Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/31/2006 12:00:00 AM

Y Shakira, ahí...

Eduardo Arias lo tiene claro: Shakira, quien ganó este miércoles el premio MTV a la mejor coreografía del año, es la artista popular colombiana más importante de las últimas dos décadas. Así no use sombrero ‘vueltiao’ ni escriba letras patrioteras para ganar adeptos.

Shakira, una vez más, se codea con los mejores. Con Madonna, con Green Day, con los Red Hot Chili Peppers, con Santana, con 50 Cent. Por donde quiera que lo miren se trata de una verdadera hazaña en el negocio de la música. Porque no es una, ni dos, ni tres sino siete nominaciones a los MTV Awards por su video Hips don’t lie en las categorías Video del Año, Mejor Video Femenino, Mejor Video de Música Dance, Mejor Video Pop, Premio Especial Otorgado por el Público, Mejor Coreografía y Mejor Dirección de Arte.
Y eso no es cualquier cosa.

A uno puede gustarle o no la música de Shakira, como puede gustarle o no Mozart o Beethoven. Pero una vez más esta barranquillera, que desde hace rato es ciudadana del mundo, recoge frutos de las semillas que sembró cuando, a mediados de los años 90, se decidió a triunfar de verdad y a no pararle bolas a un país que la menospreciaba con expresiones de tinte clasista porque actuaba en la telenovela El oasis y había participado en el premio a la cola más bonita que organizaba la revista Tv & Novelas.

Pues bien, ahí está Shakira, por encima del bien y del mal, de los rumores que propagan ciertos expertos en farándula que darían lo que fuera por verla fracasar. Preparándose para asistir como gran protagonista de la gala de esta noche en el Radio City Hall, de Nueva York.

A propósito... Colombia es un país muy curioso. Se emociona hasta el paroxismo más delirante porque un patinador sobre ruedas gana medallas en mundiales de un deporte marginal y le da jartera infinita reconocer la importancia suprema de los triunfos de Juan Pablo Montoya en los grandes Premios (Monza, Silverstone, Mónaco... por favor), sólo porque el piloto no es querido con los periodistas, habla como gomelo y a veces no les firma autógrafos a los hinchas.
 
Con Shakira pasa algo similar aunque mucho más sutil. El país la reconoce, es cierto. Pero lo hace a regañadientes. Le tiene bronca. No desaprovecha ninguna oportunidad para buscarle el pierde.
¿Por qué será? ¿Porque el novio es argentino? ¿Porque nunca se dejó encasillar en los clichés de Ricky Martín, Chayanne, Christina Aguilera, John Secada y demás ‘latinamerican idols’? ¿Porque manifiesta con honestidad que su gran influencia ha sido The Cure y no Lucho Bermúdez? ¿Porque no le embute a la fuerza acordeones y cajas vallenatas a sus canciones como tanto baladista de ‘tropipop’ que le chupa rueda a Carlos Vives? ¿Porque no se disfraza de ‘cantaora’ ni anda por ahí dejándose retratar con sombrero ‘vueltiao’? ¿Porque canta en inglés cuando le nace cantar en inglés y porque no se siente obligada a cantarle a la tierrita, “a las cañas de mis valles y al anís de mis montañas”?

Shakira ha llegado donde ha llegado por su talento, su olfato comercial y su belleza, es cierto. Pero, por encima de todo, porque ha sido honesta y ha hecho lo que cree que debe hacer y lo ha hecho como cree que debe hacerse. Sin preocuparse por el qué dirán de los expertos en tendencias, ni de los gerentes de mercadeo de las casas disqueras, sin preguntarse cada día, como en el tan mentado programa radial, “¿qué está de moda esta mañana?”.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.