Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2003/07/21 00:00

Sí por el referendo

El ex fiscal Alfonso Valdivieso, escribe sobre las razones por las cuales hay que votar si al referndo.

Sí por el referendo

Concluido el tramite de revisión constitucional ha quedado despejado el camino para que el próximo 25 de octubre los colombianos podamos cumplir, por primera vez, la responsabilidad democrática de reformar nuestra Carta Fundamental acudiendo al procedimiento del referendo, establecido por el Asamblea Constituyente de 1991.

Ahora comienza la gran jornada ciudadana, impulsada desde diferentes vertientes de opinión para facilitar la comprensión del texto, asimilar su contenido y estimular la presencia en las urnas. Se trata de un ejercicio ininterrumpido de información y capacitación que asegure una pedagogía apropiada a los distintos sectores sociales, cívicos y políticos.

En esta oportunidad, el pronunciamiento tendrá un alcance superior y el efecto no se limitará, como es usual, a la designación de intermediarios para que sean intérpretes precarios de los deseos y las posiciones del votante sobre temas de gran importancia pública.

Cada colombiano será el directo responsable y el autor de normas superiores, de nivel constitucional, con vocación de perdurar en el ordenamiento básico de nuestra institucionalidad. Cada colombiano depositará su voto para definir su propia visión sobre asuntos esenciales de la vida nacional. Cada colombiano estará comprometiendo auténticamente aspiraciones, posibilidades y aun las propias limitaciones que decida aceptar en aras del bienestar colectivo.

Integrando desde la sociedad civil los equipos promotores de "Colombianos por el Referendo" estaremos acompañando con entusiasmo este ejercicio previo de educación política y votaremos favorablemente, porque creemos tanto en las virtudes de la ocasión singular que se nos presenta como en los propósitos y el contenido de los textos que serán decididos el último sábado del mes de octubre.

Debate amplio y sustantivo

Bienvenido también el debate que ahora sí se inicia. Hasta el momento y durante casi un año hemos estado acostumbrados a algunas expresiones de intereses y/o actitudes coincidentes que persisten en descalificar el referendo como instrumento de participación democrática o que han pretendido oponerse a los temas con menos razones que actitud destructiva a ultranza.

Aspiramos a una controversia civilizada, que privilegie la clara comprensión de argumentos a que tiene derecho el votante. Sólo así garantizaremos la debida transparencia en la campaña que comienza y estaremos creando el mejor precedente para eventos posteriores de esta misma naturaleza que tanta falta le hacen al país.

Nadie puede ocultar que el punto de partida de las discusiones debe ser la realidad nacional, tan afectada por practicas políticas degradadas, por esquemas de gasto público que hace mucho tiempo superaron las limitadas posibilidades de los recursos del Estado y por la evidencia de necesidades públicas esenciales insatisfechas.

No se trata en este escrito de profundizar en cada materia. Creo sin embargo indicado señalar que para el inagotable listado de costumbres viciadas, el referendo marca un derrotero que hace más comprometedor y serio el ejercicio de la política. Entre otras destaco las novedades en materia electoral y en el régimen de partidos y movimientos, la eliminación de suplencias, el voto nominal, la separación de los parlamentarios de la administración del Congreso, la ampliación de causales de pérdida de investidura. Así mismo señalo la exigente tarea alrededor del gasto que combina el establecimiento de las audiencias públicas y las rígidas prohibiciones para los congresistas en materia de auxilios y de acuerdos con el gobierno para comprometer partidas presupuestales.

Acudir al pueblo para buscar un remedio mayor al déficit y, sobre todo, a la tendencia del gasto es optar por la mejor alternativa para alcanzar una medida radical que significa esfuerzos adicionales de algunos sectores con finalidades de beneficio común. En esta misma dirección se propone, además, eliminar el Fondo Nacional de Regalías, reducir el número de congresistas y suprimir las contralorías.

El mandato reorientando prioridades del gasto hacia la educación, el saneamiento básico y la solución de los agudos problemas prestacionales y pensionales en las regiones, significará un gran avance social en el mediano plazo.

El balance de esa confrontación con la realidad que vive nuestro país nos permite concluir que el referendo aporta una respuesta positiva al desprestigiado accionar de la política, da unas claras señales acerca del destino de los recursos públicos y fortalece el gasto social.

* Ex fiscal de la Nación

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