Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2003/02/09 00:00

Teoría y estrategia militar. De Clausewitz al general Tommy Franks

¿Cuáles han sido los cambios de las teorías y estrategias militares en las guerras modernas?. El analista Fernando Estrada, escribe sobre el tema.

Teoría y estrategia militar. De Clausewitz al general Tommy Franks

Desde Clausewitz, el más reconocido estratega de las guerras modernas, hasta el general Tommy Franks, principal gestor militar de la guerra contra Irak, varios cambios significativos se pueden notar en el complejo campo de la teoría y la estrategia militar. Cambios que corresponden a la vez con los medios y los fines bélicos. Transformaciones que conviene asimilar a las dinámicas que han variado, desde la lucha entre gladiadores, cuerpo a cuerpo, hasta el lanzamiento, vía microordenadores, de misiles con alto poder destructivo sin distinción de identidades. ¿Qué va de la guerra en vivo por televisión a las lecciones de texto que todavía de imparten en las escuelas militares? ¿Qué es lo nuevo de la guerra? ¿Cuáles aspectos han cambiado desde las guerras modernas? ¿Qué de las viejas guerras tienen las nuevas guerras?

Lo viejo de las nuevas guerras

Ya Thomas Hobbes describía el carácter áspero que podía tener la lucha entre los seres humanos, su naturaleza brutal y la condición de brevedad de la vida de quienes se exponían a la contienda. La guerra tiene crudamente un poder de endurecimiento del ser humano sin que importen por ello medios y fines. Nada es malo ni bueno, dice Hobbes, en su condición natural cada uno procura sólo sobrevivir. Violencia, pasión y enemistad, son los únicos motivos básicos que relacionan a quienes luchan. En contraste, lo que hoy vemos, desde la estrategia militar en la guerra unilateral de los Estados Unidos contra Bagdad, con el ansioso paso de los días, es de nuevo una mezcla de acciones novedosas que arrastran, sin embargo, las mismas características anotadas.

En las nuevas guerras se despliegan paradigmáticamente cambios relevantes de estrategias y campos de acción, lugares de énfasis y campos de batalla, metáforas y medios de opinión. A la distancia e impersonalmente, gracias a la información satelital se pueden usar sofisticadas municiones usando una red interconectada de computadores. Del anticuado cuerpo a cuerpo entre gladiadores, avanzamos hacia el imperio de una tecnología militar sin precedentes que puede accionar golpes contundentes a cientos de kilómetros. En la segunda guerra del Golfo, sin embargo, esta visión muestra otros aspectos.

La guerra contra Irak comprende aspectos militarmente novedosos. Cambios que revolucionan los asuntos militares. Una nueva forma de organización de la violencia que afecta considerablemente la visión política de la misma. Las nuevas tecnologías, paradójicamente, procurando evitar el dramatismo causado por los daños a la población civil, contribuye a generar la sospecha de una mayor gravedad humanitaria. El discurso en la primera rueda de prensa del General Tommy Franks, nos da una idea de ello:

"Esta será una campaña militar como ninguna otra en la historia", dijo, "Una campaña caracterizada por el choque, la sorpresa, la flexibilidad, y por el empleo preciso de municiones en una escala nunca antes vista. Y por la aplicación extrema de la fuerza de intimidación".

Concepción que diferencia la teoría militar clásica de Clausewitz y que lo vuelve a registrar, no obstante. El comentario de Tommy Franks no es baladí, por el contrario, cada palabra suya en este caso, impone rigurosos movimientos en el mundo de la teoría y la estrategia militar. Choque, sorpresa, flexibilidad y precisión -estos son los enunciados básicos para interpretar el nuevo discurso militar- es la batería conceptual empleadas por los cuarteles desde Washington. Es el ABC orientador de las escuelas de entrenamiento militar, de los cuerpos y grupos de autodefensa y seguridad, y será, por así decirlo, el manual empleado por los organismos oficiales de los diversos gobiernos en todo el mundo.

Pasión, lucha y voluntad de poder

Porque antes, debemos anotarlo, las entidades encargadas de la defensa: Ministerios, cuarteles, secretarías, organismos de seguridad y demás, tuvieron como parte de su manual de instrucciones, un vocabulario distinto, con palabras como: Pasión, objetivo, lucha y voluntad de poder. Términos cuya fuente básica, sin duda, corresponde al estratega prusiano: Karl von Clausewitz:

"En sentido estricto, la guerra es una lucha pues la lucha es el único principio actuante de esta actividad tan variada. La lucha consiste en sondear la fuerzas morales y físicas por medio de estas últimas"

Los bombardeos sobre Bagdad difieren, grosso modo, de la consigna clautsewitziana, se inscriben en un ámbito donde el objetivo no es visiblemente físico. La fase militar se describe como intimidatorio, el fin es crear el máximo temor posible entre la población. Abrumar la defensa contraria con el imponente despliegue militar. ¿Se ha conseguido, sin embargo? Todo parece indicar que no. La televisión árabe ha mostrado como contraparte los daños y muertes causados por los ataques, y la reacción del mundo árabe ha sido de creciente ira.

En la teoría de Clausewitz, la guerra es un acto de violencia orientado a someter la voluntad del enemigo. No hay cosas tales como: "intimidación" o "flexibilidad". La estrategia apunta al sometimiento incondicional valiéndose para ello, si es necesario, de la muerte. Una gran batalla es concluyente. El encuentro entre adversarios es la única actividad eficaz de la guerra, incluso cuando el encuentro no tiene lugar efectivamente. Cada adversario sólo vale por lo que puede poner en juego en un combate. "La decisión por la armas representa para cualquier operación bélica, grande y pequeña, lo que el pago en especies en transacciones financieras".

También pertenece a Clausewitz el principio teórico según el cual, todo dispositivo militar empleado en la contienda bélica, sólo cumple la finalidad de subordinarse al poder político. En la citada expresión del pensador, la guerra no es más que la política llevada a cabo por otros medios. Es así porque por más categóricos que puedan llegar a ser los ataques contra un enemigo siempre este podrá recuperarse de nuevo. De tal modo que el fin mismo no son los ataques ni los bombardeos, sino la imposición de la voluntad política del vencedor. La meta no es aniquilar al enemigo, no necesariamente, sino doblegar su voluntad.

Fallos de nuevas estrategias

En el caso de la guerra contra Irak, desde su justificación inicial, los argumentos son contradictorios. Liberar las armas de destrucción masiva, controlar las armas bioquímicas. Salvar al pueblo iraquí del régimen de Saddan Hussein. Pero hoy son más evidentes: controlar las reservas de petróleo del medio oriente, imponer una forma de gobierno occidental, etcétera. Y las crueldades para lograr estos fines ya se comienzan a ver: los éxodos de la población civil, el hambre, la escasez de agua y alimentos. La cantidad de muertos y heridos.

Es obvio, cualquier debate teórico o estratégico sobre la guerra no podrá de ninguna manera velar u ocultar estos desastres humanitarios. La guerra es cruel y no hay refinamiento que la pueda adornar la muerte de muchos inocentes. No obstante, conocer los cambios impuestos sobre la marcha en sus estrategias sigue siendo un desafío también para quienes no vivimos el ambiente militar de los cuarteles. La guerra no es ciega, luego tenemos que ilustrarla con razones. No es el imperio de los actos bélicos, también contiene teoría. Sin teoría las guerras no serían guerras.

Si los Estados Unidos calcularon una guerra para pocos días su estrategia ha fallado. Fallan con ella la confianza depositada por el pueblo en su presidente. Fallan en este caso los medios, la opacidad de las tropas aliadas y el cruce de fuego entre ellos mismos. Falla la concepción disminuida del enemigo. Fallan además las expectativas sobre las reacciones del pueblo iraquí. Los ejércitos de la coalición aliada pueden contar con una mejor tecnología de apoyo para avanzar sobre Bagdad, pero también cuenta la voluntad de lucha de los guardias del ejército de Irak.

Lo que no cambia

Los bombardeos continúan sobre las principales ciudades de Irak, la estrategia por mar y aire cumple sus objetivos. Tenemos novedades propias de las guerras del siglo XXI: uso de tecnología informática, censores, satélites, visores nocturnos, etcétera. No será nuevo, sin embargo, el choque por tierra de los ejércitos, máxime cuando se acercan las tropas aliadas sobre Bagdad. Y aquí comienzan a registrarse infortunios clásicos: pérdida de orientación de las tropas, trampas del enemigo, fatiga, hambre, falta de fuerzas. En territorios dominados legendariamente por una enorme diversidad de grupos nativos, las tropas y sus comandantes, se pierden peligrosamente.

Y sobre el concepto de precisión, comienzan a verse fisuras. Dos bombas dirigidas con daños causados sobre la población civil en plazas de mercado. La televisión árabe mostrando los efectos del impacto sobre barrios de civiles. Madres que lloran, niños que corren, multitudes que se agolpan por comida. En suma, un aspecto de la estrategia que no es fácil contrarrestar. La tecnología se puede llegar a convertir en un arma de doble filo. Un accesorio. La tecnología como parte de la estrategia de las nuevas guerras, seguirá siendo fundamental, pero son las estrategias las que deben adecuar las tecnologías, no viceversa.

La teoría y la estrategia militar han cambiado desde la época de Clausewitz. El General Tommy Franks ha identificado estos cambios en lo que respecta a la guerra contra Irak. Lo que no ha cambiado, muy a pesar, es el elemento humano. La guerra será por siempre una imposición de la voluntad del poder. Más aún, un inextinguible sentido del valor de unos hombres sobre otros.

*Director del Seminario Problemas Colombianos Contemporáneos Escuela de Economía, UIS

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