Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2007/09/13 00:00

¿Quién protege a J. J. Rendón, acusado de hacer propaganda negra contra políticos?

J. J. Rendón, ciudadano venezolano, antichavista, asesor del Ministerio de Defensa y del Partido de la ‘U’, trabaja en Colombia en una cuestionable labor: hacer montajes y propaganda negra contra adversarios del gobierno, según lo señalan varias de sus víctimas. ¿Quién es este hombre?

Nacido en Venezuela y con experiencia en México, ahora a J. J. Rendón lo persigue la polémica en Colombia. FOTOS: PAOLA CASTAÑO / SEMANA

Al menos por sus más sonoras acciones, a Juan José Rendón Delgado hay que temerle. Eso dicen, hasta ahora en voz baja, fuentes del ministerio de Defensa, del Partido de la ‘U’ y de la Vicepresidencia, donde él suele moverse con absoluta libertad. “Es un experto en propaganda negra”, “es un difamador profesional”, aseguran esos testimonios. Sin embargo, poco a poco su historial ha ido saliendo a la luz pública y cada vez son más las personas que dan la cara para exigirle claridad.

El último de ellos fue el representante Nicolás Uribe, uno de los llamados ‘rebeldes’ del partido de la ‘U’, quien relató en la mañana de este jueves en La W que J. J. Rendón –como se le conoce– lo amenazó con inventarle una historia en la que diría que el joven dirigente político andaba en líos con prostitutas. Una grave acusación, máxime si se tiene en cuenta que el momento de hacérsela Uribe estaba en vísperas de su matrimonio.
 
Es decir, sabía que si no lo dejaba herido políticamente, sí afectaría su relación sentimental.  ¿Por qué lo amenazaba? Básicamente porque J. J. Rendón le exigía que pidiera la renuncia de la directora del programa presidencial Colombia Joven, Ana María Convers. J. J. Rendón tenía unas grabaciones en su poder en las que en una charla informal, Ana María Convers hacía comentarios en contra del gobierno y del vicepresidente Francisco Santos.
 
Ana María Convers aceptó que las opiniones eran suyas pero que fueron sacadas de contexto para perjudicarla y ponerla a decir algo que en realidad no pensaba. En su relato a La W contó que ella fue grababa por Ana María Ospina. Esta persona tenía en su momento contratos con la Vicepresidencia –entidad a la que pertenece administrativamente el Programa Colombia Joven–; además, según el testimonio de la funcionaria, trabajaba para J. J. Rendón. Las mujeres tuvieron una conversación en la que la segunda la grabó a escondidas y le entregó la cinta a J. J. Rendón.

Según el testimonio del representante Nicolás Uribe, J. J. Rendón fue y llamó a la oficina del parlamentario para exigirle que buscara la renuncia de la directora del programa de jóvenes al considerarla una traidora para el gobierno. “Nos dijo que iba dedicar todo su tiempo, su dinero y su conocimiento a joder a Nicolás Uribe”, dijo una de las personas de la oficina del congresista que recibió la amenaza. “Dígale que pida la renuncia de Convers o tendrá un montaje con prostitutas”.

Esporádicas apariciones
 
Nicolás Uribe dijo que recibió la amenaza a finales de junio, justo unos días antes de su matrimonio en México, y que la transmite al público porque él no le tiene miedo a la verdad y es hora de poner fin a las acciones de J. J. Rendón. “A mí no me chantajean”, aseguró Uribe.
Anteriormente, el nombre de J. J. Rendón había salido en esporádicas menciones de prensa.
 
En un reportaje del diario El Tiempo, le hicieron un perfil que dibuja su misteriosa personalidad. “Que es raro, hasta él mismo lo reconoce. Practica la filosofía budista zen, aunque se declara religiosamente católico; ha escrito libros sobre rumorología; estudia física cuántica y en los ratos libres practica técnicas samurai”.

El diario agregó se trataba de “un venezolano que anda por Colombia hace dos años y que –tras gestar parte de la estrategia del partido de la ‘U’ en las elecciones del 2006, que le dio alguna figuración– se empezó a mover como pez en el agua por el Ministerio de Defensa, entre otras oficinas del Estado”.

El periódico incluso aseguró que el ‘trabajo’ de J. J. Rendón ha llegado a los niveles más altos. “En una sala de la Armada Nacional les ha dictado a cientos de oficiales –incluidos curtidos generales de varios soles– conferencias sobre ‘El papel de la estrategia en la comunicación gubernamental’ y ‘Los 100 errores más frecuentes en la comunicación gubernamental’”.

Lo niega todo
 
Entre los círculos políticos se acusa J. J. Rendón de ser el artífice de montar las campañas difamatorias en contra de los ex candidatos presidenciales Rafael Pardo Rueda (liberal) y Carlos Gaviria (Polo Democrático). El niega los señalamientos y dice que siempre actúa legalmente. En una entrevista con María Isabel Rueda dijo: “Si todo es dentro de la ley, no tengo escrúpulos”, le dijo en la charla que se publicó en Semana. (Ver entrevista).
 
Pero ¿Cómo llegó J. J. Rendón a Colombia? Se sabe que fue traído por el hoy ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, cuando él era el máximo dirigente de la ‘U’, uno de los partidos más fuertes de la coalición del gobierno.

Luego J. J. Rendón se quedó en la ‘U’ y ha intentado ingresar a la Casa de Nariño aunque oficialmente no tiene un cargo sí traza directrices. De hecho, la directora del programa de los jóvenes, Ana María Convers, contó en La W que tuvo que reunirse en varias ocasiones con él en su hotel, por petición del vicepresidente Francisco Santos, porque J. J. Rendón también es especialista “en jóvenes”.

El fuerte de este hombre de 40 años es la política, donde saca todas sus habilidades. Como dice El Tiempo: “Quienes han alcanzado el poder con su apoyo, no dudan en calificarlo como el gurú de la consultoría política, pero para sus detractores no es más que el rey de la propaganda negra”. En una entrevista con ese diario se defendió y explicó que no ha cobrado nada por su labor –no tiene permiso de trabajo– “porque estaba invirtiendo en un país en el que quiere radicarse profesionalmente y porque lo ha hecho por su amistad con el hoy ministro de Defensa y entonces director de la ‘U’, Juan Manuel Santos”.
 
El columnista de El Espectador Ramiro Bejarano aseguró en una de sus investigaciones que “Rendón no es sólo asesor de ese desastroso partido de la ‘U’, sino que además es una voz acatada en el alto gobierno y en las oficinas de más de un ministro. ¿Para qué? Nadie lo sabe con certeza, pero lo cierto es que desde que se tiene noticia de que este enigmático publicista anda merodeando las altas esferas oficiales, la política se vulgarizó, porque ahora se controvierte a críticos y opositores a través del rumor, la conseja, la calumnia, el desprestigio, calculadamente propalados por los medios oficialistas que se prestan a tan sórdida maniobra”.

Este personaje también ha alimentado la polémica además de Venezuela, en México, donde también ofició de asesor: “Jota Jota se presenta a sí mismo como sicólogo, publicista y comunicador, aunque su especialidad se da en torno a creación, difusión y esparcimiento de rumores negativos con los que pretende dañar el prestigio de los contrincantes de aquellos quienes lo contratan”. “La ambigüedad –dice con frecuencia– les da piernas a los rumores”, escribió de él el periodista mexicano Francisco Rodríguez.

Su paso por México
 
El también periodista mexicano Ramón Betancurt lo acusó en la campaña electora del país azteca de ser el “rey de la propaganda negra, de la desinformación, del rumor como arma de propaganda política de desprestigio para aniquilar a los contrincantes de oposición y del mismo partido político”.

En una fuerte columna dijo también que J. J. Rendón siembra rumores para modificar tendencias de opinión en situaciones electorales. “Del rumor que anticipa algo que puede ocurrir, como también puede precipitar hacia una versión falsa y trasciende, generado en ocasiones según la perversidad de quien lo transmite o el morbo del que lo repite”. Lo cual recuerda el caso del senador Pardo, que en vísperas de elecciones tuvo que salir a defenderse de una acusación de que él no estaba aliado con las Farc para tumbar al gobierno.

“Los términos ‘homosexual’, ‘narcotraficante’, ‘pederasta’, ‘drogadicto’, ‘violador”, etc., etc., que les endilga (como rumor) en las campañas a los adversarios políticos de sus clientes, o subir falsas historias perversas y fotomontajes al internet, es el pan de todos los días de este sicario y secuaz de la política”, asegura de él Betancurt, quien además sostiene que “algunos comunicadores de talla internacional han señalado al nuevo Goebbels del nazismo moderno –J. J. Rendón– como un agente encubierto de la CIA, ya que forma parte de un grupo más grande de consultores políticos que vagan, desde Miami, a todas partes del mundo, sobre todo a América Latina, para inmiscuirse en elecciones nacionales y locales a nombre de intereses que no están nada claros”

De este hombre se afirma además que prefiere moverse en escenarios silenciosos y que rehuye a las cámaras. Por eso, a pesar de todas estas acusaciones, a la opinión pública en general su nombre no le dice nada. Sólo cuando alguna personalidad vuelve y lo pone en la agenda pública para denunciarlo con valor, como lo hizo en las últimas horas el congresista Nicolás Uribe.
 
Sin embargo, la pregunta que queda en el ambiente es natural: con este polémico historial ¿ ¿Quién protege al misterioso J. J. Rendón, para que siga actuando así en Colombia?
 


 

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