Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2007/05/15 00:00

¿Por qué atacan al Ministro de Hacienda?

¿Por qué atacan al Ministro de Hacienda?

Un par de meses después de haber incursionado en el escenario político en calidad de candidato, fui invitado por el hoy Representante a la Cámara Mauricio Lizcano a una reunión de amigos con quienes hemos transitado el escenario electoral y, para sorpresa nuestra, a pocos minutos de iniciada la reunión, llegó el sorprendente Senador Oscar Iván Zuluaga, empresario sagaz y político inteligente, de oratoria fluida y convincente, quien rompiendo el protocolo aprovechó a los jóvenes que allí nos encontrábamos, para evocar sus épocas de profesor universitario y en 30 minutos dar una clase de historia política que nos dejó muchas reflexiones para tener en cuenta en el presente.

Esa fue la primera ocasión afortunada de compartir con el hombre político, no con el empresario que ya conocía. Me sentí dichoso ante la cordialidad, característica no muy dable a los industriales, y la amabilidad con la que trató a los asistentes sin negarse a posar para las fotos recordatorias que varios quisieron tener, quizás intuyendo el éxito que alcanzaría en su carrera política. En ese momento una foto no significaba nada, ni uno tenía previsiones ante lente apuntándole al rostro, a nadie se le negaba la oportunidad de posar al lado de quien quisiera, más si se trataba de estar con una de las revelaciones del momento en el ámbito publico.

A mí no me interesó el retrato, no era la primera ni la última oportunidad en que nos encontraríamos y hoy, para mi orgullo, nos abrazan lazos de admiración y semejantes compromisos de trabajo con el futuro que tratamos de construir para Colombia, que debemos iniciar con el cambio de la forma burda y ruin de hacer la política; de ahí que celebremos el proceso de verdad que tiene a varios dirigentes enjuiciados por sus vínculos con delincuentes por constreñir electores, comprar registradores y cogobernar.

De modo que me sorprende que siendo Oscar Iván Zuluaga, Ministro de Hacienda, salgan a los medios malintencionados compatriotas a enlodar su nombre con el estiércol de la parapolítica por unas fotos tomadas después de ser electo Senador, (http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=102087), fotos de un evento en el que acompañó a los integrantes de la lista al concejo municipal que su partido avaló en un municipio del departamento de Caldas, uno de los 1116 del país donde pudo haber compartido escenario con dirigentes locales que aprovechaban su presencia para vanagloriarse ante sus seguidores al lado de tan prestigioso visitante y detener el tiempo con el clic fotográfico, donde una candidata que en ese momento no tenia investigaciones penales, ni condenas, posó ante los camarógrafos a su lado en la tarima, fotos que hoy, cuando ella esta siendo juzgada por paramilitarismo, se promocionan como dulces, intentando distraer a las autoridades y a la opinión publica, pretendiendo demostrar que el Ministro tiene nexos con paramilitares. Pero olvidaron revisar la historia reciente del movimiento político del Ministro para darse cuenta que tan pronto como se conocieron las relaciones criminales de la concejal Maribel Galvis, la de las fotos, fue apartada del Nuevo Partido que presidía el entonces Senador Zuluaga.

El intento no fructificó, como no lo fueron otros supuestos hallazgos de las mañas politiqueras de Oscar Iván Zuluaga, como la de una ONG que presentó como chiva periodística y que debió rectificar al no poder demostrar los nexos delincuenciales endilgados.

Lo que está pasando en este caso y en otros, no sólo con personas cercanas al gobierno, sino con contradictores, es una persecución orquestada por líderes politiqueros que ven en personajes como Oscar Iván Zuluaga, hombres que pueden hacerles tambalear sus aspiraciones presidenciales, y no encuentran más arma que situarlo al mismo nivel de los verdaderos parapoliticos. ¿Por qué no se presentaron las fotos antes de ser Ministro, si se conocen los hechos hace más de dos años, cuando el implicado los contó al país? O ¿Por qué a Petro se le está cobrando su militancia en las guerrillas reinsertadas del M-19 ahora y no hace dos o cinco años? Por una sencilla razón de básica elemental: en ese momento ninguno de los dos tenían posibilidades electorales presidenciales. Y resulta que aunque los separe el caudaloso rió ideológico, son hombres respetados por la opinión publica, con una imagen consolidada a prueba de politiquería, capaces, inteligentes, lejanos al habitad natural del sector público nacional, que han sabido ganarse un espacio en el electorado que los ven como opciones reales de cambio.

Hoy Oscar Iván Zuluaga, soporta como roble las embestidas de quienes por décadas han dominado el país y ven en él una candidatura presidencial que los hacen tambalear y que procuran acallar recurriendo a técnicas barriobajeras para entrabarle el camino a la Presidencia que transita el ministro, si sortea con audacia las trampas de quienes intentan hacerlo a un lado.

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