Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/04/16 00:00

“Ustedes, niños ricos, me obligaron a hacerlo”

Cho Seung Hui, el joven surcoreano de 23 años que asesinó a 32 personas en Blacksburg (Virginia), en la peor matanza registrada en un campus universitario de EE UU, dejó escritas unas notas a modo de despedida antes de emprender su sangrienta jornada. Todo indica que una decepción amorosa motivó al estudiante a convertirse en uno de los grandes asesinos de la historia reciente.

Cho Seung Hui, el joven surcoreano de 23 años que asesinó a 32 personas en Blacksburg (Virginia),

El estudiante sindicado de la masacre que dejó 33 muertes el lunes en la Universidad Virginia Tech era un surcoreano de 23 años que cursaba estudios de literatura inglesa en esa institución, y cuyos escritos eran tan “perturbadores” que en determinado momento fue derivado a un terapeuta de la institución. Al final, una decepción amorosa –según las primeras versiones- lo impulsaron a cometer semejante matanza. Todo indica que su primera víctima fue su novia y el joven con el que ella mantenía una relación.
 
Versiones de prensa dijeron también que Cho Seung-Hui habría estado tomando drogas antidepresivas, que paulatinamente se hizo más violento y errático, y que dejó una nota en su dormitorio en la cual criticó a los “niños ricos”, la “degeneración” y los “charlatanes mentirosos” de la universidad.
 
Cho llegó a Estados Unidos en 1992 procedente de Corea del Sur, cuando era un niño, y creció en los suburbios de Washington, D.C., dijeron las autoridades. Vivía en un sector de la universidad en una residencia de estudiantes diferente a donde comenzó el lunes la matanza, la peor en la historia estadounidense.
 
Sin embargo, la policía y las autoridades universitarias no ofrecieron datos que puedan explicar qué causó su estallido de violencia.
 
“El era un solitario, y estamos teniendo dificultades para encontrar información sobre él”, dijo Larry Hincker, vocero de la universidad.
 
La profesora Carolyn Rude, directora del departamento de Literatura Inglesa de la universidad, dijo que no conocía personalmente al atacante. Pero señaló que había hablado con Lucinda Roy, directora de creación literaria del departamento, quien tuvo a Cho en una de sus clases, y lo describió como un ser “perturbado”.
 
“Existía cierta preocupación sobre él”, dijo Rude. “En ocasiones, en clases de creación literaria, los alumnos revelan cosas y se ignora si eso es creación o si están describiendo cosas, o las están imaginando, o cuán reales son. Pero siempre nos mantenemos alertas a fin de no ignorar cosas como esas”.
 
Rude indicó que Cho fue derivado a un terapeuta de la institución, pero ignoraba cuándo, o cuál fue el resultado. Rude se negó a mostrar los escritos de Cho, o sus calificaciones, señalando que hay leyes que protegen la privacidad.

El periódico The Chicago Tribune dijo en su sitio de internet que Cho dejó en el cuarto de su residencia una nota con una extensa divagación con sus quejas. El diario dijo, citando fuentes no identificadas, que en fecha reciente el estudiante mostró señales de perturbación mental, como causar un fuego en la residencia y acechar a algunas mujeres.
La red de televisión ABC, que citó fuentes policiales, dijo que la nota, de varias páginas, explica las acciones de Cho y dice: “Ustedes me obligaron a hacerlo”.

El diario indicó que, de acuerdo a los investigadores, Cho tomó en cierta ocasión drogas antidepresivas.
 
La policía universitaria dijo que Cho se suicidó, elevando a 33 la cifra total de muertos. Por lo menos 20 personas fueron llevadas a hospitales luego del segundo ataque, algunas heridas de gravedad.

El Departamento de Seguridad Interna confirmó que Cho era un residente permanente legal.

Además, las pruebas balísticas demuestran que uno de las pistolas usadas en la matanza en uno de los edificios es la mismo que el usado en la otra matanza, en otro edificio dos horas antes, dijeron las autoridades.
 
Dos funcionarios policiales, que pidieron no ser identificados pues la información no había sido aún anunciada, dijeron que las huellas digitales de Cho fueron encontradas en las armas de fuego usadas en los tiroteos. Los números de serie en ambas armas habían sido limados, dijeron los funcionarios.
 
Un policía dijo que Cho llevaba consigo una mochila que contenía recibos de la compra de una pistola Glock de .9 milímetros. La pistola fue adquirida en marzo.

El coronel Steve Flaherty, director de la policía del estado de Virginia, dijo que era presumible que Cho disparó en ambos ataques, pero el vínculo no era aún definitivo.

“No hay evidencia de algún cómplice en ambos eventos, pero estamos explorando la posibilidad”, señaló.

El ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Sur ofreció sus condolencias, y señaló que no existía una razón conocida para la matanza. Expresó también su esperanza de que la tragedia “no despierte el prejuicio racial o la confrontación”.

Se sospecha que el individuo mató primero a dos personas en la residencia estudiantil West Ambler Johnston, y luego a 30 en Norris Hall, una facultad de ingeniería.

El primer incidente ocurrió en una residencia estudiantil, donde el hombre mató a dos estudiantes. Luego, en la facultad de ingeniería, murieron 30 alumnos. El atacante finalmente se suicidó con un disparo en la sien.

Charles Steger, rector de Virginia Tech, en entrevista con CNN, defendió la decisión de las autoridades universitarias de no alertar de inmediato a los estudiantes acerca del primer tiroteo. Algunos estudiantes dijeron que la primera información fue enviada por correo electrónico a las 9:26 de la mañana, luego que el segundo tiroteo ya había comenzado.

Dos latinos entre las víctimas

Entre tanto, el gobernador de Virginia Tim Kaine declaró el martes por la noche que la identificación de las víctimas de una matanza en la universidad local no ha concluido, aun cuando la policía ya ha notificado a los familiares las muertes, incluyendo las de dos hispanos.

“No tengo la respuesta a eso”, dijo Kaine cuando fue preguntado para que diera por lo menos el número de extranjeros abatidos el lunes por un estudiante que luego se suicidó. “Las identidades se van a conocer pronto”.

Kaine, quien se encontraba en el Asia en un viaje de negocios y promoción cultural cuando ocurrió la matanza en la Universidad Tecnológica de Virginia (Virginia Tech), dijo que no esperaba que la identificación del pistolero pudiera dar lugar a un rechazo a los asiáticos en Estados Unidos.

“No esperaría ninguna discriminación”, afirmó en una rueda de prensa final del día en el centro para ex estudiantes, que se ha convertido en una sala de prensa de facto. “Esta es una comunidad académica en la cual los estudiantes asiáticos juegan un papel importante y no creo que sea visto (el incidente) como una excusa para el prejuicio”.
 
Hasta ahora, familiares han confirmado la muerte del peruano Daniel Pérez Cueva, de 21 años, estudiante de relaciones internacionales, y el puertorriqueño Juan Ramón Ortiz Ortiz, de 26, de maestría en ingeniería.

Sangre y lágrimas
 
La Universidad de Virginia Tech en Estados Unidos se convirtió este lunes en un centro de horror, sangre y lágrimas. Un individuo, identificado este martes como Cho Seung-Hui, surcoreano, abrió fuego en el Alma Mater y mató a por lo menos 32 estudiantes, causando heridas a otros varios, antes de morir baleado seún informaron las autoridades.

No quedó claro si el hombre fue abatido por la policía o se suicidó. Su nombre se conoció hasta la mañana de este martes. El pistolero era un joven de unos 24 años. Empleó una pistola y un fusil, según el FBI y la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF). Y las autoridades indagan si actuó solo o con otra persona.

Es el más mortífero ataque a tiros en una universidad estadounidense. “Hoy la universidad fue golpeada por una tragedia de proporciones monumentales”, declaró el presidente de la casa de estudios Charles Steger.

Un vocero de la universidad dijo que el individuo abrió fuego en dos ocasiones distintas, en sectores opuestos del campus, a partir de las 7.15 de la mañana. Primero disparó en West Ambler Johnston, una residencia estudiantil que aloja a 895 personas y dos horas más tarde lo hizo en el Salón Norris, dedicado a estudios de ingeniería.

Un estudiante falleció en el primer episodio en la residencia estudiantil y los demás en una clase, indicó el jefe de la policía de Virginia Tech, W.R. Flinchum. “Hay una gran conmoción. No sabemos bien lo que está sucediendo”, expresó Jason Anthony Smith, estudiante de 19 años que vive en la residencia donde comenzó la balacera.

Es el más mortífero ataque a tiros en una universidad estadounidense. El anterior ocurrió en 1966 en la Universidad de Texas, cuando un hombre mató a 16 personas antes de ser abatido por la policía.

Es la segunda vez en meses recientes que Virginia Tech, de 26.000 estudiantes, es cerrada por un incidente violento.

En agosto del 2006, la universidad fue clausurada el primer día de clases cuando un preso que se había fugado de una cárcel supuestamente mató a un guardia de la universidad y huyó. Un policía que lo perseguía fue ultimado en la zona. El prisionero fugado, William Morva, fue luego capturado y enfrenta la pena capital.

Aimee Kanode, un estudiante de Martinsville, dijo que el suceso ocurrió en el cuarto piso de la residencia West Ambler Johnston un piso arriba del suyo. El encargado del edificio le tocó la puerta a eso de las 8 de la mañana y le pidió a los estudiantes quedarse en sus sitios.

“Nos encerraron en el edificio”, dijo Kanode. “Estamos todos navegando la internet enterándonos de lo que pasó”.

La información de semejante horror se ha entregado a cuenta gotas. Las grandes cadenas de noticias irrumpieron su programación normal para dar cuenta del lamentable hecho. En principio informaron que se trataba de un hecho en el que un asesinó mató a un estudiante. Luego la cifra fue ascendiendo hasta llegar al fatal número de 32.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se declaró “horrorizado”. Simultáneamente la Casa Blanca empezó a recibir sentidos mensajes de varios presidentes del mundo por lo ocurrido. Uno de los primeros fue el jefe de Estado de Francia, Jacques Chirac, que se declaró “consternado”.
 
Bush estuvo este martes en la ceremonia religiosa en la Universidad. Pidió orar por la memoria de todas las víctimas de este lamentable hecho.

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