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| 1/23/2005 12:00:00 AM

"Vas por una línea y cuando menos te das cuenta estás del otro lado"

La historia de Jairo Andrés Angarita, comandante del Bloque Sinú-San Jorge, es la de cientos de oficiales que abandonaron la legalidad para combatir al lado de los paramilitares.

Este bogotano de 34 años ingresó primero a la Fuerza Área como oficial especialista en helicópteros y como apoyo en las misiones de combate de la FAC. Aunque le encantaba la milicia, dice que se frustró con la precariedad de las condiciones para pelear esta guerra. "No había combustible para las aeronaves, el síndrome de la Procuraduría lo amarraba a uno para combatir al enemigo y además después de volar todo el día, de ver gente morir, llegaba uno a su casa y prendía el televisor y veía que la institucionalidad estaba corrupta: el desfalco de Caprecom, el proceso 8.000, etc.", cuenta Angarita para explicar su decisión de abandonar la FAC. "Esta sangre -pensaba yo- no representa la realidad política del país. Te sientes como el peón del ajedrez, un sector del país se está riendo de ti".

Entonces Angarita buscó otras opciones y se vinculó con una empresa privada que prestaba apoyo logístico a los militares. Trabajaba duro 15 días y 15 días descansaba. Durante su tiempo libre, comenzó a prestarles apoyo logístico a las autodefensas: a evacuar paramilitares heridos, a volar un helicóptero artillado durante los combates, a llevar alimentos. "Me comencé a compenetrar con el movimiento, a ver cómo peleaban contra el mismo enemigo, pero aportando más al desarrollo de las regiones", dice el jefe paramilitar que, pese a haber entablado estos vínculos, volvió a integrarse a las Fuerzas Armadas, esta vez con la Brigada de Aviación del Ejército.

Dice que quedó a cargo de las famosas 'papayas' -los helicópteros M-17- y que se convirtió en piloto instructor, estandarizador y de pruebas. "Me comprometí mucho hasta lograr lo óptimo, pero cada vez las AUC requerían más mi presencia", dice sin remordimientos. "Vas por una línea y cuando menos te das cuenta estás del otro lado"

Entonces explica que como las autodefensas producían "resultados concretos contra la guerrilla e iban liberando las regiones y las zonas", ingresó de lleno como piloto paramilitar.

Hace un año y tres meses fue encargado por Salvatore Mancuso -jefe de las AUC- de la dirección del Bloque Sinú-San Jorge, desmovilizado la semana pasada.

Durante la ceremonia de dejación de armas, Angarita leyó un discurso que bien podría haber sido escrito por cualquier comandante de las Farc o del ELN. Habló sobre la necesidad de superar la desigualdad social, la importancia de una negociación política para superar el conflicto, la integración latinoamericana y la soberanía sobre los recursos naturales. "Siempre he tenido una inquietud por lo social", dice Angarita, quien aprovechando que no tiene ningún proceso judicial en su contra se dedicará desde hoy a coordinar una oficina de las autodefensas en Bogotá dedicada a promover el referendo y la negociación.
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