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| 4/27/2006 12:00:00 AM

Pregunta 1

¿Cuáles son los tres problemas más grandes del sistema de atención a la violencia intra-familiar?

Horacio Serpa:

A. La falta de credibilidad y compromiso de quienes trabajan en las instituciones que deben garantizar la protección a las víctimas y de atender sus necesidades.

B. La falta de capacidad institucional para hacer efectivas las medidas de protección a las víctimas y atender oportunamente los casos. Esta falta de capacidad es atribuible enteramente al gobierno: Hay menos comisarías de familia a escala nacional, hay menos defensores de familia del ICBF, no se ha ampliado el tamaño de la policía comunitaria, etc.
 
C. Las dificultades para hacer visible la violencia psicológica y la falta de acceso al sistema de salud para recibir atención y tratamientos psicológico para el grupo familiar.

Carlos Gaviria:

Generalmente, un gran porcentaje de casos relacionados con violencia intra-familiar se encuentra directamente relacionado con la marginalidad y exclusión social en términos de ingresos y necesidades básicas en educación y salud. La pobreza es un factor estructural subyacente a las muchas formas que reviste la violencia. Ahora bien, para el caso específico que nos ocupa, las comisarías de familia deben dotarse de mayores recursos, personal especializado y mecanismos más expeditos para la intervención del maltrato a la mujer y a la niñez. La conciliación, si bien debe enfatizar la solución de los conflictos de la pareja y del hogar, no puede dejar en la impunidad las vejaciones físicas y el maltrato psicológico de que es objeto principalmente la mujer. La protección de la mujer y la niñez de las agresiones sicológicas, físicas y sexuales es una prioridad para la sociedad. Su penalización tiene que ser ejemplar.

Antanas Mockus:

A. La ley 100 no cubre el tratamiento requerido por víctimas y victimarios. Todavía no se ha logrado que una proporción suficiente de casos sea denunciada. La capacidad de atención no sería suficiente si la tasa de denuncias creciera. No hay suficientes acciones preventivas.

B. La discusión técnico jurídica sobre lo conciliable no parece haberse dirimido. La tolerancia cultural hacia la violencia intrafamiliar ha disminuido pero todavía es muy común la idea de que los hechos que tienen lugar en la esfera privada no deben salir de ahí.

C. Hay que aprender de lo que se avanzó en el mismo Kennedy en cuanto al modelo de intervención frente a los casos de abuso sexual infantil. Lo básico es el trabajo interinstitucional, para que la víctima no sea indagada una y otra vez y el caso no se quede bloqueado en algún punto de la cadena.

Álvaro Leyva:

A. El sistema está hecho para atender, y de manera muy precaria, los casos de violencia intrafamiliar, pero desafortunadamente no está diseñado como un sistema preventivo.

B. La Ley 100 desconoce, en su parte médica, la atención clínica a las víctimas de la violencia intrafamiliar. La salud es concebida como una dolencia individual y no en su dimensión sistémica. Tratar por separado, por ejemplo, a un esposo alcohólico de una esposa con secuelas sicológicas no surte efecto cuando en realidad lo que debe hacerse es profundizar las causas que originan el conflicto.

C. No hay cultura de la denuncia oportuna para poder aplicar sanciones realmente severas con las pruebas necesarias para proteger la integridad física en el entorno familiar.

Carlos Rincón:

En mi propuesta, el Ministerio de la Mujer sería el encargado de gerenciar esta problemática. Este organismo se debe crear para que administre todas aquellas deficiencias y desequilibrios ya que la mujer está indefensa y supeditada al más fuerte.
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