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| 2/28/2007 12:00:00 AM

Relato de un encuentro entre un paramilitar y su víctima

Esta es la historia de un cara a cara entre Rafael Eduardo Julio Peña, alias ‘El Chiqui’, con varios cadáveres a cuestas, y la familiar de uno de sus muertos. Una situación que seguramente se repetirá ante los tribunales en los próximos días.

El pasado 22 de febrero las hermanas Marta y María Mercado se sentaron frente a frente con alias Rafael Eduardo Julio Peña, ‘El Chiqui’, un militante de los grupos paramilitares que le hizo mucho daño a su familia. Primero hirieron a Eduardo el 18 de agosto de 2003 y el 22 de abril de 2004 mataron a Manuel. Ellas querían saber varias cosas: quién atentó contra sus hermanos Eduardo, que se encuentra inválido y ciego, quién asesinó a Manuel y quién o quiénes dieron esas órdenes.

En este primer cara a cara entre alias ‘El Chiqui’ y las hermanas de los Mercado, el sicario al servicio de las autodefensas en Sabanalarga les dijo que no había participado en el atentado que dejó inválido y ciego a Eduardo, pero que sí disparó contra Mañe hasta matarlo, porque en las AUC las órdenes se cumplían sin preguntar, porque si se desobedecía se pagaba con la vida.

Rafael Eduardo Julio Peña, alias ‘Chiqui’, y los hermanos Eduardo y Manuel Mercado Suárez, se conocían porque toda la vida vivieron en el mismo pueblo, Sabanalarga, una población de más de 100.000 habitantes a 40 minutos de Barranquilla.

La audiencia pública comenzó a las 9 de la mañana en el Juzgado Segundo Promiscuo del Municipio y se prolongó hasta la 1:30 de la tarde. Estaban presentes la juez, el fiscal, el abogado defensor y las hermanas María y Marta Mercado. Afuera del salón de audiencias, miembros de las dos familias y curiosos esperaban. También había camuflados militantes de los grupos paramilitares y familiares de otras víctimas. El Chiqui ha confesado hasta ahora haber participado en 12 asesinatos, y la mayoría de las víctimas eran del pueblo.

El objeto de esta audiencia era escuchar a las hermanas Mercado. A alias Chiqui lo trajeron desde la cárcel de máxima seguridad de la Dorada, Caldas, para oír a las hermanas de su víctima. Ellas fueron interrogadas por el abogado defensor y el fiscal. En todo este proceso la familia Mercado no ha tenido abogado, ellas mismas, Marta y María, han intentado aclarar las cosas y han recibido amenazas por ello.
El jueves pasado, Marta pidió a la juez que apenas concluyera la audiencia le permitiera unos minutos con Rafael Eduardo Julio Peña, alias el Chiqui. La juez le concedió 20 minutos. La audiencia había sido tensa porque había familiares del Chiqui. Las murmuraciones y los comentarios hacían más larga la espera.
 
Un momento crucial
 
Finalmente cuando estuvieron solos:, Marta le preguntó:
  - ¿Por qué mataste a Mañe? 
  -Fue una orden del comandante Pedro de las Aguas y la explicación que me dio fue porque Mañe nos estaba dando dedo en la Fiscalía por el atentado contra Eduardo.
 
 - Pero todas las personas que vinculas en el proceso contra Eduardo están muertas…
 - No. Está vivo el político y los dos sicarios que atentaron contra Eduardo.
 
Alias el Chiqui le dijo que más adelante iba a decir el nombre del político y que si no lo hacía ahora era porque su familia estaba en peligro.
 
 - Marta le insiste y le pregunta que si era cierto que no había participado en el atentado contra Eduardo, por qué le había quitado la vida a Mañe, que no se metía con nadie.
 -El comandante Pedro de las Aguas me dijo que como la acusación era contra mí, quien tenía que hacer la vuelta era yo. Si no lo hacía el muerto sería yo. Mira Marta, yo tuve que matar a tres primos.
 
 Mientras Marta sostenía el diálogo con alias Chiqui, sus hermanas no se explicaban su tranquilidad y paciencia para escuchar al asesino de Mañe. “Hablaban como si no hubiera pasado nada, yo no puedo perdonarlo, que lo perdone Dios”, decía María, la otra hermana.
 
En el juzgado el diálogo continuaba y Marta le decía, “Mira mi hermano Eduardo, tampoco sabemos por qué querían matarlo”.
 
 -La orden contra él fue porque estaba molestando a los políticos, dice el Chiqui.
 
 En Sabanalarga dicen que Eduardo había militado en las AUC y supuestamente sabía cosas que no le convenía a políticos, ex alcaldes, ganaderos y comerciantes que habían apoyado sus acciones.

 - Si mi hermano hizo algo, dice Marta, lo está pagando con creces, tiene medio cuerpo muerto, está ciego. Cuenta que en una ocasión le mandaron a decir con una amiga: “Marta cálmate, que si quieres más también te dan”.
 
 Lo que ocurrió con Mañe nos dolió mucho le dice a alias Chiqui.
 
-Cuando lo mataste lo pateaste en el piso y le gritaste malparido, hp, ahora le toca a tu hermana María, porque era la que más insistía en que la Fiscalía capturara a los sicarios que habían atentado contra Eduardo.
 
 Alias Chiqui le dice: “Yo maté a 12 personas, las asumí y eso me da como 100 años de cárcel. Estoy resignado, yo sé que no voy a salir. Sé que si salgo, salgo viejito.
 
 Marta dice que sintió pena y lástima por él, porque después de cinco años de militar en una organización armada, intimidando, extorsionando y matando a personas que no le habían hecho nada, al Chiqui no le ha quedado nada y tampoco verá crecer a sus hijos.
 
El próximo 21 de marzo continuará la audiencia y la Fiscalía espera que Rafael Eduardo Julio Peña diga quién daba las órdenes.

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