Lunes, 16 de enero de 2017

| 2008/01/29 00:00

Tras retirar del mercado ‘El hijo del ajedrecista’, ¿el turno es para ‘¿Las prepago?’?

Las denuncias contra los autores y las editoriales que sacaron a la venta estos libros dan cuenta de que no cualquier contenido es aceptado por el público. Expertos dicen que, por mucha libertad de expresión que haya, los autores deben publicar hechos cuya veracidad pueda demostrarse.

La modelo Natalia París puso sendas tutelas y demandas por injuria y calumnia contra los autores y las editoriales que publicaron los libros 'El hijo del 'ajedrecista'' y '¿Las prepago?', que la mencionan a ella.

En los últimos meses del año pasado, se conoció con gran despliegue la publicación de dos libros cuyo contenido haría sorprendentes revelaciones sobre personajes públicos del país. Una debió retirarse del mercado y otra podría correr con similar suerte.

Se trata de El hijo del ajedrecista y ¿Las prepago? En efecto, cuando empezaron a venderse en las tiendas causaron curiosidad en algunos, sorpresa en otros, y sinsabores en muchos que se mencionan con su nombre y apellido en estos libros.

El hijo del ajedrecista fue escrito por Fernando Rodríguez Mondragón (hijo de Miguel Rodríguez Orejuela) y Antonio Sánchez, y fue editado por Quintero Editores y Oveja Negra. En él, se habla de personas famosas que supuestamente tuvieron alguna relación con el capo.

Entre las que se mencionan está la ex presidenta del Congreso Claudia Blum y su esposo Francisco Barberi. Según quedó escrito, ambos fueron socios de Rodríguez Orejuela. Después de conocer tales afirmaciones, Blum interpuso una acción judicial.

Como ni las editoriales ni los autores tuvieron pruebas suficientes para confirmar tales vínculos, Sánchez y Rodríguez tuvieron que retractarse y el libro debe ser retirado del mercado. Deberá sustituirse por una edición en la que se omitan los apartes referentes a Blum y su esposo y deberá tener una nota aclaratoria en la primera página.

Tal decisión siembra un precedente para otras publicaciones que también hacen referencia a personas con nombre y apellido para relacionarlas con peligrosas amistades.

Ése es el caso de la modelo paisa Natalia París. Ella aparece en ambos libros y considera que se trata de una situación deshonrosa.

¿Las prepago? es un texto en el que una proxeneta que se hace llamar ‘Madame Rochi’ le cuenta al periodista Alfredo Serrano historias de modelos, reinas, actrices y presentadoras que, supuestamente, son lo que hoy se denomina como ‘prepagos’. También es editado por Oveja Negra y Quintero Editores.

En él, Madame Rochi dice que tuvo contacto con París para impulsarla a hacer un calendario, mientras que en El hijo del ajedrecista se habla de una supuesta cita que tuvo la modelo con un narcotraficante en San Andrés.

El abogado de París, Abelardo de la Espriella, le explicó a Semana.com que después de conocer semejantes afirmaciones, la modelo decidió interponer sobre ambas publicaciones sendas denuncias por injuria y calumnia y acciones de tutela.

“La tutela busca que se produzca una acción rápida que impida que se le siga dañando el nombre. Mientras tanto, la denuncia puede demorarse un poco más, pero lo que buscamos es sentar un precedente para que esas publicaciones no sigan saliendo al mercado”. Es decir, es muy posible que una decisión que proteja el nombre de la modelo en el menor tiempo posible sea la recolección de ¿Las prepago?, y la exclusión de las palabras que aluden a ella en el texto de Rodríguez y Sánchez.

La sospecha sobre la posible salida del libro que se anuncia como “las revelaciones de Madame Rochi” se debe a que, igual que ocurrió con Blum, “lo que se está pidiendo es que prueben lo que dicen, pero no tienen forma de hacerlo”, según De la Espriella.

Últimamente, este tipo de publicaciones se han disparado. Gozan de publicidad, de difusión en los medios y en ellos se sindica a cualquier persona de cualquier tipo de actos, sin que existan suficientes pruebas de lo que se dice.

Y si una editorial se interesa en poner a la venta esos contenidos, puede hacerlo porque las normas colombianas no permiten que haya una revisión previa, fuera de la que hacen los editores. O sea que quienes aparecen mencionados en tales textos, sólo pueden leer qué se dice de ellos cuando ven las carátulas en las estanterías de los almacenes.

Es grave. Que se presenten publicaciones que atenten contra la honra de las personas es más preocupante aún cuando se habla de libros, que se supone que son impresos para que sus contenidos perduren en el tiempo.

Aunque se ordene la recolección de los ejemplares puestos en venta, siempre habrá algunos que ya se hayan comprado. Y ahora, con el auge de la piratería, la primera edición de El hijo del ajedrecista seguirá ofreciéndose clandestinamente por las calles con difícil control. De ahí lo inquietante de que cualquier autor publique un libro sin mayores observaciones previas.

Para Carlos Cortés, de la Fundación para la Libertad de Prensa, “cuando se toma la decisión de promover la libertad de expresión, se toma un riesgo como este”. Así que urge que “las editoriales promuevan investigaciones serias y los medios tengan cuidado con los libros que difunden, porque así están avalando en cierta forma sus contenidos”, según opina Cortés.

Sin embargo, dice, “es algo inevitable. Puede empezarse a censurar, pero la información fluye por todas partes, como la Internet, por ejemplo. Pero es un proceso sano porque la gente puede ir dándose cuenta de qué es serio para leer y qué no”.

Tales publicaciones vienen a presentarse en momentos en que son bien vistas las grandes investigaciones periodísticas publicadas en libros, ante la falta de espacios en periódicos y revistas.

Pero el hecho de que se hagan recolecciones de textos del mercado no debe generar miedos. “No hay por qué temer siempre y cuando el periodista diga la verdad. La libertad de expresión tiene que brindar lo que da un sistema democrático, no hay que temer ni por censura, ni amenazas, siempre y cuando la gente publique correctamente”, comenta Asael Carvajal, abogado y periodista conocedor de estos temas.

Y si alguien cree que se le violó su derecho a la libertad de expresión, debe tener en cuenta que decisiones como la que se tomó sobre El hijo del ajedrecista “no van en contra de este derecho porque el afectado también tiene el de reclamar. La libertad de prensa da garantías de informar la verdad y no la mentira”.

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