Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/07/17 00:00

Secuestro silencioso

Desde hace diez meses delincuentes plagiaron a María Claudia Rojas, una joven veterinaria de Cali. A los 30 días del rapto perdieron todo contacto con los captores.

Concepción Quintián Velásquez llora todos los días la desaparición de su hija, Maria Claudia Rojas.

Concepción Quintián Velásquez lleva 310 días de procesión. Su peregrinaje es tan profundo, que la nostalgia se apoderó de su rostro. Sus ojos son nubarrones de lágrimas que gotean cuando habla de María Claudia Rojas Quintián, su hija de 37 años de edad que fue secuestrada al parecer por delincuentes comunes.

La tortura silenciosa de ´Conchita´, como le dicen amistosamente, arrancó a las 10 y 30 de la mañana del jueves 6 de septiembre del año pasado, cuando su teléfono celular timbró. En la línea estaba Claudia, su hija, quien permanecía la mayor parte de la semana en la finca ´Los Españoles´, ubicada en el sector conocido como Dapa, zona rural de Yumbo y a escasa media hora de Cali. Esa tierra que heredó ´Conchita´ de sus padres, era el embeleco de Claudia. Allí ponía en práctica sus conocimientos de veterinaria, adquiridos en la Universidad del Tolima. Adora las vacas, el aire verde y ocho perros criollos que mueren por ella. “Quiere tanto a esos animales, que si un fin de semana se enfermaban, corría para la finca, a cualquier hora”.

Desde su celular, Claudia le relató a su mamá que estaba secuestrada; lo hizo como si se tratara de algo natural, sin causar pánico, “Mami, no te preocupes pues me acaban de coger tres señores con cara de buena gente y dizque piden diez millones de pesos para liberarme; Estoy en un filo y desde aquí se ve la finca, pero fresca que yo los estoy transando y seguro hoy mismo llego a casa”, recuerda entre sollozos ´Conchita´.

Desde ese día han pasado diez meses y Concepción no volvió a saber nada de su hija. Lo peor de todo es que tan sólo 30 días después del plagio y tras un intento fallido de liberación, los captores perdieron todo contacto con la mamá de su víctima. Como si fuera poco, para esa misma fecha las autoridades hallaron en zona aledaña a Dapa, un cadáver que coincidía con la descripción de Claudia. Se trataba del cuerpo sin vida de una mujer alta, delgada, cabello largo, facciones finas y que vestía una sudadera con botas pantaneras, “El temor se apoderó de mí; no fui capaz de ir al reconocimiento de ese cadáver y tuve que pedirle a mi ex esposo, Julio César Rojas, quien es el padre de Claudia, para que él hiciera esa labor. El pánico cesó cuando constatamos que el cadáver de la mujer tenía un tatuaje y mi hija no se había hecho ninguno”, dijo a semana.com doña Conchito. El padre de Claudia se suicidó el Jueves Santo de este año, incapaz de sobrellevar el dolor que le causó la desaparición de su hija.

Sin señales de vida de su hija y con fuertes corazonadas, ´Conchita´ se aferró a un hilo de esperanza que ya resistió hipótesis que la dan por muerta o que quizás fue vendida a un frente guerrillero. “Aunque suene absurdo, me siento más tranquila si está en poder de un grupo subversivo, pues algo me dice que allí hay más garantías de que le respeten la vida”, aseguró.

Esa creencia y las recientes movilizaciones surgidas alrededor del tema de los secuestrados en Colombia, la motivaron a ella, su otro hijo Mauricio, radicado en Madrid, España y a su actual esposo Luis Mario Becerra, para que visibilizaran el drama que los golpea. “Pero creo que falta más ayuda internacional, incluida la de España, cuyo cónsul en Cali me ofreció gestiones y hasta la fecha no he sabido de él, pese a que tengo la ciudadanía española”.

Hace un par de días el general Jesús Gómez Méndez, comandante de la Regional Cuatro de la Policía en el sur occidente colombiano, lanzó un plan de recompensas de hasta $50 millones para quien otorgue información que permita dar con el paradero de secuestrados. Esa iniciativa cobija a Claudia Rojas y a otros once plagiados de Cauca y Nariño. A la campaña se sumó la Gobernación del Valle. El tema viene como anillo al dedo a una región donde no existe consenso sobre la cifra real de secuestros extorsivos. Gustavo Muñoz, presidente de la fundación Nueva Esperanza, asegura que en todo el país hay cerca de 3.260 personas plagiadas por distintos grupos, mientras que País Libre asegura que al 2007 la cifra es de 521, de los cuales 38 ocurrieron en el Valle, 18 en Cauca y 34 en Nariño.

Con todas estas acciones y cifras, el drama que enluta a ´Conchita´ no cambiará. Pero sin duda, su caso dejará de ser anónimo y el país entero reclamará la liberación de Claudia.

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