Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/02/08 00:00

Regreso a la libertad

Perplejas, con la mirada perdida, entre llantos y lágrimas y trastrabillando en sus primeros pasos, así son las personas cuando recién dejan atrás el cautiverio

Guillermo 'La Chiva' Cortés.

“Cuando un secuestrado vuelve a su casa, llega como un náufrago”. Esa breve, pero contundente, descripción la hace Ángela Giraldo, hermana del ex diputado del Valle Francisco Giraldo, que aún permanece secuestrado.

Ella ha estado muy pendiente de los plagiados que regresan a sus casas y resalta algunas características comunes que presentan.

“Siempre llegan muy cambiados físicamente, más flacos, deshidratados y con la parte sicológica muy afectada porque sufren largos períodos de soledad, encierro y depresión”.

Además, están sometidos al sol y al agua, expuestos a graves enfermedades, a largas caminatas y, a veces, hasta malos tratos, según ha escuchado Ángela.

Eso es lo que más la atormenta a ella. No sabe si su hermano está feliz o triste, si tiene hambre o sed o con quién pasa fechas tan especiales como el 31 de diciembre. Sólo sabe que están lejos de la realidad, que el único contacto que pueden llegar a tener con el mundo es un radio, por donde espera que Francisco escuche los mensajes que le envía a través de las cadenas Caracol y RCN.

Después de pasar por ese tipo de inclemencias, algunos han logrado regresar a la libertad.

Guillermo, la ‘Chiva’, Cortés: Cuando tenía 73 años, en enero de 2000, fue secuestrado en su camioneta Cherokee en el municipio de Choachí, en Cundinamarca.

La ‘Chiva’, como le decían las personas cercanas, era un comerciante, periodista y hasta fue cónsul de Colombia en Sevilla, España.

A pesar de su edad, sus secuestradores, del frente 32 de las Farc, según la Fiscalía, lo hicieron caminar por montañas y selva durante todas las mañanas. Lo cambiaron 35 veces de cambuche.

Durante su cautiverio, su familia fue sometida a dolorosas imágenes. Una vez les enviaron una foto donde salía Guillermo con la cara untada de sangre. Afortunadamente, no era de él, sino de una gallina que un guerrillero decapitó de un machetazo, según lo relatan informes de la ONG País Libre.

Con esas imágenes presionaban a su familia para que pagara un millón de dólares por su libertad. En últimas, fue rescatado el 13 de agosto por miembros del Ejército.

Manuel Felipe Barragán: Es hijo del diputado del Valle Carlos Barragán, que, a su vez, fue secuestrado el 11 de abril de 2002 junto con otros 11 corporados.

A Felipe, entonces estudiante de séptimo semestre de la Universidad de San Buenaventura de Cali, lo secuestraron el 19 de febrero de 2006. Ese día, estaba haciendo campaña política y se encontraba en la vía que de Popayán conduce a Coconuco, según lo registró el diario El País de Cali.

El 17 de octubre del mismo año, miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), se lo entregaron al medio día a una comisión de la Oficina de Gestión de Paz en el municipio de Bolívar, en Cauca.

Durante su encierro, tuvo que enfrentarse con una dolora experiencia. Su compañera de cautiverio, Inés Ortiz Murcia, concejala de Yumbo, apareció muerta, supuestamente por causas naturales, el 30 de abril, en la vía que va desde El Bordo hacia Bolívar, en Cauca.

Fernando Araujo: Fue privado de la libertad el 4 de diciembre de 2000 mientras trotaba por Bocagrande, en Cartagena. Sólo se vino a saber que estaba en manos de las Farc en abril de 2001, cuando el grupo armado se atribuyó el secuestro.

Durante sus seis años en cautiverio, sus familiares sólo recibieron dos cartas y dos videos, como prueba de supervivencia.

Finalmente, logró huir de sus secuestradores el pasado 31 de diciembre, cuando el Ejército llegó al sitio donde él estaba.

Sin embargo, tuvo que caminar durante cinco días por la espesa vegetación de los Montes de María antes de encontrar socorro.

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