Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/08/17 00:00

Tras varios años de separación, la banda bogotana Hora Local vuelve con un álbum doble

Este 22 de agosto será el lanzamiento de ‘Soluciones para todo menos para los problemas’, agrupación que después de 16 años de haberse separado regresa con un trabajo que compila todas sus canciones y un tributo con ‘covers’ de Aterciopelados, Carlos Vives y Pornomotora, entre otros.

Tras varios años de separación, la banda bogotana Hora Local vuelve con un álbum doble

El horóscopo chino señala que 2007 es el año del cerdo, un momento propicio para las amistades y el trabajo en equipo. Y es precisamente este año el que han escogido algunas de las bandas más recordadas para reunirse y dar el gusto a sus fanáticos de verlas de nuevo después de muchos años de ausencia. The Police, Soda Stereo, Los Toreros Muertos y hasta las Spice Girls han vuelto a los escenarios y a las tiendas con recopilaciones y antologías. Esta tendencia llegó también a la capital colombiana, por eso parece un momento perfecto para que Hora Local, uno de los más importantes grupos de la escena underground del rock nacional, regrese con Soluciones para todo menos para los problemas. Un álbum doble que incluye todas las canciones de su trayectoria musical y un CD dedicado al tributo que les hacen, entre otros, artistas tan importantes como Carlos Vives, Aterciopelados, Odio a Botero, Morfonia y Pornomotora.

La historia de Hora Local empieza hace 21 años, cuando el deseo de hacer música le ganó a las precarias condiciones. Y fue así que durante el mundial de México 86, entre partidos y armados sólo con una guitarra acústica, una organeta Casio de Mickey Mouse y una batería fabricada con unas cajas de cartón, Luis Alberto Uriza, Ricardo Jaramillo y Pedro Roda compusieron canciones y crearon el grupo Box Dei. “Cuando empezamos yo estaba recién desempacado de España y traía metido lo que estaba ocurriendo en rock en allá y eso fue una influencia importante para nosotros”, explicó Pedro Roda, entonces teclista de la banda.

A los pocos meses llegó Eduardo Arias y aportó sus ideas musicales, algunas letras y una mala imitación de un bajo Hofner, como el que usaba Paul McCartney en los inicios de los Beatles. Después de darse cuenta que había otra banda con el mismo nombre llegaron por fin a llamarse Hora Local. “Ellos tenían influencia del ‘punk’. Me quitaron muchas mañas musicales y muchos acordes. La verdad me dejaron solo tres y los demás me los deben hasta el día de hoy”, recuerda Ricardo Jaramillo, guitarrista del grupo que ahora es director asistente de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

Algunos meses más tarde, y luego de algunos cambios de músicos, empezaron a tocar en bares y fiestas. Una de las primeras fue organizada por Karl Troller en una casa desocupada. Esta cambió su rumbo musical e influyó en la llegada más nuevos integrantes. “Yo tenía un grupo que se llamaba Sociedad Anónima y también tocamos en esa fiesta. Luego Carlos Posada y yo oímos a Hora Local y nos pareció buenísimo. Nos gustó un resto el enfoque que tenían y nos pareció apropiado apoyarlos en términos musicales. Entonces me metí a tocar batería con Hora Local y Carlos también ayudó mucho en el tema de concepto de sonido y cómo arreglar las canciones”, contó Gonzalo de Sagarmínaga, baterista y músico profesional que hoy toca con De Lux Club y compone música para cine y televisión.

Lo que más atrajo a los seguidores y a los miembros que pasaron por el grupo fueron las letras, compuestas casi todas por Luis, el vocalista, y en menor grado por Eduardo. “Luis Alberto tenia unas letras sociales muy importantes y actitud. Un tipo que poco se cambiaba y tenia la botella de aguardiente ahí, y que vivía esa experiencia un poco dura del rock pero que es distinta, un poco más autentica”, explicó Fernando Muñoz, bajista de Hora Local a partir de 1988 y pintor. Pero todo el grupo se involucraba a la hora de componer las canciones, y hacían que todas se convirtieran en un esfuerzo de equipo, en una creación conjunta, en música que todos sentían propia. Fue eso lo que llevó a que muchos bogotanos corearan en sus conciertos: “La chica de Chernobyl/ huye de su gris hogar/ Radioactiva en automóvil/ ya no puede procrear” o “Cree en la bella y en el feminismo/ Porque para ella todo es lo mismo/ Una universidad muy prestigiosa/ Muy exótica en un vestido rosa”, en la canción Ella Soñaba. O quizás su primer sencillo, El rock no te necesita, que logró gran rotación en la radio, “Una vez fuiste a Miami, compraste en los almacenes/ Te da pena tu familia y no montas en buseta/ Y yo sólo di que, el rock no te necesita”.

Ya en 1988, y gracias a la explosión del rock en español que dio a bandas como esta la posibilidad de tocar en varios bares de la ciudad a donde iban religiosamente sus seguidores capitalinos, se dieron cuenta que para continuar con su carrera necesitaban grabar un disco. José Gandour apoyó el proyecto y consiguió que Many Mouré, el bajista de Los Toreros Muertos, viniera a Bogotá a producir el disco. “El problema era ver como pagamos el estudio. Entonces José sabía que don Manuel Drezner, uno de los dueños del estudio Ingeson, quería comprar un sofá. El pacto era que el almacén del hermano de José, Miguel Gandour, proveía los sofás como pago del estudio y después nosotros teníamos que pagarlo. Si no fuera por el sofá habría sido muy difícil grabar el disco”, dijo Eduardo Arias, bajista y voz secundaria de la banda, que desde entonces ya se dedicaba también al periodismo.

Y a finales de 1990 apareció su primer y único LP, Orden Público. Y aunque usualmente es aquí donde empieza la historia de la mayoría de los grupos, en el caso de Hora Local, tan importante evento marcó el inicio del fin. También coincidió con una de las peores épocas del narcoterrorismo en Colombia, que generó gran miedo en la personas a salir en las noches. Lo que disminuyó notablemente la asistencia a los conciertos.

También, como contó Nicolás Uribe, tercer bajista de Hora Local, que actualmente tiene un grupo llamado Patasola y compone música para cine y televisión, “gran parte del problema es que todo coincidió y las carreras y la vida privada de cada uno tomaron preponderancia. Además aquí había una precariedad en la industria, las disqueras no promovían, las emisoras no promovían, no había nada alrededor del rock medianamente parecido a una industria”.

Hasta ahora, 16 años más tarde, lograron ponerse de acuerdo para regresar con este disco. Una vez más se volvieron a reunir todos, (casi todos, pues tanto Luis como Andrés Rojas, que tocó teclado un tiempo, viven en Europa), después del Mundial de Alemania 2006 y entre mamadera de gallo y recuerdos tocaron juntos otra vez para incluir en el CD dos canciones inéditas. Pero el gran esfuerzo de este regreso se le debe sobre todo a la dedicación y producción ejecutiva de Adelaida Callejas. Ella, además de declararse la más grande fanática del grupo, es esposa de Eduardo y se dedica a proyectos de conservación y protección de la naturaleza. O como lo expresó Fernando, “ella fue la que logró reunir otra vez esta mano de troncos. Toda una experta en arborización”. Quizá la situación nacional y el calentamiento global inspiren a estos músicos a componer nuevas canciones llenas de humor e ironía, como las de siempre.

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