Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/07/16 00:00

Un poder real, pero sobredimensionado

Aunque Diego Fernando Murillo es uno de los más fríos criminales de la historial judicial del país, también es cierto que a su alrededor se ha creado un mito nocivo

Un poder real, pero sobredimensionado

Con la diligencia de versión libre ante un fiscal de la Unidad de Justicia y Paz de Medellín el reconocido ex jefe paramilitar Diego Fernando Murillo Bejarano, alias “don Berna” o “Adolfo Paz”, la ciudad espera desmitificar la idea de que “la pacificación de Medellín es un logro de don Berna”.

El mito, que se reproduce en las conversaciones de los habitantes comunes y corrientes de Medellín y entre sus fieles seguidores, tiene sus orígenes en los hechos históricos que significaron la llegada de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) a esta ciudad.
Ya desde el año 1998, época en que aparece en Medellín el Bloque Cacique Nutibara (Bcn), alias “don Berna” ya era asociado al título de “patrón de patrones”. Su capacidad para cooptar las más temidas bandas criminales de Medellín (entre ellas La Terraza y la banda de “Frank”) y desarrollar su accionar paramilitar le hicieron merecedor de ese apelativo.

Luego, con la desmovilización del Bcn, el 25 de noviembre de 2003, no fueron pocos los grafitis que aparecieron en las calles de los barrios de las comunas de la capital antioqueña donde se lee claramente la sentencia: “gracias Adolfo Paz, por darle a Medellín tu paz”, en alusión al clima de tranquilidad que vive la ciudad y que los desmovilizados le atribuyen a su gestión.

La presencia de los antiguos miembros del Bcn en espacios del poder local (a veces por medio de las intimidaciones, presiones y amenazas), como juntas de Acción Comunal, juntas Administradoras Locales y grupos comunitarios, ha reforzado el imaginario colectivo de que en Medellín es alias “don berna”, quien mueve los hilos del poder.

Apreciaciones como éstas han sido advertidas por organismos de derechos humanos locales, regionales, nacionales e internacionales. El último pronunciamiento lo hizo la organización norteamericana International Crisis Group en mayo pasado. En él afirma que “la influencia de don Berna en muchos sectores de la ciudad sigue intacta”.

La pregunta que tendrá que empezar a despejarse desde este lunes, para el bien de Medellín, es: ¿qué tan determinante fue la presencia de alias “don Berna” en la pacificación de esta ciudad, proceso, además, que se “vende” como modelo y ejemplo para otras ciudades del país y del mundo?

“Es un despropósito”

Jorge Gaviria, director del Programa de Paz y Reconciliación de la Alcaldía de Medellín, que lidera la reinserción de los desmovilizados del Bcn, expresa que tal afirmación no sólo es un despropósito, sino que desconoce el trabajo que desde hace más de 10 años vienen realizando las organizaciones no gubernamentales, la Iglesia Católica, las agencias de cooperación internacional y las diferentes administraciones municipales.

“Una afirmación como esa es muy irresponsable. Primero, porque desconoce un proceso judicial, pues es como si de entrada se admitiera que él tuvo directa responsabilidad en los hechos que se le imputan y eso desvía las investigaciones. ¿Qué hemos dicho? Aquí hay unas organizaciones, una administración, unos desmovilizados y una Iglesia que están trabajando por la paz y la reconciliación en los barrios. Entonces, decir que la paz de Medellín obedece a la intención de una sola persona es muy ingenuo”, señaló Gaviria.

Si bien el funcionario reconoció que el proceso de desmovilización aportó al clima de tranquilidad que, actualmente, vive Medellín, también destacó la labor de los organismos de seguridad y del proceso de sensibilización que se viene haciendo con bandas y combos.

“El proceso de reinserción ayudó mucho y eso es una apreciación más que obvia y que él (alias “don Berna”) ponga su grano de arena, pues bienvenido. Pero de ahí a decir que la paz se le debe a él, eso es otro cuento. Además, porque eso desconoce el trabajo que estamos haciendo con 150 bandas y combos que no hacen parte de los desmovilizados, pero que vienen haciendo pactos de no agresión y dejación de armas”, añadió el Coordinador del Programa de Paz y Reconciliación.

Otro sentir

“Yo no sabría decirle si “don Berna” es quien manda en la ciudad, pero que la paz de la ciudad se le debe a esa gente es verdad. La Alcaldía vive hablando maravillas de la paz y la tranquilidad, pero es una paz “chimba”, porque uno sabe a quién hay que rendirle cuentas”.

La declaración es de un habitante del barrio Manrique San Blas, parte alta del nororiente de Medellín, quien además se desempeña como transportador de la zona desde hace 10 años. Su oficio le ha permitido conocer de cerca los vaivenes de la guerra urbana de la ciudad.

“Hace 10 años, la ciudad estaba en manos de la guerrilla. Nos cobraban vacuna, nos decían que si no les entregábamos cierta cantidad de dinero no podíamos sacar los carros. Después, llegan los 'paras' y sacan a las milicias y a los transportadores nos reúnen y nos dicen: 'de ahora en adelante, vamos a trabajar así y asá. ¿Qué dijimos los transportadores? Si nos van a dar seguridad, pues bueno, trabajemos así”, añadió la fuente.

El trabajo al que hace referencia consistía -lo que aún se puede observar- en otorgar los puestos laborales que genera la actividad transportadora, como el lavado de carros y el despacho de buses, única y exclusivamente a los integrantes del Bcn.

Desde eso, según el hombre, la situación ha cambiado notoriamente en los barrios que a diario transita en su vehículo. Sin embargo, reconoce que aún persisten ciertas anomalías: “Los reinsertados crearon una cooperativa para trabajar como lavadores. Pero usted sabe que en las terminales se mueve mucha plata y uno ve que hay muchachos, que uno no sabe si son desmovilizados o no, que vacunan a algunos transportadores, a los que venden fritos, a los del chance. El agua para lavar los carros, la controlan ellos, por citar un ejemplo”.

Efecto “boomerang”

En medio del debate sobre si alias “don Berna” influyó en la pacificación de Medellín es cierto o no, algunos analistas consideran que más allá de eso, lo que se está generando es un “efecto boomerang”, que sólo le favorece al jefe paramilitar y perjudica mucho a la ciudad.

Así lo observa Pablo Angarita, coordinador del grupo de investigaciones Conflicto y Territorio, de la Universidad de Antioquia, quien afirma que la fama que pesa sobre alias “don Berna” está sobre dimensionada.

“Algunos quieren atribuirle todo lo que concierne a la seguridad de Medellín al poder de “don Berna”, cosa que me parece bastante exagerada y que no corresponde a la realidad. Pero de otro lado, a él y a sus seguidores les interesa que la gente tenga la imagen de un 'patrón' con gran poder, que es el gran señor, entre otras cosas porque eso le aumenta su capacidad de negociación”, indicó Angarita.
 
Las observaciones del investigador también advierten sobre el desconocimiento que tiene la Administración Municipal sobre los acuerdos que pactaron, en Santa fe de Ralito, el Gobierno Nacional y Auc, lo que ubica a la Alcaldía de Medellín en mero operador del proceso de reinserción.

“No tenemos claro hasta dónde llegaron esos acuerdos en Ralito, pero lo que sí tenemos claro, y se ve, es que por los cambios internos que ha habido en los últimos meses en las Auc, “don Berna” adquirió mayor poder”, subrayó Angarita.

Poder que, según se especula en las calles de Medellín, quedó en evidencia tras el asesinato del dirigente deportivo Gustavo Upegüí, y la desaparición del también desmovilizado Daniel Mejía, alias “Danielito”, conocidos en el mundo del hampa como “las caras visibles de la llamada Oficina de Envigado”, cuya dirección se le atribuye precisamente a alias “don Berna”.

Pero mientras las investigaciones judiciales determinan el poder de influencia que tuvo el enigmático personaje en la tranquilidad de Medellín y el Valle de Aburrá, las víctimas que dejó el accionar del Bcn esperan que alias “don Berna” no vuelva a repetir las acciones militares que lo llevaron a decir en una indagatoria realizada en octubre de 2005: “hemos contribuido a que la ciudad esté mucho mejor”.

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