Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2003/06/09 00:00

Un hombre inmortal

María Eugenia Rojas Moreno, hija del general Rojas Pinilla, escribe un testimonio de como fueron los días previos al golpe y el momento en que su padre llega al poder.

Un hombre inmortal

Ahora, cuando se han aquietado los espíritus y se ha entrado en una etapa de serenidad, porque así lo determina el paso de la historia, y comienza a florecer la verdad sobre el odio y la incomprensión, la figura del general Gustavo Rojas Pinilla empieza a cobrar sus lineamientos exactos.

La llegada del general Rojas al gobierno significó lo siguiente:

-La pacificación del país, anegado en sangre por una cruenta lucha devastadora desde 1948, después del asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, entre liberales y conservadores, muy parecida a lo que hemos llamado 'La Guerra de los Mil Días', que terminó en la batalla de Palonegro. El general logró que los alzados en los Llanos Orientales, Tolima, Boyacá y los Santanderes, de mayoría liberal, al mando de Guadalupe Salcedo y Dúmar Aljure, entre otros, dejaran sus armas, se incorporaran a la vida civil, regresaran unos a sus parcelas y otros abandonaran las que habían ocupado por la fuerza, y empezaran a trabajar leal y decididamente en sus comarcas.

Después de seis meses de gobierno, la Nación se hallaba pacificada. Me correspondió, como directora de Sendas, mantener una permanente comunicación con las viudas de la violencia, llevarles a ellas y a los miles de huérfanos los elementos necesarios para el diario sustento y las medicinas urgentes, y conseguirles cupos escolares en donde se les daba a todos los niños los útiles, el vestuario y el refrigerio indispensable.

Para Rojas el mañana era hoy, siempre estaba adelante de los acontecimientos, por eso su obra de gobierno fue monumental. Su sencillez era asombrosa: él mismo piloteaba el helicóptero y se desplazaba a todos los sitios en los cuales se adelantaban las obras en construcción, las carreteras, el ferrocarril del Atlántico, los diques, los puentes, las viviendas, los aeropuertos, las colonizaciones, como la del río Mero, en Nariño. Su capacidad de trabajo no tenía contención; sólo en las noches dedicaba varias horas a gozar de la familia, para él sagrada, pues consideraba que la familia era el núcleo esencial de la sociedad. El 13 de junio de 1954 inauguró la televisión en Colombia, porque ese fue uno de sus programas inalterables y destinó dos canales educativos al servicio de la niñez y de la juventud.

Construyó entre tantas obras, el aeropuerto El Dorado y 36 más con las correspondientes avenidas, el ferrocarril del Atlántico, el CAN, el Hospital Militar, el Club Militar, el Fuerte de Tolemaida, el mejor de América; rescató, además, el archipiélago de San Andrés y Providencia y le construyó el aeropuerto que lleva su nombre.

Pero hay algo fundamental en la historia de nuestra patria: le dio el voto a la mujer y el derecho a elegir, ser elegida y ocupar cargos en el Ejecutivo y el Congreso, en virtud del Acto Legislativo Número 3 de 1954. Mi madre tenía la cédula número 1 y yo tengo la número 2. Así, las mujeres pudieron votar en el plebiscito de 1957.

Los ex presidentes Carlos Lleras Restrepo, Alfonso López Michelsen y Carlos Lemos Simmonds han hecho el merecido elogio de la conducta de mi padre, en los momentos más dramáticos de los últimos 50 años. Lo hicieron con razones valederas, porque él era un hombre íntegro, sencillo, visionario, valeroso, honesto, mesiánico, magnánimo y cristiano hasta los tuétanos.

"Sólo hay una manera de retardar el tiempo: vivir el tiempo de antaño", ha escrito José Saramago. El doctor Carlos Lleras de la Fuente en el libro que acaba de publicar, dice lo siguiente: "Rojas entre otras cosas, nunca fue un dictador militar y se equivocan quienes así lo califican. Para comenzar, no quería tomarse el poder y se requirió toda la influencia de Mariano Ospina y de Gilberto Alzate Avendaño para obligarlo a que lo hiciera". Esta es una declaración valiosa en extremo, para quienes recorran y profundicen la historia.

Estas son algunas de las frases más célebres de aquel momento:

-"Rojas cortó el nudo gordiano de la dictadura", (la de Gómez): Alberto Lleras Camargo.

-"Rojas es el segundo Libertador de Colombia": Guillermo León Valencia.

-"El general Rojas ha sido el salvador de nuestra Nación": Mariano Ospina Pérez.

-"La llegada del general Rojas al gobierno, no fue un golpe de Estado, sino un golpe de opinión": Darío Echandía.

Ahora hay una parálisis de los días y los años, porque estamos viviendo lo que fue y lo que hizo un hombre que ya trascendió los linderos de la inmortalidad.

*Hija del general Gustavo Rojas

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