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| 3/27/2006 12:00:00 AM

¿Qué tan bien educados estamos sexualmente los colombianos?

Los vacíos en la información sobre educación sexual en los colombianos obligó al Ministerio de Protección Social a abrir “Infórmate y Protégete”, la línea telefónica que intentará resolver dudas sobre el tema a los jóvenes.

“La masturbación sólo puede prolongarse máximo dos años en hombres y mujeres, si se hace por más tiempo, es un caso patológico”. “La primera manifestación del desarrollo sexual masculino es semen en la orina”. “Al ‘polvo’ le dicen así porque recuerda la frase de Jesucristo: 'polvo eres y en polvo te convertirás'”.

Esta es una pequeña muestra de los grandes mitos que hoy mantienen los jóvenes en su vademécum sexual. Lo sorprendente es que frases como estas han sido dichas por profesores de sus colegios que, avergonzados por no saber, responden lo primero que se les viene a la cabeza.

Esa poca preparación de los docentes para resolver dudas; el bombardeo de información de los medios de comunicación y el temor a quedar en ridículo frente a los amigos, fueron algunas de las razones que motivaron el Ministerio de Protección Social para lanzar “Infórmate y Protégete”, una línea telefónica a nivel nacional en la que cuatro profesionales intentan resolver a los adolescentes colombianos las dudas más frecuentes sobre salud sexual y reproductiva (018000 910334 desde cualquier parte del país y 284 37 62 en Bogotá).

“Hemos dado continuidad a esta línea de información teniendo en cuenta los grandes interrogantes que tienen los jóvenes sobre su sexualidad. Si los jóvenes no tienen la posibilidad de preguntar y consultar será una población más vulnerable y podrán estar más expuestos a embarazos no deseados, a infecciones de transmisión sexual, al Sida” dice Lenis Enrique Urquijo, Director de Salud Pública del Ministerio, hecho que se hizo evidente en la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud, realizada por Profamilia (Ver recuadro).

A pesar de que el programa fue pensado para orientar a jóvenes entre los 12 y los 22 años, también hay llamadas de hombres y mujeres adultos que necesitan encontrar respuestas sobre el tema. “Un niño de once años llamó para preguntar si con un testículo se podían tener relaciones sexuales y una mamá estaba muy preocupada porque encontró a su hijo en el baño ‘tocándose muy duro por allá abajo’. Las que más llaman son niñas preocupadas por la pastilla del día después”, dice Jorge Pacheco, una de las personas que responde en la línea.

Si la sexualidad es uno de los mayores placeres del ser humano y es de los temas más buscados en los medios, ¿por qué los colombianos están tan mal informados? Posiblemente porque no saben buscar, o porque el criterio para resolver dudas es el morbo y el mero placer. Aunque todo depende del ‘instructor’ que le haya enseñado los conceptos elementales sobre el tema (Ver Decálogos sexuales según el maestro)

María Helena López, sicóloga especializada en el tema, explica que la saturación de información que viene de fuentes como Internet también termina desubicando a los muchachos.

“Los adolescentes poco preguntan porque tienen mucha información, aunque mal canalizada. Por eso creen que se las saben todas. Si un jovencito le va a preguntar al profesor cómo provocarle un orgasmo a su novia de 15 años, es poco probable que el profe responda bien, no porque no sepa, sino porque no sabe cómo decírselo”, señala López, a quien le preocupa la escasa capacitación que tienen los docentes para resolver dudas.

Mal educados

La ignorancia es atrevida, y en temas tan sensibles como el sexo, el desconocimiento se hace más evidente. Preguntas propias de primíparos sexuales que hombres y mujeres hacen en edad adulta, demuestran los vacíos informativos que hay sobre el tema en todo el país.

La Ley 115 (conocida como Ley General de Educación) ordena que la educación sexual debe ser obligatoria en todos los establecimientos oficiales o privados en los niveles de la educación preescolar, básica y media. “Esta deberá ser impartida en cada caso de acuerdo con las necesidades psíquicas, físicas y afectivas de los educandos, según su edad”, dice la norma. Pero esa flexibilidad ha dado pie para que en muchos colegios no cumplan con juicio la regla.

“Esa materia nos la dieron como hasta octavo. Era más que todo anatomía, fisiología de la mujer, muy pocas cosas sobre el desarrollo de los hombres. El resto uno lo aprendía en la televisión, en las novelas, en las películas, en La Mega y las 40 principales, ahí siempre hablan de sexo”, dice Camila Lozano, una estudiante de 15 años del colegio El Carmelo de Bogotá.

Eso que dice Camila precisamente también inquietó al Ministerio de Protección: la poca conciencia de las directivas de los colegios sobre la ignorancia de sus muchachos y la falta de preparación de los docentes para responderle a sus alumnos.

Consuelo Gaviria, directora del colegio femenino Cardenal Pachelli en Bogotá, admite esas ausencias y reconoce que, por lo general, la gente adulta (papás y profesores) tienen miedo a hablar sobre su sexualidad porque, para ella, no son seres libres. “Recuerdo que una vez hicimos una encuesta a nuestras estudiantes sobre el tema y nos preguntaban mucho sobre qué era el sexo oral; sobre la relación entre las drogas y el alcohol; o si podían volverse lesbianas. Concluimos que muchas de sus dudas no responden a experiencias próximas, sino a informaciones no concluidas y al bombardeo de información que tienen todos los días”, explica Gaviria, quien adelanta en el Pachelli un plan de educación para resolver esas preguntas.

Además es obvio que los jóvenes no tragan entero. “Es bueno que esas cosas nos las cuente gente especializada y no profesores del colegio, la rectora o un cura. Uno sabe que tienen la mejor intención del mundo, pero no siempre saben lo que uno quiere saber, y uno tampoco es capaz de preguntarle a un cura temas demasiado... ‘personales’. Mis amigas y yo podemos saber cómo se pone un condón, o cómo la gente se ‘viene’, pero hay vainas más de interpretación que de otra cosa que uno no la encuentra resuelta en los libros ”, dice Carolina Castro, de 17 años y estudiante del Gimnasio La Montaña.

Con estas palabras, es fácil concluir que los jóvenes están hoy sobre informados en algunos temas y muy poco en otros. “Por eso es importante que todo el colegio intervenga y su familia esté pendiente de qué saben sus hijos y qué no. Hoy Internet es una fuente impresionante de información, ellos encuentran todo lo bueno y todo lo malo sobre sexo, lo que necesitan es canalizar esos datos a través de un adulto tranquilo que los oriente, que no dé lora, que los escuche”, dice la sicóloga López.

Es precisamente para estos casos que está diseñado Infórmate y Protégete. “Los más chiquitos consultan mucho por problemas de sociabilización y gente de hasta 50 años pregunta todavía si los fluidos que secretan, al injerirlos, hacen daño para la salud”, sostiene Natalia Arenas, otra sicóloga del Ministerio. “No falta el señor que hace bromas o el que nos confunde con una línea caliente”, agrega.

Si bien es cierto que hay muchos riesgos que corre la población cuando está mal formada en estos temas, también es cierto que quien poco conoce, poco hace. Si hay temores, si no hay comunicación, si no se conoce el cuerpo y se perpetúan los complejos, muy seguramente los colombianos serán malos amantes, pues no tienen con qué.

Infórmate y Protégete (que en los próximos días estará en www.informateyprotegete.com) no es la panacea para descifrar los grandes misterios de la sexualidad de los colombianos, pero sí puede ser la puerta para atravesar el umbral del miedo y ser concientes de lo poco que sabemos sobre el tema.
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