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| 11/8/2004 12:00:00 AM

¿Por qué votó?

No es fácil entender las razones que llevaron a los norteamericanos a reelegir a un presidente con tantos problemas como Bush.

La pregunta, para muchos, es más que obvia, casi obsesiva: ¿por qué, con 1.000 marines muertos, una situación fuera de todo control y sin salida a la vista en Irak, con un déficit fiscal y un desempleo en aumento, y con una política exterior que le ha retirado el apoyo del resto del mundo, por qué, repito, los estadounidenses reeligieron a George W. Bush?

La respuesta no es tan obvia como la pregunta. Sin embargo, por un momento suponga que usted es un norteamericano común, blanco y religioso. Suponga que usted está al tanto de que la economía de su país no pasa por su mejor momento y que la guerra en Irak ha sido un fracaso. Pero suponga también que, como buen norteamericano común, lo que más le preocupa en la vida es su familia, su seguridad y su religión. Y sobre todo, suponga que tiene miedo.

Pues bien, el factor que inclinó la balanza a favor de Bush no fue la situación económica, la guerra en Irak, ni siquiera la inteligencia de sus candidatos, sino los valores morales. Según una encuesta ampliamente divulgada por los medios estadounidenses y que fue realizada a la salida de los puestos de votación, el tema de la moral llevó a un 22% del electorado a votar, por sobre temas como la economía (20%), el terrorismo (19%) e Irak (15%). Dentro de ese 22%, 8 de cada 10 personas reeligieron a Bush. Pero aún más diciente es que el 60% de quienes votaron por el republicano aseguraron ir a la iglesia -católica, protestante o evangélica- una vez a la semana. De estos últimos, los evangélicos, tres cuartas partes votaron por Bush.

Para nadie es un secreto que este grupo, que por tradición se ha ubicado a la derecha del escenario, le dio el empujón necesario para ganar al partido republicano. Y se lo dio precisamente por asuntos como el aborto, las investigaciones sobre clonación y los matrimonios homosexuales, respecto a los cuales Bush mantuvo siempre una firme y casi mesiánica oposición. "Porque la unión de un hombre y una mujer merece un lugar de honor en nuestra sociedad, apoyo la protección del matrimonio en contra de los jueces activistas", dijo en su discurso ante la convención republicana. O también: "En este mundo que cambia, algunas cosas no cambian: los valores con los que tratamos de vivir, las instituciones que dan a nuestras vidas un sentido y un propósito. Nuestra sociedad descansa sobre la responsabilidad y el carácter y el compromiso familiar". O, por último: "Hemos liderado, muchos se han unido, y Estados Unidos y el mundo son más seguros".

Todo parece indicar, entonces, que la mayoría de los estadounidenses se sienten, como Bush, en medio de una cruzada moral contra el mal, como afirmó el presidente el 11 de septiembre de 2001. Así no sepan muy bien dónde queda Irak, o por qué en tantos lugares del mundo hay tanto odio hacia los Estados Unidos, los norteamericanos sienten que hay una guerra. O al menos eso es lo que les repiten los medios de comunicación día y noche desde hace poco más de dos años. Y tienen miedo, justamente porque los medios se los recuerdan día y noche. Y el miedo, la guerra y la fe son el refugio de lo irracional, aún en contra de los hechos. Que los estadounidenses hayan reelegido a Bush no fue una cuestión de razones ni de hechos, fue ante todo una cuestión de fe.

Pero todo esto es mucho más claro de la boca de un estadounidense. Carrie, una mujer común, probablemente blanca y religiosa de la ciudad de Pittsburgh, dice en un foro abierto en la página web de la BBC: "Voté por el presidente Bush sobre todo porque mantiene unas fuertes convicciones morales y no vacila. Creo que Estados Unidos está en medio de una guerra cultural, perpetuada por Hollywood, los medios y los elitistas, quienes están echando abajo los valores tradicionales tan importantes para mí y mi familia. En segundo lugar, voté por él porque no se ha hecho el de la vista gorda con el problema de los terroristas islámicos que quieren matarnos. Es un hombre bueno, claro en sus creencias, y un buen ejemplo para mis hijos. Que Dios bendiga al presidente Bush".

*Periodista SEMANA
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