Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/11/19 00:00

Uribe le pone límites a la mediación de Chávez para buscar el acuerdo humanitario: hasta el 31 de diciembre

El Jefe del Estado reveló, además, que está dispuesto a reunirse cara a cara con Manuel Marulanda Vélez, comandante de las Farc, siempre y cuando liberen a todos los secuestrados y en el marco de un proceso de paz exitoso.

El presidente Álvaro Uribe y su colega venezolano Hugo Chávez habían acordado confidencialidad para la mediación con las Farc.

El presidente Álvaro Uribe le puso términos a la labor de mediación de su colega Hugo Chávez para los acercamientos con las Farc y aseguró, a través del alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo, que dichas gestiones deben terminar el 31 de diciembre. El anuncio fue hecho mediante un sorpresivo comunicado emitido en vísperas de la reunión de su homólogo venezolano con el presidente de Francia, Nicolás Sarcozy, cuyo tema central es el de la paz en Colombia y la libertad de los cautivos.

La decisión del mandatario colombiano –divulgada en la noche de este lunes- fue interpretada como una manifestación de molestia de la Casa de Nariño contra la ligereza de palabras de Chávez, quien minutos atrás había divulgado a su llegada a Paris, detalles de la conversación privada que sostuvo con Uribe sobre el tema de los secuestrados. Ambos mandatarios se habían encontrado en Santiago de Chile en una cita de casi una hora en la que compartieron información de los avances del proceso. La molestia en particular tendría que ver con el comentario según el cual Uribe habría aceptado la posibilidad de reunirse con Manuel Marulanda, Tirofijo, máximo jefe del grupo guerrillero.

Según aceptó este lunes el comisionado de paz, la afirmación sí la hizo Uribe, durante la reunión sostenida en Santiago el pasado 9 de noviembre, pero “para ser manejada en secreto como herramienta de negociación… siempre y cuando se hubieran liberado previamente a todos los secuestrados en poder de las Farc y la reunión fuera en el marco de un proceso de paz exitoso”.

Pero la oposición considera que lo que Uribe hizo fue echarse para atrás apenas vio que la mediación de Chávez comenzaba a dar resultados. En cambio, otros analistas consideran que, por fin, el Jefe del Estado tomó el toro pr los cuernos y “ajustó” a Chávez quien se le había salido de las manos. Desde este punto de vista, lo que no le habría gustado al gobierno colombiano sería la ‘vitrina’ de las Farc por el mundo gracias a las gestiones de Chávez.

De hecho el jefe de Estado venezolano ha llevado el tema de los secuestrados a cuanto escenario internacional ha acudido, con lo cual no solo ha puesto en evidencia el drama de sus familias, sino que le ha vuelto a dar a las Farc un baño de popularidad que hace rato no tenían. Al ver que el trabajo de desmitificación de las Farc emprendido por su gobierno comenzaba a tener un contrapeso de dimensiones no calculadas y gracias a un mediador avalado por él mismo, Uribe decidió ponerle plazo al tema.

Ante este tipo de presiones lo más predecible será que, en caso de fracasar los acercamientos, las Farc culpen al mandatario y los dolientes de los plagiados se queden una vez más sumidos en la angustia.
 
Uribe cumple con su ideal de ponerle límites a la mediación –aunque en principio dijo que su únicos condicionamientos tenían que ver con el no despeje en Colombia- porque teme también que le pase lo que a otros gobiernos cada vez que intentaron dialogar con las Farc: Que estas se aprovechen del escenario para mejorar su posición ya sea desde el punto de vista político o militar.

De esta forma, demuestra que así haga gestos a la guerrilla para impulsarla a la negociación no olvida que ésta es una estrategia muy fuertes en términos políticos y él quiere tener en sus manos la baraja. Lo malo, para los secuestrados, es que mientras guerrilla y gobierno siguen pensando así, sus familiares continúan expuestos a morir en una jungla olvidada.


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