Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/11/03 00:00

¿Un diciembre sin fútbol?

A los pobres resultados de los equipos Cali y América se suma la grave crisis del Cortuluá al ser incluido en la Lista Clinton. Futuro incierto para el fútbol en el Valle del Cauca

Óscar Ignacio Martán, renunció a la Federación Colombiana de Fútbol. ¿La razón? Tan pronto se conoció que fue incluido junto con el club en la famosa lista Clinton.

Octubre fue un mes nefasto para los aficionados al fútbol. Los malos resultados de Cali y América, equipos que no pudieron obtener dos victorias consecutivas y perdieron puntos en casa con rivales como Chicó y Real Cartagena, quienes jamás habían ganado en el estadio Pascual Guerrero, marcan el mal momento por el que atraviesan. A esto se sumó, el martes pasado, la inclusión del Cortuluá en la Lista Clinton, noticia que dio a conocer el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos al comprobar los vínculos del equipo Corazón del Valle, como se le conoce al Cortuluá en la región, con el narcotraficante Carlos Alberto Rentería, alias ‘Beto’, quien se encuentra prófugo de la justicia.

Rentería es uno de los capos del cartel del norte del Valle y esta es la quinta acción contra su red financiera. Adam Szubin, director de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (Ofac), una dependencia del Tesoro Americano, aseguró en una declaración escrita: "Beto Rentería es uno de los narcotraficantes colombianos más poderosos y complejos, que invierte sus ganancias ilícitas tanto en Colombia como en otros países".

El Cortuluá pasó en una semana del cielo al infierno. El lunes era candidato para ascender a la Primera División y hoy se desmorona como institución. La crisis que precipitó la revelación de su vínculo con ‘Beto’ Rentería golpeó a su principal y más antiguo dirigente, Óscar Ignacio Martán, actual vocero de la Federación Colombiana de Fútbol, quien fue incluido junto con el club en la famosa lista. Martán renunció al cargo en la Fedefútbol y aclaró que “aunque en Tuluá todo el mundo conoce a Rentería, no he tenido negocios con él”. Durante la semana, Martán explicó que es accionista del club desde 1992, así como de una de las clínicas mencionadas en el informe, pero sostuvo que desconoce la razón por la que es señalado por el Departamento del Tesoro de manera individual y como socio del Cortuluá. "A nosotros nos vigila la Superintendencia de Sociedades, además de la Fiscalía y Coldeportes, estamos registrados en todos lados”, declaró a los medios el dirigente tulueño.

El miércoles el escándalo en el que está sumido el Cortuluá le pasó factura en lo deportivo, justo cuando peleaba por regresar a la Primera División. En su partido contra Centauros, que debía ganar para asegurar su participación en la última instancia del torneo de la Primera B, lució desconcentrado y errático, eso explica su derrota por dos goles a uno.

En la noche del jueves, su crisis se agravó al conocerse la renuncia del presidente, Jorge Andrade, y las deserciones de otros dos directivos: Óscar Bohórquez, vicepresidente, y Juan Carlos Hurtado, jefe de mercadeo y vocal. Como si esto fuera poco, la Escuela Carlos Sarmiento Lora, el Ingenio San Carlos y otros patrocinadores anunciaron que suspenden toda relación comercial y deportiva hasta cuando el club arregle sus líos. Todavía no se conoce una respuesta oficial del club. Ante el sombrío panorama, Angelino Garzón, gobernador del departamento, lanzó un llamado urgente al gobierno central para que, a través de Coldeportes, diseñe un plan que evite la desaparición del Cortuluá, tal como se ha hecho con otros equipos.
Cali y Valle están a punto de quedar sin representantes en la final del fútbol profesional colombiano. Algo que no sucedía hace más de una década. Cortuluá y América corren con la misma suerte y están en la picota: su futuro depende de la capacidad de sus dirigentes para sanear el capital accionario y blindarlos contra la incursión de dineros oscuros. Por su parte, el Cali tiene materias que aún no aprueba, como el rendimiento futbolístico del equipo y la entrega final de su estadio.

El ruido que genera el hallazgo de la justicia americana, de capitales de la mafia en equipos de la Primera B, apoya las investigaciones de la Fiscalía sobre cómo y quiénes conducen el negocio del fútbol en Colombia. Un mundo desconocido que debe abrir sus puertas para cambiar su dudoso panorama.

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