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| 3/12/2006 12:00:00 AM

Se quema Rocío Arias

Pese a la campaña y a las presiones de los desmovilizados del Bloque Cacique Nutibara, la polémica representante Rocío Arias hasta el momento se va quemando.

En el barrio Caicedo, uno de los más empinados y sufridos de Medellín, la candidata al senado por el partido Dejen Jugar al Moreno, Rocío Arias, parecía no tener contendor. Pendones, carros de todos los colores con afiches de la candidata y simpatizantes en cada esquina guiaban a sus habitantes para que marcaran el número de la candidata en el tarjetón.

El barrio Caicedo hace parte de la comuna 8, y las calles y sus habitantes han sido protagonistas en el proceso de desmovilización de las autodefensas de la ciudad. El ex bloque Cacique Nutibara -el primer bloque de las AUC en desmovilizarse- operaba en este sector del cual también hacen parte los barrios El Pinal, Villatina, Villa Turbay, La Sierra, entre otros.

Una de los puestos de votación más concurridos fue el Colegio San Francisco de Asís, en Caicedo. Antes de ingresar a las mesas de votación, las personas eran abordadas por simpatizantes de la candidata Arias con su respectiva camiseta y con un elaborado discurso: “No se le olvide: marca la casilla de Dejen Jugar al Moreno y luego el número dos” le decían a cada una de las personas que se disponía a ingresar al Colegio y, acto seguido, le entregaba el conocido “pastelito” que le indicaba cómo marcar el tarjetón.

Veinte metros más arriba de esta pared de simpatizantes un hombre y una mujer con radioteléfonos se comunicaban constantemente con otros puestos de votación de la zona. Supervisaban la cantidad de personas que habían llegado hasta esa hora (10:30 a.m), con la intención de votar por Rocío Arias.

Según el coronel de la policía Víctor Hugo Rojas, quien está a cargo de toda la zona Nororiental de Medellín, estas personas están autorizadas a cargar los radioteléfonos siempre y cuando no estén en “la zona de seguridad”, es decir, a menos de 50 metros de la entrada al Colegio. “Estamos haciendo hasta lo imposible para controlar cualquier anomalía”, dijo el Coronel Rojas.

SEMANA también visitó la escuela Villa Turbay en el barrio La Sierra (donde tuvo lugar el publicitado documental de los periodistas Scott Dalton y Margarita Martínez). En este puesto de votación -el más alejado de la zona- funcionarios de la Personería de Medellín denunciaron que varias personas, autodenominados “jurados reinsertados”, estaban a menos de 100 metros de las mesas de votación indicando cómo votar por la candidata Arias.

Muy cerca de allí, en las escuelas Julia Agudelo y Miranda, tanto funcionarios de la Personería como del Instituto Popular de Capacitación, tuvieron dificultades para supervisar a cada una de las mesas. Incluso, el Personero del Municipio, Jairo Hernán Vargas, antes de ingresar a la escuela de Miranda, fue fotografiado por un reinsertado a manera de control, según le dijo a SEMANA Jorge Ceballos, delgado en DDHH de la Personería, quien lo acompañaba en ese momento.

“Ahí va Rocío”

A la 1:15 p.m. una inesperada euforia colectiva se tomó algunas calles de Caicedo. Todos señalaban un campero Toyota color verde militar con los vidrios polarizados, custodiado por 4 policías motorizados. “Ahí va Rocío, ahí va Rocío”- gritaban las señoras y los niños mientras aplaudían y la veían alejarse por las pendientes del barrio.

-¿Por qué les gusta tanto Rocío Arias como candidata?
-Aaahi yo no sé... nosotros no sabemos nada de ella, pero es por la que nos dicen que votemos- le respondió a SEMANA un habitante del barrio, Marleny Quintero, mientras continuaba aplaudiendo a la Toyota que se le perdía de vista.

Muy pocos saben quién es Rocío Arias. Ni sus ideas, ni su pasado, ni sus propuestas, ni su cara les interesa. Sólo saben que “tienen” que votar por ella porque los “muchachos” (léase ex bloque Cacique Nutibara) la están apoyando. Pero ni los mismos muchachos saben quién es Arias a pesar de que tienen que cumplir con una cuota de 5 personas que voten por ella.

“Nos exigieron, a cada uno de los reinsertados, 5 personas para que votaran al senado por Rocío Arias y a la Cámara por un cucho que ni sé como se llama”, le dijo a SEMANA un joven reinsertado que por seguridad pidió la reserva de su nombre. Al “cucho” al cual hacía referencia es Pedro Jiménez del partido Conservador. Según dijo, si no cumplían con la cuota -controlada mediante un formato con la firma, dirección y teléfono de los votantes- después tendrían que responderle al jefe (Antonio López, ideólogo del ex bloque Cacique Nutibara).

Además de las cinco personas, a cada uno de los reinsertados les quitaron 20 mil pesos de su último salario para apoyar la campaña de Rocío Arias. “Primero nos dijeron que 5 mil pero tuvimos que dar 20”, dijo el joven reinsertado. Manifestó además que si bien el proceso de pacificación en esos barrios ha tenido éxito en cuanto al número de muertos, muchos viven con un temor latente después del asesinato, a finales del año pasado, de uno de los líderes de la zona, Jairo Alberto Ospina. “Todos tenemos que obedecerle al jefe” dijo, finalmente, refiriéndose a Antonio López.

Minutos antes de las 4 de la tarde, López se encontraba muy cerca del colegio San Francisco de Asís. Sentado bajo una carpa blanca, se le aceraban hombres y mujeres de todas las edades. Algunos sólo querían estrecharle la mano, una mujer aprovechó para invitarlo a su cumpleaños número 36 y otros le llegaban con hojas repletas de firmas:

-Listo jefe. Trabajo hecho- le dijo una mujer vestida con camiseta de Rocio Arias mientras le mostraba tres hojas llenas de firmas
-Muy bien mija. Muy bien- contestó López

Al ser consultado por SEMANA, Antonio López, ideólogo del ex Bloque Cacique Nutibara, dijo, de forma evasiva, que las firmas eran de algunas personas que habían votado en el sector. Que todo había transcurrido normalmente y que la persona que menos le convenía a las AUC y a los reinsertados era, precisamente, Rocío Arias: “Si esa vieja propone cualquier cosa en el Congreso, todo se lo van a rechazar porque la imagen que ella tiene ante el país es de simpatizante de las AUC”. A qué se debe, entonces, el fervor por Arias en esos barrios. “No. No es sólo por ella. Acá hay simpatizantes del partido Liberal, del Conservador, de todos”, contestó López, mientras más y más personas con camisetas de "Dejen jugar al Moreno" lo interrumpían.

Al caer la tarde un rumor se apoderó de las calles de Caicedo: Rocío llegaría antes de las 8 de la noche para celebrar con todos. Muchos la esperaban sentados en las barandas o en alguna de las tiendas del barrio. Los más viejos pegaban sus oídos a los pequeños radios de pilas esperando los resultados y los más jóvenes se preguntaban si Rocío llegaría con aguardiente o con cerveza como recompensa de una agitada jornada electoral en el nororiente de Medellín.

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