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| 7/17/2006 12:00:00 AM

¿Quién le teme a Virginia?

La ex presentadora Virginia Vallejo dice que quiere contar la verdad sobre la relación de Pablo Escobar con Alberto Santofimio para quitarse un peso de conciencia. Aunque revelador, su testimonio podría ser ignorado en el proceso que se le sigue al político tolimense por la muerte de Galán.

El proceso por el asesinato del dirigente liberal Luis Carlos Galán Sarmiento no deja de dar sorpresas. Casi 17 años después de ocurridos los hechos y cuando está a punto de dictarse sentencia al ex ministro Alberto Santofimio por su presunta participación en el crimen, un nuevo testimonio puso en jaque al juez encargado del caso.

Se trata de una declaración grabada de la actriz y presentadora Virginia Vallejo, diva de la televisión colombiana durante los años 80 y reconocida amante del extinto narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, autor intelectual del magnicidio. En la videocinta, que está guardada fuera del país, Vallejo asegura que fue testigo de varios encuentros en los que Santofimio le habría aconsejado al capo que asesinara a Galán.

La versión de Vallejo aparece en momentos en que parecía claro que la justicia no tiene pruebas contundentes para condenar al político tolimense, cuya rivalidad con Galán, especialmente en temas como la extradición, era conocida en los círculos políticos de la época. Por esta razón –y por provenir de donde proviene- el testimonio puso a pensar a los analistas sobre la validez de su inclusión en el proceso y sobre el contenido real de las nuevas acusaciones contra Santofimio.

La inclusión en el proceso

Vallejo solicitó cita con el Fiscal Mario Iguarán el cinco de julio, con la intención de rendir su versión. Para ese entonces la etapa de audiencias aún no había terminado. Sin embargo, el 14 del mismo mes, cuando se entrevistó con Iguarán, la audiencia ya había terminado. “Ella no aclaró para qué era que quería reunirse conmigo, no supe con anterioridad el tema. Cuando me enteré, hice lo que tenía que hacer, que era llamar al fiscal encargado del caso”, señaló Iguarán.

Dado que ya culminó la etapa de recolección de pruebas y hasta terminó la audiencia pública del juicio, existen ciertos impedimentos legales para incorporar el testimonio de Vallejo al proceso contra Santofimio. El caso está listo para sentencia y todo apunta a que Santofimio será exonerado de los cargos por falta de pruebas en su contra.

Como están las cosas, hay tres caminos para que la versión de la diva pueda ser tenida en cuenta: que el juez decida incluirla en sus elementos de juicio para la sentencia que emitirá en los próximos días; que el juez no la tenga en cuenta y la Fiscalía o la parte civil pidan una nulidad del juicio por falla grave en el proceso; o que, si Santofimio es absuelto, la contraparte apele hasta llegar a una acción de revisión, que se invoca cuando existe una prueba contundente que puede modificar la orientación de la sentencia. Este último camino tardaría entre cinco y seis años.

Iguarán, quien escuchó hace una semana la versión de Vallejo, dijo este lunes que “la Fiscalía sabe que a estas alturas no tiene facultad para decretar la prueba y por lo tanto ha decidido dejar el tema en manos del juez de conocimiento” quien decidirá si lo incluye o no en sus elementos de juicio para la dictar sentencia. Según Iguarán, el ente investigador “sigue creyendo que hay suficientes pruebas para condenar al señor Santofimio, sin importar si el testimonio de doña Virginia Vallejo es o no tenido en cuenta por la justicia”.

Carlos Eduardo Mejía, ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia, considera que
habiendo terminado la audiencia pública no sería jurídicamente viable que se trajera a esta persona a declarar porque con la audiencia pública terminan las oportunidades probatorias del proceso”. Para él, la única forma de incorporar el testimonio de Vallejo sería la de la nulidad del proceso, caso en el cual la defensa de Santofimio tendría derecho a impugnar la decisión del juez.

El abogado Iván Cancino también cree que la versión de Vallejo “no tiene el alcance de prueba porque no ha sido controvertida por las partes y porque ningún ciudadano puede ser sorprendido de esa manera por un testimonio”.

El caso tiene parecido con el proceso por el homicidio del senador Manuel Cepeda, dirigente de la Unión Patriótica. Después de ser exonerado en primera y segunda instancia, el jefe paramilitar Carlos Castaño, admitió en el libro Mi Confesión que fue él quien dirigió al comando que cometió el crimen. Pese a la presión de las organizaciones de izquierda para modificar el fallo, la sala penal de la Corte Suprema de Justicia negó un recurso de casación de la familia Cepeda por considerar que la auto incriminación de Castaño era “inexistente en términos jurídicos”.

Así las cosas, la discusión sobre la validez de las declaraciones de Vallejo queda en manos del juez Jesús Antonio Lozano, quien ya tenía bastante qué pensar antes de que apareciera la nueva prueba. La “papa caliente” está en manos del juez. La credibilidad de la justicia 17 años después del magnicidio, también.

El contenido del testimonio

El testimonio de Vallejo contradice en tres aspectos la versión de Santofimio ante la justicia: Sostiene que no es cierto que él y Escobar hayan dejado de verse en 1983, que la relación entre ellos era más que política y, en tercer lugar, que sí es cierto que Santofimio sugirió varias veces la muerte de Galán.

Sobre la posibilidad de que Santofimio haya cortado relaciones con Escobar desde cuando El Espectador hizo públicos los negocios oscuros del capo, Vallejo dice que a ella le consta lo contrario. Según ella, hubo varias reuniones en 1984, 1985 y 1987 en las cuales se habría tocado el tema de la muerte de Galán.

En cuanto al segundo tema, Vallejo dice tener pruebas documentadas de que había un cercano grado de amistad entre Escobar y Santofimio. Entre esas pruebas figuraría un libro de poemas que los dos personajes le habrían autografiado.

Y respecto al caso Galán, Vallejo dijo que “en múltiples oportunidades oí a Alberto (Santofimio) insistirle a Pablo (Escobar) que debía matar a Luis Carlos Galán”... “la idea de Santofimio no era solamente matar a Galán, sino convertir literalmente al país en un narco-estado. Todo estaba encaminado a que Santofimio fuera presidente de Colombia, acabara con la extradición y se asegurara que el sucesor de Santofimio fuera Escobar, gracias a sus campañas en favor de los pobres. Todo eso era lo que estaba detrás de ese asesinato, era acabar con el estado de derecho''. Según ella, “lo único que Santofimio no hizo fue apretar el gatillo”.

Las palabras de Vallejo, divulgadas el domingo por El Nuevo Herald, coinciden con los testimonios de los lugartenientes de Escobar conocidos como alias el Mugre y Popeye (el primero de ellos asesinado después de rendir declaración) y con el del ex congresista Carlos Alberto Oviedo Alfaro.

¿Qué tanto peso tiene éste testimonio? Dada su relación sentimental, Vallejo fue testigo presencial de muchos de los movimientos del capo y tiene por qué conocer algunos de sus secretos.

Si el principal argumento de la defensa de Santofimio para desvirtuar el testimonio de Popeye era que Escobar no le tenía suficiente confianza al sicario como para contarle sus secretos, esa tesis parece no aplicar en el caso de Vallejo, dada su irrefutable cercanía con el capo. Otro punto en contra de Santofimio es el de las características de la testigo. A Popeye lo desestimó por ser un “delincuente experto en mentir”, pero Vallejo, a pesar de su relación con Escobar, no tiene antecedentes penales y proviene de una prestigiosa y educada familia bogotana.

La flaqueza del testimonio de Vallejo estaría más bien por el lado de las razones de su silencio. ¿Por qué decidió hablar sólo 17 años después de los hechos y cuando existen impedimentos legales para incorporar su testimonio al proceso? Según ella, “si hubiese hablado antes, cuando todas esas personas estaban vivas, con toda seguridad que a estas alturas también estaría muerta”. Ese mismo argumento fue utilizado por Popeye para explicar su silencio de muchos años sobre la supuesta responsabilidad de Santofimio, pero la Procuraduría lo rechazó por considerar que esta “no es una justificación satisfactoria”.

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