Martes, 17 de enero de 2017

| 1980/12/11 00:00

Remesas en Colombia: La Segunda Fuente Nacional de Divisas

Las remesas se han constituido en la segunda fuente de divisas en Colombia, siendo éste el mayor receptor de Suramérica y el decimosegundo en el mundo. Aunque es un aspecto positivo para la economía nacional, existen políticas que deben ser desarrolladas con el fin de aumentar su impacto económico. Diego Fernando Angel Urdinola, consultor en temas de pobreza del Banco Mundial, analiza para Semana.com la importancia de esta fuente.

Remesas en Colombia: La Segunda Fuente Nacional de Divisas

De acuerdo al comunicado de prensa emitido por el Banco Mundial en Washington DC. el 2 de abril de 2003,

"La inversión extranjera y las remesas en Latinoamérica y el Caribe se han convertido en una fuente de financiación más importante incluso que los préstamos privados para los países de la Región, que a su vez, es la que más capta remesas en el mundo". En el mismo comunicado, el economista en jefe para el Banco Mundial para dicha región, Guillermo Perry, aseguró que la inversión extranjera y las remesas son un recurso clave para el desarrollo y la estabilidad macroeconómica de América Latina debido especialmente a la vulnerabilidad que existe en la región debido a los

shocks macroeconómicos que a su vez promueven flujos de salida de capital.


De acuerdo al último reporte producido este año por el Banco Mundial, Latino América y el Caribe recibieron 25 billones de dólares en remesas en el año 2002; Asia ocupó un segundo lugar por este concepto al recibir 16 billones de dólares en remesas. México, El Salvador, República Dominicana, Colombia, Brasil, y Ecuador se encuentran entre los 20 países mayores receptores de remesas en el mundo. 




De acuerdo con éste estudio, en el año 2001, las remesas en Colombia llegaron a 1,800 millones de dólares, lo cual equivale, entre otros, al 2.18 por ciento del PIB, al 14.63 por ciento del total de las exportaciones, al 54.79 por ciento del total de las exportaciones de petróleo y al 235.55 por ciento de las exportaciones de café, convirtiéndose así, en la segunda fuente nacional más importante de divisas. 




Las remesas tienen un impacto directo tanto en el ámbito nacional, como en los hogares y en los individuos. De acuerdo a un estudio reciente conducido por Dialogo Interamericano (Orozco, 2000), las remesas contribuyen a reducir la pobreza, alivian la balanza comercial, e incrementan las reservas nacionales de divisas. También, las remesas en América Latina sirven como un mecanismo importante de ingreso y protección social (que superan incluso a la inversión social del Estado) para miles de familias vulnerables a la pobreza. Según el instituto para el estudio de la migración internacional de la Universidad de Georgetown (Lowell y Garza, 2000), en el caso particular Mexicano, 76 por ciento de las remesas son utilizadas por los receptores para cubrir sus costos de salud; 10 por ciento para invertir, ahorrar, o pagar deudas; y el restante es utilizado para comprar bienes primarios de consumo. 


Hay, sin embargo, varias políticas económicas que deben ser implementadas con el fin de aumentar de manera positiva el impacto económico de las remesas. La primera, se relaciona con minimizar los costos de envío de remesas a los países destino. Según el Banco Mundial (Basado en Orozco, 2002), por cada 100 dólares enviados a Colombia en el año 2000, se pagó en promedio 9.4 dólares por transacción y 3.2 dólares por comisión cambiaria. Esto implica que los intermediarios recaudaron por este concepto aproximadamente 201 millones de dólares que pretendían llegar a Colombia - aproximadamente el 26 por ciento del valor del total de las exportaciones de café. Estas comisiones, en su gran mayoría, fueron recaudadas por empresas Estadounidenses como Western Union o Money Gram. Es necesario que los empresarios y el sistema financiero en los países destino capturen una mayor fracción del mercado de envío de remesas. Al hacerlo, el ingreso generado por dichas transacciones podría generar mayores divisas y a contribuiría a reducir sus costos. México es el país Latinoamericano con menores costos de transacción por concepto de remesas, lo cual es consecuencia de una serie de programas gubernamentales y privados. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por ejemplo, ha financiado un proyecto por intermedio del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros de México (BANSEFI), con el fin de instalar cajeros automáticos en las zonas rurales de país, para que quienes reciben remesas lo hagan a través de cuentas corrientes personales con costo de transacción muy bajos y a tasas cambiarias definidas.






Por otro lado, el Gobierno, en trabajo conjunto con las ONG en el exterior, debe desarrollar mecanismos para que sus ciudadanos residentes envíen dinero que pueda ser utilizado para la financiación de proyectos productivos que contribuyan a la generación de empleo y a fortalecer la inversión social. Las asociaciones de mexicanos en el exterior, por ejemplo, con ayuda del Gobierno, han implementado varios programas de desarrollo social en el ámbito municipal (construcción de vías, escuelas, centros de salud, etc.) por medio del programa nacional Tres por Uno (3 x 1). Dicho programa consiste en que los gobiernos federal y municipal aportan un dólar por cada dólar recibido por intermedio de una ONG para desarrollar proyectos de inversión social. Este programa ha contribuido substancialmente a fortalecer el presupuesto de algunos municipios y estados mexicanos como el Estado de Zacatecas, que ha logrado duplicar su gasto social per cápita en la última década por medio de contribuciones de ONG en los Estados Unidos (Wodon , Angel-Urdinola y otros, 2002).


Las remesas, en un periodo de alta vulnerabilidad macroeconómica, pueden representar un mecanismo estable para el ingreso nacional. Es importante hacerle un seguimiento cuidadoso a esta importante fuente de divisas y generar políticas que promuevan el uso productivo y social de las mismas. Es necesario que los sectores público, privado y no gubernamental trabajen conjuntamente para capturar una mayor fracción del mercado de Colombianos que envían remesas, reducir los costos de transacción, y fortalecer la sociedad civil colombiana en el exterior. Las remesas bien administradas, sin duda, pueden llegar convertirse en uno de los principales mecanismos de ingreso y protección social de la Nación. 


* El autor es doctor en economía egresado de la Universidad de Georgetown y consultor en temas de pobreza para América Latina en el Banco Mundial. Los puntos aquí expresados son los del autor y no reflejan los del Banco Mundial, sus directivas, o los países que éste representa.

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