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| 10/28/2007 12:00:00 AM

Samuel Moreno ganó la Alcaldía de Bogotá; Alonso Salazar la de Medellín

El ex alcalde mayor de la ciudad, Enrique Peñalosa, reconoció su derrota. La izquierda con el Polo Democrático Alternativo continuará mandando en la capital del país.

La izquierda ha cambiado mucho en Colombia. Al punto que en la mañana de hoy su dirigente más importante en las elecciones locales no invocó a Marx sino que agradeció a Dios el haberle dado la suficiente paciencia para soportar los ataques a los que se vio sometido durante esta semana que vinieron de varios flancos, incluyendo en un hecho inusual al presidente Álvaro Uribe.

Hoy Moreno es el virtual ganador de la alcaldía mayor de Bogotá. El candidato califica como un comentario innecesario el que se diga que ahora, “la verdadera alcaldesa será su mamá”, como aseguran sucedió en Bucaramanga en la alcaldía de su hermano menor, Iván. Frente al tema, Moreno se mantiene prudente. Es enfático al decir que ella no será la primera dama porque tiene esposa, pero no descartó su presencia. Respondió simplemente “esperemos a que llegue a la Alcaldía para ver qué pasa”.

Aunque quiera marcar distancia, el candidato capitaliza muy bien la imagen que la ‘Capitana’ logró desde cuando era la cara de los programas sociales de la dictadura de su padre, el general Gustavo Rojas Pinilla. Mamá y abuelo son dos de los pilares en los que el ex senador y hoy candidato, junto con su hermano Iván Moreno, ex alcalde de Bucaramanga y hoy congresista, vienen construyendo un nuevo clan político que encontró tierra fértil en el Polo Democrático Alternativo (PDA).

El otro pilar de este proyecto familiar es la forma como logra cautivar las masas con programas de asistencia social tan populares como el del ‘Vaso de leche’, que soportó en gran medida la actividad de la Alianza Nacional Popular (Anapo), el partido original de la familia, antes de que se fundara el Polo.

La Anapo fue fundada por el abuelo y le sirvió de plataforma durante 16 años a la ‘Capitana’ para mantener un asiento en el Concejo de Bogotá. El partido tuvo un nuevo florecimiento en Bucaramanga, cuando en los años 90 María Eugenia se trasladó a esa ciudad. Allí recogió los frutos de su paso por entidades que tuvieron un gran impacto local, como los programas de vivienda subsidiada bajo el mandato del presidente Belisario Betancur.

Con sus “espaguetis comunales”, sus “sancochos comunitarios” y su “arroz con sardinas”, logró que la Anapo arrasara con los partidos tradicionales al ubicar a su hijo Iván en la alcaldía luego de haber tenido un modesto paso por el Concejo de esa ciudad. “Ella suele hacer reuniones en salones comunales, prepara chocolate con las mujeres y todos se sientan a hablar del General. Si le coge la noche en ese barrio, le pide posada a alguien y se queda a dormir”, le dijo a Votebien.com un colaborador de las correrías de ese partido allá.

La popularidad de este proyecto político alcanzó para colocar al actual alcalde, Honorio Galvis, que no tenía mucho reconocimiento en la ciudad. Algo similar sucedió en el municipio de Girón. De ahí que se haya construido el mito de que “el candidato que ella apoye, gana”. Aun así, el proyecto de la Anapo no le ha dejado mucho a los bumangueses.

Las masivas soluciones sociales prometidas por este movimiento político nunca llegaron. En el periodo de Iván hubo muchas reservas sobre el gasto de la ciudad apalancado en una mayor deuda de la ciudad. E incluso comentaristas locales calificaron su paso por la administración como una época de “populismo con plata”. En esto ayudaron las denuncias de supuestos gastos excesivos e innecesarios del despacho del alcalde. No hay sanción penal ni disciplinaria sobre las varias investigaciones por supuestos malos manejos de recursos públicos.

Paralelamente a ese desarrollo político en Santander, el hijo mayor de este clan, y ahora su máximo líder, establecía su fortín en Bogotá. Samuel, como le dicen afectuosamente sus seguidores, es un hombre simpático. Es un político que sabe muy bien que los votantes se pueden ganar con sonrisas, saludos y con atención. Él los escucha y fija su cercanía con ellos. Es algo que agradecen sus electores. Esto le sirvió para llegar al Senado cuatro veces consecutivas desde 1991.

No fue un congresista especialmente destacado, si el rasero con el que se mide es la cantidad de proyectos suyos que se convirtieron en leyes. En dos períodos, de 1998 a 2002 y de 2002 a 2006, sólo cinco de sus iniciativas –en su mayoría ambientales– pasaron, según la información recopilada por Congreso Visible. En total se le archivaron 27 proyectos. Algunos de estos proyectos fueron dirigidos hacia Bogotá, como el que pretendía cambiar el régimen tributario en la capital, o el que les habría dado más autonomía administrativa a las regiones. Como congresista, apoyó el aumento de los programas de la Universidad Abierta y a Distancia (Unad) y tuvo un papel importante en el proyecto de ley para mantener el Hospital San Juan de Dios, entre otras iniciativas.

Ahora llega al segundo cargo más importante de Colombia. “Gracias a Dios”, dice él.


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