Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2005/01/09 00:00

Una empresa que no despega

La expectativa que por su condición de empresario generó Honorio Galvis al llegar a la Alcaldía no concuerda con la insatisfacción que hoy sienten los bumangueses. La llamada ciudad bonita hoy luce descuidada, con las vías y el mobiliario urbano roto, y llena de vendedores ambulantes. Galvis dice que su mayor esfuerzo ha sido tratar de equilibrar las finanzas del municipio, pues lo recibió con un déficit de 58.000 millones de pesos. Además le reconocen mejorías en materia de seguridad. Las polémicas no han estado lejanas a su administración. Por ejemplo, en el millonario contrato para el suministro de leche a 30.000 niños, concejales y representantes gremiales denunciaron que los pliegos de la licitación fueron amañados. Otros programas como Bucaramanga Sana, que atiende enfermedades de alto costo a 115 personas de estratos uno y dos o la alimentación diaria a 9.300 ancianos y la aprobación del Código de Policía y de Cultura Ciudadana, no satisfacen la expectativa de los gremios de industriales, de los políticos ni de la ciudadanía, que con cartas y foros regionales han manifestado su descontento. En su segundo año de gestión, los bumangueses están pendientes de que las cualidades empresariales de Galvis se vean reflejadas en el inicio de proyectos como el viaducto de la novena y el de transporte masivo, pues a pesar de los anuncios fue poco lo que avanzó este año.

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