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| 4/25/2007 12:00:00 AM

“Sabíamos que era duro empezar de nuevo”

Sincelejo, dic. 23 (Colprensa).- Doce años atrás la vida de mi familia y la mía era completa, éramos felices. Estaba constituida por mis dos padres, tres hermanos y mi persona, vivíamos en un pueblo llamado Ovejas, en Sucre.

En ese tiempo, se dio un desplazamiento donde nos tocó dejar todo e irnos a otras tierras y empezar una nueva vida. Sabíamos que era duro empezar de nuevo, pero lo que no sabíamos era que ese sería el final de una familia completa.

Transcurrió el tiempo y a mi padre le dio muy duro pensar y vivir de los recuerdos de sentirse impotente y no poder hacer nada. Todo esto lo llevó a hacerse una persona dura, no tenía la misma atención con nosotros, ya no era igual. Él se estaba inclinando a las cosas malas pero nunca midió las consecuencias.

El día 28 de marzo del año 1993 mi mamá estaba en la casa cuando de repente entraron unos hombres armados y la amenazaron diciéndole que buscara a mi papá, le gritaban que donde estaba y que si no aparecía a las tres horas ellos se llevarían a sus hijos, mi mamá desesperada lloraba, no sabía qué hacer ni a quién socorrer, todo era muy extraño, cuando de pronto a ella le quedó de alternativa traernos a Sincelejo no por vía directa sino por trocha.

Después de haber llegado a Sincelejo, esos hombres dieron con el paradero de nosotros, ese mismo día a las 12 de la noche llegaron esos hombres en moto armados y encapuchados cogieron a mi mamá y le apuntaron con un arma preguntándole que dónde estábamos nosotros.

Y mi mamá les dijo llorando que no nos hicieran nada, cuando mi abuelo escuchó una bulla, salió del cuarto y se lanzó a los brazos de mi madre llorando sin consuelo y ellos le gritaban que se callara, uno de ellos le dio un tiro a mi abuelita y luego se marcharon sin dejar rastro pero decían que eso no se quedaba así.

Cuando ya todos pensábamos que todo había terminado no sabíamos que era el inicio de una tragedia. Mi papá al poco tiempo llegó a Sincelejo y una tarde como cualquiera salió como de costumbre a jugar con sus amigos cuando de repente llegó una camioneta y 10 hombres armados los cuales sacaron a mi papá de donde estaba y se lo llevaron.

Desde ese momento mi mamá puso en aviso a las autoridades pero nunca acudieron al llamado de ayuda, después llamaron a mi mamá a la morgue donde se encontraban tres cuerpos sin vida. Mi mamá fue a reconocerlos pero gracias a Dios ninguno de esos cuerpos pertenecía a él.

Nosotros sufrimos mucho y pasamos necesidades pero a pesar del tiempo no perdemos la esperanza de verlo de nuevo y decirle lo mucho que lo extrañamos durante nuestra niñez y crecimiento.

Mi hermano Yesid, el mayor, aún lo recuerda con nostalgia y dice que el destino le quitó gran parte de su vida. Desde entonces no hemos vuelto a saber nada de mi padre, si murió, o vivió, desde que se lo llevaron.

Por otro lado mi mamá se volvió a casar con un señor al cual le debemos mucho, se volvió como un consuelo y el ángel que vela por nosotros, gracias a él mis hermanos son bachilleres y yo termino este año y sé que con su apoyo y el de mi mamá saldré adelante y tal vez podré llenar el vacío que por cosas del destino nos marcó para siempre.

* Los nombres han sido cambiados por petición de los autores alegando protección
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