04 diciembre 2007

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Uribe quiere ahora que Sarkozy sea “acompañante” con las Farc para buscar un acuerdo humanitario

BÚSQUEDA DE LA PAZLuis Carlos Restrepo, alto comisionado para la Paz, viajará próximamente a París para hablar de la propuesta. El gobierno nacional, además, anuncia la presentación de un proyecto de decreto para permitir excarcelar a los guerrilleros que las Farc dispongan dentro de un proceso de entrega de los secuestrados.

Uribe quiere ahora que Sarkozy sea “acompañante”  con las Farc para buscar un acuerdo humanitario. El presidente Álvaro Uribe ahora confía en los buenos oficios de su colega francés, Nicolas Sarkozy, para llegar al acuerdo humanitario. (Fotos:AP y Archivo SEMANA)

El presidente Álvaro Uribe ahora confía en los buenos oficios de su colega francés, Nicolas Sarkozy, para llegar al acuerdo humanitario. (Fotos:AP y Archivo SEMANA)

El presidente Álvaro Uribe le pedirá formalmente a su colega de Francia, Nicolas Sarkozy, que se convierta en “acompañante” para buscar un acercamiento con las Farc que conduzca al intercambio humanitario. La noticia se produce en momentos en que la sociedad colombiana está aún impactada por las imá
genes y las cartas de los secuestrados, entre ellas la de Íngrid Betancourt, cuyo dramático testimonio refleja con dureza los niveles de degradación en los que ha caído el conflicto armado.

El gobierno decidió enviar a París al alto comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, para que informe personalmente al presidente francés de la petición de Uribe. Restrepo llegará próximamente a la Ciudad Luz con el texto de un proyecto de decreto que permita excarcelar a los guerrilleros que las Farc dispongan dentro de un proceso de entrega de los secuestrados. Según el gobierno, esto obedece a que su decisión de adelantar el intercambio tiene carácter de “urgente”.

A pesar de los últimos acontecimientos, el gobierno se mostró en las últimas horas optimista: “Es muy importante dejar en claro que lo único que nos falta en este momento para concretar este intercambio humanitario son los nombres de los presos que el grupo guerrillero de las Farc pretende que sean liberados de las cárceles”, sentenció Restrepo.
 
El anuncio del viaje de Restrepo, sin embargo, se dan en un contexto lleno de contrastes. A pesar de la dureza de las condiciones en que están los secuestrados, el tema público no pasa por su dramática y humillante situación sino por cómo se conocieron las pruebas.

Eso en la practica significa que a Colombia la conmueven pocas cosas. Han pasado cuatro días desde que se conocieron las pruebas de supervivencia de 16 secuestrados por las Farc y, en tan poco tiempo, el tema pasó de la indignación colectiva a la discusión de si el gobierno ocultó o no los videos, las cartas y las fotos de la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, del ex senador Luis Eladio Pérez, de tres estadounidenses y de 11 soldados y policías que se encuentran bajo el dominio del grupo guerrillero. Hasta ahora se han escuchado muy pocas voces que analicen el por qué nuestra sociedad permite semejante trato a una persona como Íngrid o en qué momento Colombia produjo un grupo tan salvaje cómo las Farc que llega a semejantes extremos de indolencia.

Para las familias de estas víctimas, la madrugada del viernes llegó entre la emoción y la tristeza. Saber que sus seres queridos siguen vivos, era un aliciente. Pero enterarse que, literalmente, se están pudriendo en la selva, fue la conclusión más desgarradora a la que llegaron tras haber conocido testimonios como los de Betancourt, quien prefiere no tener ganas de nada “para quedar libre, al menos, de deseos”.

Como si las palabras de todos ellos fueran poco o significaran nada, este lunes surgió una nueva polémica por las palabras de la senadora Piedad Córdoba, ex facilitadora del acuerdo humanitario entre el gobierno y las Farc, quien le dijo al diario El Universal de México que “el gobierno había escondido las pruebas” para evitar que el presidente Chávez las llevara a su reunión con el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy. Atrás quedó la aterradora imagen de Íngrid, con su pelo eternamente largo, su mirada perdida en quién sabe qué, su cara y sus brazos flacos, absolutamente quieta y distante de una cámara que parecía hurgar en su más íntimo dolor. Un dolor que se ganó por su tesón de ir a proteger a la población civil de San Vicente del Caguán, en momentos en que se rompió la negociación de paz, durante el gobierno de Andrés Pastrana.

Hasta ahora ha corrido mucha tinta en esta polémica que se cae de su peso por las propias declaraciones del abogado de la defensa de las tres personas que portaban las pruebas. Luis Fernando Serrano, abogado de oficio de los tres sindicados, confirmó que sus clientes reconocieron que la captura se produjo el pasado jueves a las 6:15 de la tarde, en contra de la afirmación de la senadora, quien insiste que el gobierno las interceptó antes y las manipuló.

En medio de esta tormenta, el gobierno ha seguido moviéndose en otros escenarios y es aquí en el que se produce el sorpresivo anuncio de la visita de Restrepo a Sarkozy de la cual se espera la fecha próximamente.
 
Por fortuna, la luz para los secuestrados y sus familias quiere volver a ver con la propuesta que el gobierno acaba de lanzar: la idea es abrir nuevamente la puerta que separa a las Farc del gobierno y buscar una mediación de dicho mandatario. Además Uribe autorizó al Comisionado para hablar directamente con las Farc, en las condiciones que éstas quieran, excepto en una zona despejada militarmente. Aunque es bien sabido que el grupo guerrillero dice no confiar en ningún representante del gobierno central, el paso está dado y habría que esperar una respuesta (ojalá positiva) del otro lado.

“Debo decir que tengo la autorización y las instrucciones del Presidente de la República para adelantar esa reunión, para que no se aleguen condiciones de seguridad, para que no se nos vuelva a plantear el círculo vicioso del despeje. Estoy dispuesto, como Alto Comisionado para la Paz, a asumir todos los riesgos que sean del caso, a fin de hacerme presente en el lugar y la fecha que las Farc determinen”, dijo Restrepo.

La presencia de Sarkozy se da en momentos en que Francia está especialmente golpeada por las imágenes de Íngrid Betancourt. El embajador francés en Colombia, Jean Michel Marlaud, emitió un comunicado del presidente Sarkozy a Íngrid Betancourt y a los demás secuestrados en el que les dijo que su liberación es “prioritaria y urgente”, al tiempo que les pidió “confianza y ánimo” y les prometió trabajar sin tregua por su liberación.
No fue la única intervención de un jefe de Estado extranjero relacionado con este tema.
 
El lunes en la tarde, hasta el propio presidente George W. Bush llamó a la Casa de Nariño y conversó durante 15 minutos con su colega colombiano para expresarle su respaldo y preguntarle sobre cómo iban las cosas. Entre los secuestrados hay tres ciudadanos estadounidenses.

Esto significa que ahora el tema pasa por París mientras que en Bogotá se alistan los instrumentos legales para blindar un hipotético acuerdo. Es así como el presidente Uribe le entregó a la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes el borrador de acuerdo humanitario y un proyecto de ley que contempla el marco jurídico para suspenderles las penas a los guerrilleros de las Farc presos que quieran colaborar con este proceso (Ver documentos relacionados). Un comunicado publicado en la página web de la Presidencia señala que el proyecto reglamentaría el artículo 61 de la Ley 975 de 2005, conocida como ‘Ley de Justicia y Paz’. Ese artículo faculta al Presidente de la República para solicitar a la autoridad judicial competente la suspensión condicional de la pena para los miembros de grupos armados al margen de la ley, con los cuales se haya adelantado un acuerdo humanitario.

Por todos estos trascendentales movimientos es que no vale la pena gastar tantas palabras en el origen de las pruebas. Tanto el Congreso, como los organismos del Estado deben tener como prioridad la libertad de los cientos de secuestrados. A todas luces, es imposible que algo como la pena de sufrir hasta 10 años en la selva sea superado por una discusión política que no llevará a ninguna parte.

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