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| 7/23/2007 12:00:00 AM

Sindicalistas: “Acusaciones del Gobierno responden a la posición de los trabajadores frente al TLC”

Tras la acusación del vicepresidente Santos a tres sindicalistas de firmar una declaración a favor del movimiento armado, éstos reaccionaron con indignación. Acusaron al Gobierno de intentar desprestigiarlos como una estrategia para avanzar en las negociaciones del TLC.

Alguien no dice la verdad en el caso de los tres sindicalistas que participaron en un encuentro alternativo en Quito y en cuya declaración final se expresó un apoyo a los movimientos insurgentes colombianos. El Gobierno considera nocivo para la democracia que los líderes obreros hayan asistido y estampado su lúbrica en esa cumbre en una página más de la historia de la “combinación de todas las formas de lucha” para alcanzar el poder; los trabajadores, por su parte creen que el Ejecutivo “montó” una “campaña de guerra sucia”. ¿Para qué? Para crear dudas entre la bancada demócrata que ha condicionado la firma del TLC a las plenas garantías de los sindicalistas nacionales en sus tareas.

El Gobierno se sostiene en su señalamiento. La participación de los tres sindicatos en el “XI Seminario Internacional: Problemas de la Revolución en América Latina” y su apoyo al documento final en señal de que los sindicatos consideran a los grupos armados como alternativa para un cambio estructural en el país.

Por su parte, los sindicalistas rechazan las apreciaciones del Ejecutivo y enfatizan su repudio a los grupos violentos. Según Carlos Rodríguez, Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) los representantes de los tres sindicatos que asistieron al evento en Quito no estuvieron hasta el final de la jornada. Él único que se quedó hasta el final fue el presidente de Sintraunicol, quien se pronunció pública y enfáticamente en rechazo a la guerrilla cuando se leyó el documento final donde se le apoyaba.

Carlos William Camino, presidente de Sintrateléfonos quien asistió al seminario le dijo a semana.com que “los tres sindicatos colombianos” fueron “específicamente para hablar sobre su rechazo al TLC y sobre el manejo de los servicios públicos en Colombia, una vez que discutieron esos puntos se retiraron del acto, con excepción de Carlos Escobar presidente de Sintraunicol”.

Camino agregó que para poder firmar el documento final, las organizaciones asistentes necesitaban colocar ponencia y debatirla a lo largo de la jornada y ninguno de los sindicalistas colombianos lo hicieron. Por esta razón no tenían derecho a firmar el escrito.
“Pensamos que el Gobierno Nacional dio esas declaraciones cuando leyó el documento final y vio que entre los asistentes al evento estaban tres sindicatos colombianos, pero ninguno de ellos firmó para legitimar al ELN y a las FARC. Lo ilógico es que el Gobierno afirme que los sindicatos firmaron cuando el mismo documento comprueba que no están las firmas”, le dijo a semana.com Carlos Rodríguez.

Por su parte, Ciro Guzmán, director del Movimiento Popular Democrático (MPD), que sirvió de anfitrión en Ecuador, le confirmó a semana.com que dos de los grupos sindicalistas colombianos se retiraron antes de finalizar el evento y solo uno permaneció hasta el final pero no firmó el documento conclusivo. Sin embargo, acotó que ninguna de las 32 organizaciones participantes, provenientes de 10 países lo firmó. “En los 11 años consecutivos en que se viene realizando este seminario nunca se han firmado los documentos finales, ya que es muy difícil que todos los participantes aprueben por escrito lo que se concluye”.

Carlos Escobar, presidente de Sintraunicol y único representante sindical colombiano durante la fase conclusiva del seminario, se negó a hablar con semana.com cuando se le solicitó su versión de los hechos.

¿Cortina de humo?

A juicio de Carlos Camino, el Gobierno lo que intenta establecer es una cortina de humo ante el problema que tiene con EU al no concretarse el TLC. Los sindicatos colombianos rechazan ese tratado comercial, razón por la que intenta desprestigiarlos ante la opinión pública, catalogándolos de violentos para que pierdan fuerza y así se pueda finiquitar el pacto. “El Gobierno Nacional nos puso la lápida en las rodillas porque sabe que estamos en total desacuerdo con el TLC”.

La misma idea sobre la vinculación de las declaraciones del Gobierno con la negativa de los sindicatos a aprobar el TLC fue sostenida por el CUT en un comunicado de prensa publicado el 23 de julio.

Ciro Guzmán considera que el Ejecutivo busca desviar la atención de la opinión pública para solucionar, lo que a su juicio, realmente le preocupa. “El Gobierno nacional colombiano busca establecer una cortina de humo que intenta disipar los graves problemas de popularidad que enfrenta el Presidente Uribe, además de desprestigiar al Gobierno democrático del Ecuador con el que ha tenido ciertas diferencias en materia de fumigación de cultivos y en referencia a los grupos armados a los que se niega a catalogar de terroristas”.

Carlos Rodríguez agregó: “El problema que se ha generado a partir de las declaraciones infundadas del Gobierno Nacional no le conviene a nadie, incluso están en riesgo nuestras vidas. Es por ello, que invitamos al Gobierno a un diálogo ponderado para aclarar los hechos y buscar alternativas que nos beneficien a todos”.

En este Sentido, Carlos Camino acotó que los sindicatos “necesitan que el Presidente Uribe y el Vicepresidente Santos, se retracten públicamente. Por nuestra parte, denunciaremos a organismos internacionales los atropellos de los que hemos sido víctimas”.

Aunque ambos sectores defienden su posición, si es cierto que el documento no lleva firma alguna, queda difícil precisar quienes apoyan o rechazan a los grupos armados, porque la sola asistencia al evento no es evidencia suficiente.

Sin embargo, la historia es indeleble. Para el analista político Diego Arias “a lo largo de los años ha habido una actitud complaciente de los sindicatos colombianos con relación a los planteamientos de los grupos armados. Esto no quiere decir que participan activamente en los hechos de violencia, pero es claro que algunos sectores sindicales ven en la guerrilla la esperanza honesta de que las acciones de estos grupos son una oportunidad de cambio y transformación, a través de una conquista social y revolucionaria”.

La historia no es nueva tampoco en otras partes de América Latina. De forma reiterada, los sindicatos alrededor del mundo se han ofrecido como canales para el accionar político de los movimientos revolucionarios de izquierda, tanto de partidos como de organizaciones armadas. Prueba de ello, fueron los comités sindicales que junto al Partido Socialista Popular Cubano trabajaron en función del Movimiento 26 de julio que llevó a Fidel Castro a tomar el poder de la Isla.

Lo único cierto hasta ahora es que en el caso de los tres sindicalistas colombianos que asistieron a Ecuador alguien no está diciendo la verdad.
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