Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/03/07 00:00

Una jornada histórica

¿Luego de la muerte de un segundo miembro del Secretariado y la melodramática reconciliación en la Cumbre de Río, qué vendrá?

Uribe y Chávez hacen las paces

Después de la reconciliación, en una escena bastante folklórica, entre los presidentes Rafael Correa de Ecuador, Hugo Chávez de Venezuela y Daniel Ortega de Nicaragua con su homólogo colombiano Álvaro Uribe, en vivo y en directo desde la Cumbre de Río en Santo Domingo, los ciudadanos latinoamericanos respiramos aliviados.
 
Lo peor de la crisis, que llegó incluso a poner a temblar a los habitantes de la Guajira por un incidente mínimo en el que un vehículo de la policía venezolana cruzó la frontera e hizo un tiro al aire, pasó. Muchos apagaron los televisores a los que estaban pegados desde por la mañana y retomaron su normalidad.

En efecto fueron varios los entuertos que se aclararon en la Cumbre. Nicaragua echó para atrás su anuncio de romper relaciones diplomáticas con Colombia y estuvo de acuerdo con Uribe en esperar el fallo de la Corte de La Haya para solucionar el diferendo limítrofe entre las partes.

Colombia desistió de presentar su demanda ante la Corte Penal Internacional contra Chávez por financiar grupos terroristas. Y frente a Ecuador insistió en sus disculpas y dijo que estaba dispuesto a negociar unos nuevos acuerdos de cooperación para la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico. Incluso aceptó respetar el hecho de que otros países no quisieran catalogar a las Farc como grupo terrorista, pero aclaró que para Colombia lo siguen siendo.
 
Chávez, con un tono amistoso y de concordia, dio a entender que dejaría su ánimo belicista , lo que podría pronosticarse como un gesto de que retirará sus tropas de la frontera, aunque cabe aclarar que nunca lo dijo.

Correa, un poco a regañadientes y aún con mala cara, dio por aceptada s las excusas de Colombia. Dijo que las aceptaba como Presidente, pero que no olvidaría jamás la afrenta como persona, dándole así un toque melodramático más destinado al consumo interno de su país que sus colegas mandatarios.
 
Dejó sin embargo claro que para que la crisis quedara definitivamente superada Colombia debía dejar sentado por escrito que no volvería a incursionar en el territorio de su país y que debía hacerle entrega de los documentos que aparecieran en el computador de Reyes, que según Colombia, incriminarían a miembros de su gabinete de colaborar con las Farc. Incluso, dijo que estaba dispuesto a que una comisión de la oposición a su gobierno analizara estos informes, porque estaba seguro de su inocencia.
También es de esperar, aunque tampoco se hizo explícito, que tanto Ecuador como Venezuela reanudarán sus relaciones diplomáticas con Colombia y aceptarán de vuelta en Quito y Caracas a los embajadores colombianos.

¿Quiere decir esto que la crisis que tuvo en vilo al continente en la última semana ha quedado definitivamente atrás? La respuesta desafortunadamente no puede ser un sí tajante. El problema de fondo, la posición de los distintos países andinos frente a las Farc sigue vigente, y habrá que construir una verdadera artillería diplomática para consolidar la súbita reconciliación.

Encontrar un acuerdo con Ecuador no parece una tarea tan difícil. A pesar de la actitud reacia de Correa, en los últimos días, su gobierno ha dado unos pasos de gran contenido simbólico en el sentido de que pondrá mayor empeño en impedir que las Farc usen su territorio como santuario.
 
 La captura de cinco integrantes de las Farc armados el miércoles pasado y los anuncios de que la movilización de tropas a la frontera buscaban evitar que tanto ejércitos legales como los ilegales cruzaran la frontera, envió una señal clara a la organización guerrillera y a Colombia de que en adelante, ya no será tan tolerante.

De ahí que si se reanudan las relaciones diplomáticas, con la ayuda de varios de los países que se ofrecieron a mediar, es de esperar que pronto los dos gobiernos encuentren unas reglas de juego que satisfagan a las partes. Colombia tendrá que entender la posición de Ecuador de que las Farc no son un problema creado por ellos y por lo tanto no pueden cazar guerras con enemigos ajenos.
 
Y Ecuador tendrá que entender que para Colombia es imposible doblegar al grupo guerrillero si cada vez que hay presión en territorio colombiano, éste puede buscar santuario en Ecuador. De todos modos las Farc son un grupo que atenta contra la institucionalidad democrática de Colombia, y también de Ecuador, en la medida en que extorsiona, secuestra o trafica con narcóticos y armas dentro de su territorio.

La situación con Venezuela es más difícil. Como parecen evidenciarlo las primeras pruebas de los computadores encontrados en el campamento de Raúl Reyes y las diversas informaciones recogidas por la inteligencia colombiana en los últimos meses, Chávez está financiando a las Farc, y que hay una promesa de ésta de auxiliar al gobernante venezolano en caso de ser atacado.
 
 Si eso es verdad entonces ¿cómo puede el gobierno colombiano encontrar un punto de acuerdo con su vecino? Si esa relación clandestina del gobierno venezolano con las Farc es cierta y si continúa, es de esperar que surjan nuevos roces en la relación con Colombia.

¿Y las Farc qué?

A todas estas las Farc del viernes por la noche no eran las Farc del 29 de febrero. En tan sólo una semana recibió los dos golpes más contundentes que ha recibido en su historia desde que existen en 1964. El primero de marzo perdió a su principal agente internacional, Raúl Reyes, quien no sólo era el encargado de desarrollar las relaciones con múltiples gobiernos y organizaciones internacionales, sino que además era clave en la compra de armamentos y el manejo del tráfico de drogas ilegales. Seis días después, el viernes 7, perdió a otro miembro principal del Secretariado, Iván Ríos, un ideólogo y comunicador de peso en la organización.

Aunque las condiciones de la muerte de Ríos son aún poco claras, del reporte inicial del Ejército permitiría deducirse que su ofensiva sobre el Bloque Central está siendo eficaz y que puede estar afectando gravemente la disciplina de la tropa.

¿Qué rumbo tomarán las Farc ahora? El Secretariado de nueve miembros ha perdido dos en una semana. Reyes fue rápidamente reemplazado por Joaquín Gómez, un hombre de la línea más política de las Farc. Eso hizo pensar a los analistas que la organización guerrillera podría empezar a buscar con mayor ahínco el intercambio humanitario con miras a una salida negociada.
 
Sin embargo, Ríos era otro de los “políticos” dentro del órgano rector de las Farc. Es más, la caída de Ríos hacer pensar que la situación de Alfonso Cano, también con el Bloque Oriental, bajo acoso del Ejército, no debe ser la mejor. Acorralado le será difícil comunicarse con sus pares.

Un posible escenario entonces es que el ala militarista de las Farc emerja fortalecida de estos golpes, y su reacción sea la del endurecimiento. Intentarán asestar golpes de retaliación contra el gobierno en las zonas donde son más fuertes en el oriente o en el sur y harán más difícil la liberación de los secuestrados.

El escenario contrario también es probable. Ante la perspectiva de cosechar 40 años de lucha guerrillera para terminar con dos balazos tirado en un monte, puede que se imponga con mayor vehemencia la búsqueda de un acuerdo humanitario, con miras a una negociación. Aunque, hay que decirlo, es poco probable que Uribe esté dispuesto a negociar más que en términos de una rendición. Y las Farc estarían aún lejos de esto último.

Esta segunda hipótesis tendría mayor arraigo en la realidad si se tiene en cuenta que el viernes en la tarde corrían los rumores de un pronto anuncio del ministro del Interior del Ecuador, Gustavo Larrea, de que las Farc estarían prestas a liberar a Íngrid Betancourt y a los tres estadounidenses, entre otros. (Dicho sea de paso, si Ecuador se posiciona como negociador exitoso y consigue la liberación de Íngrid y de otros rehenes, será una manera de fortalecer su posición negociadora frente a Colombia, pues en el imaginario público pasará de ser presunto auspiciador de la guerra, por activo promotor de la paz).

Ahora bien, reflejaría un paso más cerca de la búsqueda de una negociación política, la revelación que hizo el ministro del interior de Venezuela, Ramón Rodríguez Chacín, de nuevas pruebas de vida de algunos secuestrados, entre ellos Pablo Emilio Moncayo, el ex policía hijo del profesor Moncayo, secuestrado en Patascoy hace once años.

Cuál camino finalmente escojan las Farc, dependerá sobre todo del desarrollo militar de las próximas semanas, y de cómo se dé finalmente la recomposición del Secretariado.

Al final de esta semana que trastornó el panorama político de la región hubo dos ganadores claros. Uno, Chávez, que sorprendió a todos, cuando se creía que iba a salir con sus tradicionales epítetos ofensivos, y terminó siendo el promotor de una reconciliación. Desarmó a Uribe en la reunión y consiguió que éste no sólo retirara su demanda contra él (que de todos modos tenía pocas probabilidades) sino que aceptara volver a sentarse en la mesa con Correa.

Mirando las cosas con un lente más amplio, el otro gran ganador de la semana es Uribe. Siendo el objetivo principal de su gobierno conseguir el desmonte definitivo de las Farc, se anotó un hit. En su intento por contener las consecuencias negativas de una grave equivocación colombiana, la incursión militar en territorio ecuatoriano, consiguió poner en la mira de todos los países de la región la posible colaboración de Venezuela y Ecuador con los vecinos.
 
De esta manera, mientras desata una ofensiva exitosa en territorio colombiano contra las Farc, les hace más difícil buscar refugio (o conseguir apoyo) en los países fronterizos.

Pero sus triunfos serán de corto vuelo sino aprende la gran lección de toda la crisis. Que Colombia tiene un equipo diplomático muy débil, y que su política frente a Ecuador ha sido descuidada. Por eso para cosechar los triunfos de la semana, el gobierno tendrá que ajustar las tuercas de su diplomacia y asegurarse de que no volvamos a tener otra crisis a la vuelta de la esquina.






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