irak, la política exterior y el terrorismo son los problemas más importantes que enfrenta el país. El 26 por ciento se inclinó por la economía.

Es por eso que los republicanos aventajan a los demócratas. "Ahora, los estadounidenses prefieren la rudeza republicana que la diplomacia demócrata", le explicó a SEMANA.COM, el experto en gobierno de la Universidad de Claremont, John Pitney.

A nivel personal la ventaja también la tiene Bush. Su recurrente discurso contra el terrorismo y el ataque a Afganistán en respuesta al 11 de septiembre, son las mejores pruebas de que el republicano es capaz de todo para defender a su país y a los "americanos". En cambio, el discurso de Kerry ha sido ambiguo: unas veces se muestra a favor de las acciones de Irak y la defensa bélica y otras, ataca a Bush por sus iniciativas.

"Como presidente, no cederé nuestra seguridad a ninguna nación o institución. Y los adversarios no tendrán duda de mi determinación para decidir el uso de la fuerza de ser necesario", dijo Kerry al inicio de su campaña. Su discurso no es diferente al de Bush, por lo que no ha logrado convertirse en una alternativa para los pacifistas. Tampoco lo es para los que prefieren la guerra. Para eso está Bush.

En ese sentido, las alarmas terroristas han sido definitivas. Desde el 11 de septiembre y sobre todo en los últimos meses de campaña, estas han estado a la orden del día y el nivel de alerta es cada vez más alto. En respuesta, Bush ha sabido venderse como el salvador y eso puede valerle la reelección, opinó Bruce Altschuler, experto en elecciones de la Universidad de Oswego. "Los estadounidenses piensan que estarán más seguros bajo el mandato de Bush que bajo Kerry", agregó la decana asociada de ciencias políticas de la Universidad de Texas, Victoria Farrar-Myers.

Las amenazas se incrementaron en la etapa inicial de la carrera hacia la presidencia, lo que fue interpretado por algunos como una estrategia política de Bush para consolidar su imagen. Un estudio de la Universidad de Missouri reveló que a la gente que se le recordó lo sucedido el 11 de septiembre se vio inclinada hacia Bush. "El hecho de que los recordatorios de muerte y de los acontecimientos del 11 de septiembre refuercen las posibilidades del presidente Bush tal como lo mostró nuestra investigación, puede no ser un buen presagio para el ideal democrático", señaló Jaime Arndt, uno de los autores del estudio, en una columna recientemente publicada en SEMANA.COM.

Además, explicó Tickner, la población estadounidense no tiene los mismos patrones de comportamiento que la latinoamericana, por ejemplo. "Hasta el momento, las bajas de soldados en Irak y la decapitación de civiles no han generado el rechazo hacia Bush que se esperaba. Los estadounidenses son raros. El ataque del 11 del marzo en España fue nefasto para Aznar. Pero no lo sería para Bush, si algo así volviera a suceder en territorio estadounidense", afirmó.

Esa sensación de seguridad que les brinda Bush, contrastada con las frecuentes alarmas terroristas, puede jugar en contra del mandatario republicano. "Las alarmas terroristas le ayudan ahora a Bush. Pero en un futuro irán en su contra, porque la gente dirá que a pesar de los esfuerzos de Bush, Estados Unidos todavía está en peligro. Eso puede estar a favor de Kerry", le dijo a SEMANA.COM el politólogo estadounidense Neil Berch.

Bush es más simple y carismático

A nivel personal, Bush también parece ser una mejor opción, a pesar de los cuestionamientos sobre su capacidad intelectual. Son tan comunes los errores que el presidente comete en público, que el escritor Jacob Weisberg, logró recopilar sus errores, los bautizó como próximos días, en parte porque los efectos de la convención republicana están menguando. "Siempre hay una tendencia de ascenso a favor de cada candidato después de la convención de cada partido", explicó a SEMANA.COM la politóloga Arlene Tickner. Ella agregó que ahora las cifras mostrarán una disputa más cerrada, por lo que la carrera hacia la presidencia será una verdadera competencia, eso sí, inclinada hacia Bush.

Esa situación contrasta con la idea que tenían muchos no estadounidenses sobre la inminente derrota del mandatario, después de descalabros como la guerra en Irak, las torturas en Abu Ghraib y su imagen como un mandatario de poca altura intelectual, sobre la que Michael Moore logró ahondar en su documental 'Fahrenheit 9/11'.

La guerra es lo más importante

Contrario a lo que se dice ahora, no es que los estadounidenses prefieran los efectos tipo Hollywood de la guerra. Es la primera vez desde la hecatombe de Vietnam que los estadounidenses ponen a la guerra por encima de la economía en lo que a política se refiere. Las razones: el discurso sobre el terrorismo del gobierno actual, la guerra en Irak, la supuesta amenaza musulmana y, sobre todo, el 11 de septiembre. Un estudio del Centro de Investigaciones Pew y del Consejo de Relaciones Exteriores, un gabinete de expertos con sede en Washington, reveló que el 41 por ciento de los adultos en edad de votar consideraron que la guerra en Irak, la política exterior y el terrorismo son los problemas más importantes que enfrenta el país. El 26 por ciento se inclinó por la economía.

Es por eso que los republicanos aventajan a los demócratas. "Ahora, los estadounidenses prefieren la rudeza republicana que la diplomacia demócrata", le explicó a SEMANA.COM, el experto en gobierno de la Universidad de Claremont, John Pitney.

A nivel personal la ventaja también la tiene Bush. Su recurrente discurso contra el terrorismo y el ataque a Afganistán en respuesta al 11 de septiembre, son las mejores pruebas de que el republicano es capaz de todo para defender a su país y a los "americanos". En cambio, el discurso de Kerry ha sido ambiguo: unas veces se muestra a favor de las acciones de Irak y la defensa bélica y otras, ataca a Bush por sus iniciativas.

"Como presidente, no cederé nuestra seguridad a ninguna nación o institución. Y los adversarios no tendrán duda de mi determinación para decidir el uso de la fuerza de ser necesario", dijo Kerry al inicio de su campaña. Su discurso no es diferente al de Bush, por lo que no ha logrado convertirse en una alternativa para los pacifistas. Tampoco lo es para los que prefieren la guerra. Para eso está Bush.

En ese sentido, las alarmas terroristas han sido definitivas. Desde el 11 de septiembre y sobre todo en los últimos meses de campaña, estas han estado a la orden del día y el nivel de alerta es cada vez más alto. En respuesta, Bush ha sabido venderse como el salvador y eso puede valerle la reelección, opinó Bruce Altschuler, experto en elecciones de la Universidad de Oswego. "Los estadounidenses piensan que estarán más seguros bajo el mandato de Bush que bajo Kerry", agregó la decana asociada de ciencias políticas de la Universidad de Texas, Victoria Farrar-Myers.

Las amenazas se incrementaron en la etapa inicial de la carrera hacia la presidencia, lo que fue interpretado por algunos como una estrategia política de Bush para consolidar su imagen. Un estudio de la Universidad de Missouri reveló que a la gente que se le recordó lo sucedido el 11 de septiembre se vio inclinada hacia Bush. "El hecho de que los recordatorios de muerte y de los acontecimientos del 11 de septiembre refuercen las posibilidades del presidente Bush tal como lo mostró nuestra investigación, puede no ser un buen presagio para el ideal democrático", señaló Jaime Arndt, uno de los autores del estudio, en una columna recientemente publicada en SEMANA.COM.

Además, explicó Tickner, la población estadounidense no tiene los mismos patrones de comportamiento que la latinoamericana, por ejemplo. "Hasta el momento, las bajas de soldados en Irak y la decapitación de civiles no han generado el rechazo hacia Bush que se esperaba. Los estadounidenses son raros. El ataque del 11 del marzo en España fue nefasto para Aznar. Pero no lo sería para Bush, si algo así volviera a suceder en territorio estadounidense", afirmó.

Esa sensación de seguridad que les brinda Bush, contrastada con las frecuentes alarmas terroristas, puede jugar en contra del mandatario republicano. "Las alarmas terroristas le ayudan ahora a Bush. Pero en un futuro irán en su contra, porque la gente dirá que a pesar de los esfuerzos de Bush, Estados Unidos todavía está en peligro. Eso puede estar a favor de Kerry", le dijo a SEMANA.COM el politólogo estadounidense Neil Berch.

Bush es más simple y carismático

A nivel personal, Bush también parece ser una mejor opción, a pesar de los cuestionamientos sobre su capacidad intelectual. Son tan comunes los errores que el presidente comete en público, que el escritor Jacob Weisberg, logró recopilar sus errores, los bautizó como "bushadas" y publicó un libro. Entre sus frases más conocidas están: "Ustedes saben que yo no paso mucho tiempo pensando por qué hago las cosas". La semana pasada, durante una reunión de alto nivel en el Pentágono, donde se firmó un programa de seguridad por 417.000 millones de dólares, dijo, "nuestros enemigos nunca dejan de pensar en nuevas maneras de hacerle daño a nuestro país y a nuestra gente. Nosotros tampoco".

Al contrario de lo que podría pensarse, sus lapsus han logrado acercarlo a los ciudadanos. "La gente se identifica con su problema. Hablar en público es difícil y uno puede cometer errores. Y eso provoca la empatía de la gente", dijo Weisberg.

Además, el discurso del mandatario es simple y llega fácil a la gente. "Él se ha limitado a defender su lucha contra el terrorismo porque eso es lo que la gente quiere oír", explicó Bruce Altschuler.

En cambio, el discurso de Kerry ha sido complejo y contradictorio. Se ha preocupado por defender su estrategia próximos días, en parte porque los efectos de la convención republicana están menguando. "Siempre hay una tendencia de ascenso a favor de cada candidato después de la convención de cada partido", explicó a SEMANA.COM la politóloga Arlene Tickner. Ella agregó que ahora las cifras mostrarán una disputa más cerrada, por lo que la carrera hacia la presidencia será una verdadera competencia, eso sí, inclinada hacia Bush.

Esa situación contrasta con la idea que tenían muchos no estadounidenses sobre la inminente derrota del mandatario, después de descalabros como la guerra en Irak, las torturas en Abu Ghraib y su imagen como un mandatario de poca altura intelectual, sobre la que Michael Moore logró ahondar en su documental 'Fahrenheit 9/11'.

La guerra es lo más importante

Contrario a lo que se dice ahora, no es que los estadounidenses prefieran los efectos tipo Hollywood de la guerra. Es la primera vez desde la hecatombe de Vietnam que los estadounidenses ponen a la guerra por encima de la economía en lo que a política se refiere. Las razones: el discurso sobre el terrorismo del gobierno actual, la guerra en Irak, la supuesta amenaza musulmana y, sobre todo, el 11 de septiembre. Un estudio del Centro de Investigaciones Pew y del Consejo de Relaciones Exteriores, un gabinete de expertos con sede en Washington, reveló que el 41 por ciento de los adultos en edad de votar consideraron que la guerra en Irak, la política exterior y el terrorismo son los problemas más importantes que enfrenta el país. El 26 por ciento se inclinó por la economía.

Es por eso que los republicanos aventajan a los demócratas. "Ahora, los estadounidenses prefieren la rudeza republicana que la diplomacia demócrata", le explicó a SEMANA.COM, el experto en gobierno de la Universidad de Claremont, John Pitney.

A nivel personal la ventaja también la tiene Bush. Su recurrente discurso contra el terrorismo y el ataque a Afganistán en respuesta al 11 de septiembre, son las mejores pruebas de que el republicano es capaz de todo para defender a su país y a los "americanos". En cambio, el discurso de Kerry ha sido ambiguo: unas veces se muestra a favor de las acciones de Irak y la defensa bélica y otras, ataca a Bush por sus iniciativas.

"Como presidente, no cederé nuestra seguridad a ninguna nación o institución. Y los adversarios no tendrán duda de mi determinación para decidir el uso de la fuerza de ser necesario", dijo Kerry al inicio de su campaña. Su discurso no es diferente al de Bush, por lo que no ha logrado convertirse en una alternativa para los pacifistas. Tampoco lo es para los que prefieren la guerra. Para eso está Bush.

En ese sentido, las alarmas terroristas han sido definitivas. Desde el 11 de septiembre y sobre todo en los últimos meses de campaña, estas han estado a la orden del día y el nivel de alerta es cada vez más alto. En respuesta, Bush ha sabido venderse como el salvador y eso puede valerle la reelección, opinó Bruce Altschuler, experto en elecciones de la Universidad de Oswego. "Los estadounidenses piensan que estarán más seguros bajo el mandato de Bush que bajo Kerry", agregó la decana asociada de ciencias políticas de la Universidad de Texas, Victoria Farrar-Myers.

Las amenazas se incrementaron en la etapa inicial de la carrera hacia la presidencia, lo que fue interpretado por algunos como una estrategia política de Bush para consolidar su imagen. Un estudio de la Universidad de Missouri reveló que a la gente que se le recordó lo sucedido el 11 de septiembre se vio inclinada hacia Bush. "El hecho de que los recordatorios de muerte y de los acontecimientos del 11 de septiembre refuercen las posibilidades del presidente Bush tal como lo mostró nuestra investigación, puede no ser un buen presagio para el ideal democrático", señaló Jaime Arndt, uno de los autores del estudio, en una columna recientemente publicada en SEMANA.COM.

Además, explicó Tickner, la población estadounidense no tiene los mismos patrones de comportamiento que la latinoamericana, por ejemplo. "Hasta el momento, las bajas de soldados en Irak y la decapitación de civiles no han generado el rechazo hacia Bush que se esperaba. Los estadounidenses son raros. El ataque del 11 del marzo en España fue nefasto para Aznar. Pero no lo sería para Bush, si algo así volviera a suceder en territorio estadounidense", afirmó.

Esa sensación de seguridad que les brinda Bush, contrastada con las frecuentes alarmas terroristas, puede jugar en contra del mandatario republicano. "Las alarmas terroristas le ayudan ahora a Bush. Pero en un futuro irán en su contra, porque la gente dirá que a pesar de los esfuerzos de Bush, Estados Unidos todavía está en peligro. Eso puede estar a favor de Kerry", le dijo a SEMANA.COM el politólogo estadounidense Neil Berch.

Bush es más simple y carismático

A nivel personal, Bush también parece ser una mejor opción, a pesar de los cuestionamientos sobre su capacidad intelectual. Son tan comunes los errores que el presidente comete en público, que el escritor Jacob Weisberg, logró recopilar sus errores, los bautizó como "bushadas" y publicó un libro. Entre sus frases más conocidas están: "Ustedes saben que yo no paso mucho tiempo pensando por qué hago las cosas". La semana pasada, durante una reunión de alto nivel en el Pentágono, donde se firmó un programa de seguridad por 417.000 millones de dólares, dijo, "nuestros enemigos nunca dejan de pensar en nuevas maneras de hacerle daño a nuestro país y a nuestra gente. Nosotros tampoco".

Al contrario de lo que podría pensarse, sus lapsus han logrado acercarlo a los ciudadanos. "La gente se identifica con su problema. Hablar en público es difícil y uno puede cometer errores. Y eso provoca la empatía de la gente", dijo Weisberg.

Además, el discurso del mandatario es simple y llega fácil a la gente. "Él se ha limitado a defender su lucha contra el terrorismo porque eso es lo que la gente quiere oír", explicó Bruce Altschuler.

En cambio, el discurso de Kerry ha sido complejo y contradictorio. Se ha preocupado por defender su estrategia económica y educativa, asuntos que no llegan a la mayoría de la gente, ahora preocupada por su seguridad. "El mensaje de Kerry ha sido confuso, mientras que los republicanos tienen uno muy claro y conciso", le dijo a los medios hace algunos días el senador demócrata Christopher Dodd. "En la próximos días, en parte porque los efectos de la convención republicana están menguando. "Siempre hay una tendencia de ascenso a favor de cada candidato después de la convención de cada partido", explicó a SEMANA.COM la politóloga Arlene Tickner. Ella agregó que ahora las cifras mostrarán una disputa más cerrada, por lo que la carrera hacia la presidencia será una verdadera competencia, eso sí, inclinada hacia Bush.

Esa situación contrasta con la idea que tenían muchos no estadounidenses sobre la inminente derrota del mandatario, después de descalabros como la guerra en Irak, las torturas en Abu Ghraib y su imagen como un mandatario de poca altura intelectual, sobre la que Michael Moore logró ahondar en su documental 'Fahrenheit 9/11'.

La guerra es lo más importante

Contrario a lo que se dice ahora, no es que los estadounidenses prefieran los efectos tipo Hollywood de la guerra. Es la primera vez desde la hecatombe de Vietnam que los estadounidenses ponen a la guerra por encima de la economía en lo que a política se refiere. Las razones: el discurso sobre el terrorismo del gobierno actual, la guerra en Irak, la supuesta amenaza musulmana y, sobre todo, el 11 de septiembre. Un estudio del Centro de Investigaciones Pew y del Consejo de Relaciones Exteriores, un gabinete de expertos con sede en Washington, reveló que el 41 por ciento de los adultos en edad de votar consideraron que la guerra en Irak, la política exterior y el terrorismo son los problemas más importantes que enfrenta el país. El 26 por ciento se inclinó por la economía.

Es por eso que los republicanos aventajan a los demócratas. "Ahora, los estadounidenses prefieren la rudeza republicana que la diplomacia demócrata", le explicó a SEMANA.COM, el experto en gobierno de la Universidad de Claremont, John Pitney.

A nivel personal la ventaja también la tiene Bush. Su recurrente discurso contra el terrorismo y el ataque a Afganistán en respuesta al 11 de septiembre, son las mejores pruebas de que el republicano es capaz de todo para defender a su país y a los "americanos". En cambio, el discurso de Kerry ha sido ambiguo: unas veces se muestra a favor de las acciones de Irak y la defensa bélica y otras, ataca a Bush por sus iniciativas.

"Como presidente, no cederé nuestra seguridad a ninguna nación o institución. Y los adversarios no tendrán duda de mi determinación para decidir el uso de la fuerza de ser necesario", dijo Kerry al inicio de su campaña. Su discurso no es diferente al de Bush, por lo que no ha logrado convertirse en una alternativa para los pacifistas. Tampoco lo es para los que prefieren la guerra. Para eso está Bush.

En ese sentido, las alarmas terroristas han sido definitivas. Desde el 11 de septiembre y sobre todo en los últimos meses de campaña, estas han estado a la orden del día y el nivel de alerta es cada vez más alto. En respuesta, Bush ha sabido venderse como el salvador y eso puede valerle la reelección, opinó Bruce Altschuler, experto en elecciones de la Universidad de Oswego. "Los estadounidenses piensan que estarán más seguros bajo el mandato de Bush que bajo Kerry", agregó la decana asociada de ciencias políticas de la Universidad de Texas, Victoria Farrar-Myers.

Las amenazas se incrementaron en la etapa inicial de la carrera hacia la presidencia, lo que fue interpretado por algunos como una estrategia política de Bush para consolidar su imagen. Un estudio de la Universidad de Missouri reveló que a la gente que se le recordó lo sucedido el 11 de septiembre se vio inclinada hacia Bush. "El hecho de que los recordatorios de muerte y de los acontecimientos del 11 de septiembre refuercen las posibilidades del presidente Bush tal como lo mostró nuestra investigación, puede no ser un buen presagio para el ideal democrático", señaló Jaime Arndt, uno de los autores del estudio, en una columna recientemente publicada en SEMANA.COM.

Además, explicó Tickner, la población estadounidense no tiene los mismos patrones de comportamiento que la latinoamericana, por ejemplo. "Hasta el momento, las bajas de soldados en Irak y la decapitación de civiles no han generado el rechazo hacia Bush que se esperaba. Los estadounidenses son raros. El ataque del 11 del marzo en España fue nefasto para Aznar. Pero no lo sería para Bush, si algo así volviera a suceder en territorio estadounidense", afirmó.

Esa sensación de seguridad que les brinda Bush, contrastada con las frecuentes alarmas terroristas, puede jugar en contra del mandatario republicano. "Las alarmas terroristas le ayudan ahora a Bush. Pero en un futuro irán en su contra, porque la gente dirá que a pesar de los esfuerzos de Bush, Estados Unidos todavía está en peligro. Eso puede estar a favor de Kerry", le dijo a SEMANA.COM el politólogo estadounidense Neil Berch.

Bush es más simple y carismático

A nivel personal, Bush también parece ser una mejor opción, a pesar de los cuestionamientos sobre su capacidad intelectual. Son tan comunes los errores que el presidente comete en público, que el escritor Jacob Weisberg, logró recopilar sus errores, los bautizó como "bushadas" y publicó un libro. Entre sus frases más conocidas están: "Ustedes saben que yo no paso mucho tiempo pensando por qué hago las cosas". La semana pasada, durante una reunión de alto nivel en el Pentágono, donde se firmó un programa de seguridad por 417.000 millones de dólares, dijo, "nuestros enemigos nunca dejan de pensar en nuevas maneras de hacerle daño a nuestro país y a nuestra gente. Nosotros tampoco".

Al contrario de lo que podría pensarse, sus lapsus han logrado acercarlo a los ciudadanos. "La gente se identifica con su problema. Hablar en público es difícil y uno puede cometer errores. Y eso provoca la empatía de la gente", dijo Weisberg.

Además, el discurso del mandatario es simple y llega fácil a la gente. "Él se ha limitado a defender su lucha contra el terrorismo porque eso es lo que la gente quiere oír", explicó Bruce Altschuler.

En cambio, el discurso de Kerry ha sido complejo y contradictorio. Se ha preocupado por defender su estrategia económica y educativa, asuntos que no llegan a la mayoría de la gente, ahora preocupada por su seguridad. "El mensaje de Kerry ha sido confuso, mientras que los republicanos tienen uno muy claro y conciso", le dijo a los medios hace algunos días el senador demócrata Christopher Dodd. "En la convención demócrata no presentamos adecuadamente el contraste, no comparamos y contrastamos lo que un gobierno de Kerry hará y lo que el de Bush ha hecho".

Kerry se ha manifestado en contra de la guerra en Irak y se ha esforzado por destacar los problemas económicos que presenta actualmente Estados Unidos. Frente a eso, Bush y sus allegados se han esforzado por desvirtuar los argumentos del demócrata de una manera más directa y agresiva. En numerosas ocasiones le han recordado a la opinión pública que Kerry como próximos días, en parte porque los efectos de la convención republicana están menguando. "Siempre hay una tendencia de ascenso a favor de cada candidato después de la convención de cada partido", explicó a SEMANA.COM la politóloga Arlene Tickner. Ella agregó que ahora las cifras mostrarán una disputa más cerrada, por lo que la carrera hacia la presidencia será una verdadera competencia, eso sí, inclinada hacia Bush.

Esa situación contrasta con la idea que tenían muchos no estadounidenses sobre la inminente derrota del mandatario, después de descalabros como la guerra en Irak, las torturas en Abu Ghraib y su imagen como un mandatario de poca altura intelectual, sobre la que Michael Moore logró ahondar en su documental 'Fahrenheit 9/11'.

La guerra es lo más importante

Contrario a lo que se dice ahora, no es que los estadounidenses prefieran los efectos tipo Hollywood de la guerra. Es la primera vez desde la hecatombe de Vietnam que los estadounidenses ponen a la guerra por encima de la economía en lo que a política se refiere. Las razones: el discurso sobre el terrorismo del gobierno actual, la guerra en Irak, la supuesta amenaza musulmana y, sobre todo, el 11 de septiembre. Un estudio del Centro de Investigaciones Pew y del Consejo de Relaciones Exteriores, un gabinete de expertos con sede en Washington, reveló que el 41 por ciento de los adultos en edad de votar consideraron que la guerra en Irak, la política exterior y el terrorismo son los problemas más importantes que enfrenta el país. El 26 por ciento se inclinó por la economía.

Es por eso que los republicanos aventajan a los demócratas. "Ahora, los estadounidenses prefieren la rudeza republicana que la diplomacia demócrata", le explicó a SEMANA.COM, el experto en gobierno de la Universidad de Claremont, John Pitney.

A nivel personal la ventaja también la tiene Bush. Su recurrente discurso contra el terrorismo y el ataque a Afganistán en respuesta al 11 de septiembre, son las mejores pruebas de que el republicano es capaz de todo para defender a su país y a los "americanos". En cambio, el discurso de Kerry ha sido ambiguo: unas veces se muestra a favor de las acciones de Irak y la defensa bélica y otras, ataca a Bush por sus iniciativas.

"Como presidente, no cederé nuestra seguridad a ninguna nación o institución. Y los adversarios no tendrán duda de mi determinación para decidir el uso de la fuerza de ser necesario", dijo Kerry al inicio de su campaña. Su discurso no es diferente al de Bush, por lo que no ha logrado convertirse en una alternativa para los pacifistas. Tampoco lo es para los que prefieren la guerra. Para eso está Bush.

En ese sentido, las alarmas terroristas han sido definitivas. Desde el 11 de septiembre y sobre todo en los últimos meses de campaña, estas han estado a la orden del día y el nivel de alerta es cada vez más alto. En respuesta, Bush ha sabido venderse como el salvador y eso puede valerle la reelección, opinó Bruce Altschuler, experto en elecciones de la Universidad de Oswego. "Los estadounidenses piensan que estarán más seguros bajo el mandato de Bush que bajo Kerry", agregó la decana asociada de ciencias políticas de la Universidad de Texas, Victoria Farrar-Myers.

Las amenazas se incrementaron en la etapa inicial de la carrera hacia la presidencia, lo que fue interpretado por algunos como una estrategia política de Bush para consolidar su imagen. Un estudio de la Universidad de Missouri reveló que a la gente que se le recordó lo sucedido el 11 de septiembre se vio inclinada hacia Bush. "El hecho de que los recordatorios de muerte y de los acontecimientos del 11 de septiembre refuercen las posibilidades del presidente Bush tal como lo mostró nuestra investigación, puede no ser un buen presagio para el ideal democrático", señaló Jaime Arndt, uno de los autores del estudio, en una columna recientemente publicada en SEMANA.COM.

Además, explicó Tickner, la población estadounidense no tiene los mismos patrones de comportamiento que la latinoamericana, por ejemplo. "Hasta el momento, las bajas de soldados en Irak y la decapitación de civiles no han generado el rechazo hacia Bush que se esperaba. Los estadounidenses son raros. El ataque del 11 del marzo en España fue nefasto para Aznar. Pero no lo sería para Bush, si algo así volviera a suceder en territorio estadounidense", afirmó.

Esa sensación de seguridad que les brinda Bush, contrastada con las frecuentes alarmas terroristas, puede jugar en contra del mandatario republicano. "Las alarmas terroristas le ayudan ahora a Bush. Pero en un futuro irán en su contra, porque la gente dirá que a pesar de los esfuerzos de Bush, Estados Unidos todavía está en peligro. Eso puede estar a favor de Kerry", le dijo a SEMANA.COM el politólogo estadounidense Neil Berch.

Bush es más simple y carismático

A nivel personal, Bush también parece ser una mejor opción, a pesar de los cuestionamientos sobre su capacidad intelectual. Son tan comunes los errores que el presidente comete en público, que el escritor Jacob Weisberg, logró recopilar sus errores, los bautizó como "bushadas" y publicó un libro. Entre sus frases más conocidas están: "Ustedes saben que yo no paso mucho tiempo pensando por qué hago las cosas". La semana pasada, durante una reunión de alto nivel en el Pentágono, donde se firmó un programa de seguridad por 417.000 millones de dólares, dijo, "nuestros enemigos nunca dejan de pensar en nuevas maneras de hacerle daño a nuestro país y a nuestra gente. Nosotros tampoco".

Al contrario de lo que podría pensarse, sus lapsus han logrado acercarlo a los ciudadanos. "La gente se identifica con su problema. Hablar en público es difícil y uno puede cometer errores. Y eso provoca la empatía de la gente", dijo Weisberg.

Además, el discurso del mandatario es simple y llega fácil a la gente. "Él se ha limitado a defender su lucha contra el terrorismo porque eso es lo que la gente quiere oír", explicó Bruce Altschuler.

En cambio, el discurso de Kerry ha sido complejo y contradictorio. Se ha preocupado por defender su estrategia económica y educativa, asuntos que no llegan a la mayoría de la gente, ahora preocupada por su seguridad. "El mensaje de Kerry ha sido confuso, mientras que los republicanos tienen uno muy claro y conciso", le dijo a los medios hace algunos días el senador demócrata Christopher Dodd. "En la convención demócrata no presentamos adecuadamente el contraste, no comparamos y contrastamos lo que un gobierno de Kerry hará y lo que el de Bush ha hecho".

Kerry se ha manifestado en contra de la guerra en Irak y se ha esforzado por destacar los problemas económicos que presenta actualmente Estados Unidos. Frente a eso, Bush y sus allegados se han esforzado por desvirtuar los argumentos del demócrata de una manera más directa y agresiva. En numerosas ocasiones le han recordado a la opinión pública que Kerry como senador votó a favor de atacar Irak. Y además, "ha votado ocho veces por aumentar los impuestos a la seguridad social y también ha votado por impuestos más altos a los jubilados y en numerosas ocasiones ha ignorado las necesidades de los futuros jubilados", ha insistido el vocero del presidente Bush, Steve Schmidt.

A Kerry le falta la agresividad que le sobra a Bush y además, rapidez para próximos días, en parte porque los efectos de la convención republicana están menguando. "Siempre hay una tendencia de ascenso a favor de cada candidato después de la convención de cada partido", explicó a SEMANA.COM la politóloga Arlene Tickner. Ella agregó que ahora las cifras mostrarán una disputa más cerrada, por lo que la carrera hacia la presidencia será una verdadera competencia, eso sí, inclinada hacia Bush.

Esa situación contrasta con la idea que tenían muchos no estadounidenses sobre la inminente derrota del mandatario, después de descalabros como la guerra en Irak, las torturas en Abu Ghraib y su imagen como un mandatario de poca altura intelectual, sobre la que Michael Moore logró ahondar en su documental 'Fahrenheit 9/11'.

La guerra es lo más importante

Contrario a lo que se dice ahora, no es que los estadounidenses prefieran los efectos tipo Hollywood de la guerra. Es la primera vez desde la hecatombe de Vietnam que los estadounidenses ponen a la guerra por encima de la economía en lo que a política se refiere. Las razones: el discurso sobre el terrorismo del gobierno actual, la guerra en Irak, la supuesta amenaza musulmana y, sobre todo, el 11 de septiembre. Un estudio del Centro de Investigaciones Pew y del Consejo de Relaciones Exteriores, un gabinete de expertos con sede en Washington, reveló que el 41 por ciento de los adultos en edad de votar consideraron que la guerra en Irak, la política exterior y el terrorismo son los problemas más importantes que enfrenta el país. El 26 por ciento se inclinó por la economía.

Es por eso que los republicanos aventajan a los demócratas. "Ahora, los estadounidenses prefieren la rudeza republicana que la diplomacia demócrata", le explicó a SEMANA.COM, el experto en gobierno de la Universidad de Claremont, John Pitney.

A nivel personal la ventaja también la tiene Bush. Su recurrente discurso contra el terrorismo y el ataque a Afganistán en respuesta al 11 de septiembre, son las mejores pruebas de que el republicano es capaz de todo para defender a su país y a los "americanos". En cambio, el discurso de Kerry ha sido ambiguo: unas veces se muestra a favor de las acciones de Irak y la defensa bélica y otras, ataca a Bush por sus iniciativas.

"Como presidente, no cederé nuestra seguridad a ninguna nación o institución. Y los adversarios no tendrán duda de mi determinación para decidir el uso de la fuerza de ser necesario", dijo Kerry al inicio de su campaña. Su discurso no es diferente al de Bush, por lo que no ha logrado convertirse en una alternativa para los pacifistas. Tampoco lo es para los que prefieren la guerra. Para eso está Bush.

En ese sentido, las alarmas terroristas han sido definitivas. Desde el 11 de septiembre y sobre todo en los últimos meses de campaña, estas han estado a la orden del día y el nivel de alerta es cada vez más alto. En respuesta, Bush ha sabido venderse como el salvador y eso puede valerle la reelección, opinó Bruce Altschuler, experto en elecciones de la Universidad de Oswego. "Los estadounidenses piensan que estarán más seguros bajo el mandato de Bush que bajo Kerry", agregó la decana asociada de ciencias políticas de la Universidad de Texas, Victoria Farrar-Myers.

Las amenazas se incrementaron en la etapa inicial de la carrera hacia la presidencia, lo que fue interpretado por algunos como una estrategia política de Bush para consolidar su imagen. Un estudio de la Universidad de Missouri reveló que a la gente que se le recordó lo sucedido el 11 de septiembre se vio inclinada hacia Bush. "El hecho de que los recordatorios de muerte y de los acontecimientos del 11 de septiembre refuercen las posibilidades del presidente Bush tal como lo mostró nuestra investigación, puede no ser un buen presagio para el ideal democrático", señaló Jaime Arndt, uno de los autores del estudio, en una columna recientemente publicada en SEMANA.COM.

Además, explicó Tickner, la población estadounidense no tiene los mismos patrones de comportamiento que la latinoamericana, por ejemplo. "Hasta el momento, las bajas de soldados en Irak y la decapitación de civiles no han generado el rechazo hacia Bush que se esperaba. Los estadounidenses son raros. El ataque del 11 del marzo en España fue nefasto para Aznar. Pero no lo sería para Bush, si algo así volviera a suceder en territorio estadounidense", afirmó.

Esa sensación de seguridad que les brinda Bush, contrastada con las frecuentes alarmas terroristas, puede jugar en contra del mandatario republicano. "Las alarmas terroristas le ayudan ahora a Bush. Pero en un futuro irán en su contra, porque la gente dirá que a pesar de los esfuerzos de Bush, Estados Unidos todavía está en peligro. Eso puede estar a favor de Kerry", le dijo a SEMANA.COM el politólogo estadounidense Neil Berch.

Bush es más simple y carismático

A nivel personal, Bush también parece ser una mejor opción, a pesar de los cuestionamientos sobre su capacidad intelectual. Son tan comunes los errores que el presidente comete en público, que el escritor Jacob Weisberg, logró recopilar sus errores, los bautizó como "bushadas" y publicó un libro. Entre sus frases más conocidas están: "Ustedes saben que yo no paso mucho tiempo pensando por qué hago las cosas". La semana pasada, durante una reunión de alto nivel en el Pentágono, donde se firmó un programa de seguridad por 417.000 millones de dólares, dijo, "nuestros enemigos nunca dejan de pensar en nuevas maneras de hacerle daño a nuestro país y a nuestra gente. Nosotros tampoco".

Al contrario de lo que podría pensarse, sus lapsus han logrado acercarlo a los ciudadanos. "La gente se identifica con su problema. Hablar en público es difícil y uno puede cometer errores. Y eso provoca la empatía de la gente", dijo Weisberg.

Además, el discurso del mandatario es simple y llega fácil a la gente. "Él se ha limitado a defender su lucha contra el terrorismo porque eso es lo que la gente quiere oír", explicó Bruce Altschuler.

En cambio, el discurso de Kerry ha sido complejo y contradictorio. Se ha preocupado por defender su estrategia económica y educativa, asuntos que no llegan a la mayoría de la gente, ahora preocupada por su seguridad. "El mensaje de Kerry ha sido confuso, mientras que los republicanos tienen uno muy claro y conciso", le dijo a los medios hace algunos días el senador demócrata Christopher Dodd. "En la convención demócrata no presentamos adecuadamente el contraste, no comparamos y contrastamos lo que un gobierno de Kerry hará y lo que el de Bush ha hecho".

Kerry se ha manifestado en contra de la guerra en Irak y se ha esforzado por destacar los problemas económicos que presenta actualmente Estados Unidos. Frente a eso, Bush y sus allegados se han esforzado por desvirtuar los argumentos del demócrata de una manera más directa y agresiva. En numerosas ocasiones le han recordado a la opinión pública que Kerry como senador votó a favor de atacar Irak. Y además, "ha votado ocho veces por aumentar los impuestos a la seguridad social y también ha votado por impuestos más altos a los jubilados y en numerosas ocasiones ha ignorado las necesidades de los futuros jubilados", ha insistido el vocero del presidente Bush, Steve Schmidt.

A Kerry le falta la agresividad que le sobra a Bush y además, rapidez para defenderse y atacar. Eso quedó comprobado después de que los republicanos pusieran en tela de juicio su participación en Vietnam. Hace algunas semanas un grupo de veteranos de tendencia republicana presentaron en televisión una serie de anuncios en los que aseguraban que Kerry maquilló su desempeño para obtener, al menos, dos de las cinco medallas que recibió por su labor durante el conflicto. De inmediato, Kerry aseguró que detrás de la información estaba Bush y exigió que los avisos fueran retirados. Analistas consultados por SEMANA.COM aseguran que su defensa habló mal de él, pues se preocupó por irse en contra de los republicanos y no en demostrar que lo que decían era falso. Finalmente, un veterano salió a desmentir los rumores y Bush exigió que los anuncios fueran sacados del aire.

Consciente de que todavía está a tiempo de corregir los errores cometidos, Kerry ha asumido en los últimos días una posición más radical. La semana pasada lanzó el ataque frontal que estaban esperando sus seguidores, cuando acusó a Bush de haber cometido "errores colosales de criterio" en Irak. El hecho recorrió los medios estadounidenses, acostumbrados a un Kerry pasivo, que en pocas ocasiones había mencionado el apellido del mandatario para hacerle alguna acusación directa.

Ahora los expertos creen que va por el camino correcto y que si sabe aprovechar los vacíos de Bush, se presenta como un candidato más carismático y cercano a la gente y simplifica su discurso, puede captar la atención de los indecisos.

Pero hay que reiterar que en política nada está escrito y que así como hace cuatro años, cuando a pesar de los pronósticos,

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