Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/03/30 00:00

Tras ‘jalón de orejas’ por una declaración hacia Caracas, Uribe regaña a Araújo por imprudencia contra Quito

Las desmedidas palabras de Fernando Araújo, ministro de Relaciones Exteriores, en pocos días han levantado ampollas en Ecuador y Venezuela, los dos vecinos con los que el país ha tenido más conflictos últimamente.

Al mal tiempo, buena cara. A pesar de los llamados de atención por parte del Presidente Uribe el ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Araújo, ha tomado las cosas con calma.

Después de seis años de secuestro, el actual canciller de Colombia, Fernando Araújo, ha tenido que someterse a un entrenamiento para manejar las relaciones diplomáticas del país en el exterior. Tras su extenso cautiverio, Araújo pasó a ocupar un cargo de crucial importancia para las actuales relaciones internacionales del país. El capítulo más tenso que debe afrontar tiene que ver con la relación con los países vecinos.

La razón es que presentan graves conflictos con el país desde cuando el continente empezó a tener mandatarios con ideales opuestos a los del presidente de Colombia, Álvaro Uribe. Esto hace tratar con cautela las relaciones con los vecinos. Especialmente con los que comparten las fronteras como Ecuador y Venezuela. Estos son los que han presentado mayores inconformidades por temas relacionados con drogas y guerrilla.

Y es precisamente con esos países que el Canciller ha incurrido en delicados deslices que han molestado seriamente a los vecinos. Por eso ha recibido llamados de atención en público por parte del presidente Uribe.

El último episodio de este tipo ocurrió este viernes, cuando Araújo dijo que Ecuador mantiene “una actitud hostil hacia Colombia”. El Canciller dijo esto después de que su colega ecuatoriana, María Fernanda Espinosa, le enviara una carta protestando por la incursión de tropas colombianas en ese país.

La queja de la funcionaria se basaba en que en la ribera del río San Miguel encontraron el pasado 22 de marzo los cadáveres de dos guerrilleros de las Farc. Estos habrían caído en combates con el Ejército colombiano en territorio ajeno.

Como respuesta, Araújo pidió pruebas y pronunció la declaración que tanto molestó a los vecinos. Manifestó que “nosotros quisiéramos realmente encontrar en Ecuador una actitud más amistosa hacia Colombia porque hasta ahora, mientras yo he estado de canciller, no he encontrado sino protestas permanentes y una actitud que percibo como hostil”.

Pero sus desmedidas palabras ya habían tocado a otro vecino. Hace apenas una semana, las inocentes declaraciones de Araújo recayeron sobre Venezuela. En aquella ocasión, el funcionario dijo en una visita en Estados Unidos que, durante su secuestro, pudo darse cuenta de que “Chávez es referente ideológico de la guerrilla”. En seguida, agregó que ésta “siente gran admiración” por el presidente venezolano.

Llamado de atención

Después del comentario que hizo el Canciller sobre Ecuador, el presidente Uribe comentó que había hablado con Araújo. Según dijo, en su diálogo le pidió que, para manejar los asuntos internacionales, diera menos declaraciones a los medios y tuviera más diálogo con los diplomáticos de los países.

El incidente ocurrió a pesar de que tras la primera vez que se le fueron las luces hablando más de la cuenta (en el caso de Venezuela), Uribe había hecho lo propio. Después de esa ‘metida de pata’, Araújo reconoció que el Presidente le había ‘jalado las orejas’ por sus comentarios.

En ambas ocasiones, Uribe se dirigió a los medios de comunicación para apaciguar los ánimos que pudieran provocar las desbordadas declaraciones del Canciller. En el caso de Venezuela, desde la Presidencia se emitió un comunicado en el que les pedía a las autoridades que fueran más medidas a la hora de referirse a los países vecinos.

Ahora, con el caso Ecuador, Uribe habló en las emisoras y dijo que “las relaciones con los otros países se deben manejar con paciencia, gestión y austeridad y sólo dando declaraciones cuando sea estrictamente necesario”. Para muchos analistas, se trata de darle tiempo al Canciller para que esté más aceitado en el manejo de las relaciones con los vecinos. Sin embargo, en el proceso de aprendizaje es posible que pronuncie más declaraciones que causen molestias. Un asunto muy delicado si se tiene en cuenta no sólo la importancia sino la tremenda importancia que tienen para Bogotá, los gobiernos de Caracas y Quito.


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