Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/05/15 00:00

Víctimas piden que no las dejen sin saber lo que pasó

Después de la extradición de 14 jefes paramilitares, quienes sufrieron directamente por sus barbarie claman por que puedan conocer a los responsables que estuvieron detrás de las masacres y los desplazamientos. La reparación pecuniaria está en un segundo plano.

Víctimas piden que no las dejen sin saber lo que pasó Foto: Jesús Abad Colorado

Muchas declaraciones se han dado sobre el posible futuro que pueda tener el proceso de Justicia y Paz que se venía haciendo con los jefes paramilitares después de la extradición de 14 de sus líderes. Pero pocos han consultado las opiniones de las víctimas respecto al imprevisto traslado de los paras a Estados Unidos.

Semana.com le preguntó a varias víctimas de diferentes territorios del país donde hombres al mando de los recién extraditados sembraron el terror durante más de una década.

María*
Hombres del bloque Catatumbo, comandado por Salvatore Mancuso, asesinaron a su esposo.

“Cuando me enteré de la extradición de los jefes paramilitaresuno se siente como engañado porque las familias creímos en un proceso de paz y justicia donde. Nos llenamos de coraje para perdonar para que un día nuestros hijos pudieran encontrar un país en paz y que no se repita la historia de que yo hice esto porque me mataron a mi papá, como les pasó a esos señores.

“Entonces las víctimas nos sometimos a un proceso donde nos iban a devolver la dignidad contándonos la verdad de todo lo que había pasado, por ejemplo, en el caso de mi esposo que fue alcalde y estaba de candidato para ser reelegido y lo mandaron a matar. Mancuso dijo que pedía perdón porque no sabía quién era él.

“Lo más importante es que habíamos aceptado el proceso así. Iban a decir la verdad y nos iban a indemnizar y al suceder esto, se siente uno como engañado. Pienso que tocará pedirle a la justicia internacional que se encargue de eso porque, en el caso de mi familia, el daño fue muy grande, incluso para un pueblo que lo había elegido y quería reelegirlo.

“Lo mataron porque supuestamente ayudaba a la guerrilla. Pero, como dijo Mancuso una vez, el político que no estaba con ellos, lo mataban. Yo tengo una hija de 17 años en la universidad y quería cambiarle la imagen que ella tiene sobre el Estado, pero voltean todo y siento que están jugando con nosotros. Hubieran dejado que cumplieran sus procesos con nosotros para que después se fueran a rendir cuentas allá.No era el momento para extraditarlos. Nos sentimos engañados porque uno espera qué resultados va a dar el Estado.

“Pusimos el empeño, hicimos lo que nos pidieron, fuimos a las audiencias, hablamos con los fiscales, teníamos la mejor intención. Cuando me dijeron que extraditaron a Mancuso, quedé asombrada porque confiaba en que el proceso se hiciera como nos habían dicho en la Fiscalía. No sé con qué sentimiento se habrán ido ellos y no sabemos qué puede pasar con gente que posbiblemente manejaban ellos y que pueden hacer mucho daño”.

Gloria*
Fue desplazada de Chengue (corregimiento de Ovejas, Sucre), hombres de Salvatore Mancuso le asesinaron a tres tíos, varios primos, sobrinos, amigos y vecinos. A su abuela de 90 años la encontraron el día de la masacre montada en un burro camino a El Carmen de Bolívar, huyendo de la masacre con un vestido ensangrentado acompañada de uno de sus nietos.

“No estoy de acuerdo que el Gobierno los haya extraditado. Yo le digo al señor Uribe: ‘Si tiene que extraditar a narcotraficantes, bandidos y miserables, que se lleve entonces a los congresistas que están presos en La Picota, que no sólo fueron cómplices de los paramilitares en las masacres de Chengue y el Salao, eran también socios en el negocio del cultivo de coca en Don Gabriel, Salitral y Chengue’.

“Yo le pregunto a Uribe: ¿Dónde está Arana? Ese señor vino ocho días después de la masacre con unos buldózer tumbando las casas que habían incendiado.

“Yo acostumbro dormir con el radio encendido y el día de la extradición, desde la madrugada los periodistas comenzaron a decir que algo estaba pasando. Me dormí con la duda, pero al amanecer cuando se supo lo que estaba pasando, para mí fue un impacto terrible. Sentí rabia. Las autoridades fueron complacientes, ellos sabían todo. Siete años después de la masacre muchas personas no nos atrevemos a volver al pueblo, porque ahora hay masacres selectivas.

“A mí me hubiera gustado que a estos señores los hubieran extraditado, pero no en este momento porque merecemos saber qué políticos estaban metidos en las masacres, quiénes dieron las órdenes y por qué. Además de Arana nosotros sabemos que en Sucre y Bolívar hay gente que estuvo involucrada y de la que no se ha dicho nada. Es gente de arriba que tiene miedo que los paramilitares sigan hablando. Ellos tienen aquí una deuda de honor”.

Carmen*
Líder de la Organización de Mujeres Víctimas del Conflicto Armado en la Costa Atlántica y de Red de Mujeres del Caribe. Madre de dos hijos adolescentes, hace seguimiento a los diferentes procesos y acompaña a las víctimas.

“Escuché la noticia por radio a las cinco y media de la mañana y lo recibí como un balde de agua fría, me quedé paralizada. En éste momento, cuando se supone que la Corte Suprema estaba avanzando y encontrando verdades que no estaban revelando los paramilitares, es una medida contraproducente porque sabemos quiénes son los autores materiales de los crímenes, pero queremos saber quiénes fueron los autores intelectuales de las masacres.

“No sabemos qué pasó, es un vuelco en el proceso. Al principio, el Gobierno defendía a capa y espada el proceso, pero apenas comenzaron a aparecer las acusaciones contra los políticos, entonces fue cuando comenzó a prestar atención a las denuncias que desde hacía meses estábamos presentando las víctimas de que los grupos armados desmovilizados mantenían control económico y social en los municipios.

“Cuando el presidente explicaba que el proceso de paz, justicia y reparación continuaba porque el gobierno norteamericano daba facilidades para enviar representantes, me dio mucha ira, porque para las víctimas ha sido muy difícil venir a Barranquilla desde pueblos que están a menos de una hora. Con esto, quienes pierden son las víctimas, que, incluso, no están pidiendo dinero. Las víctimas quieren saber dónde están sus hijos desaparecidos o por qué asesinaron a su esposo, a un hermano, a sus padres y a sus amigos y vecinos.

“La pregunta que nos hacemos es: ¿Quién va a reparar? ¿Los mandos medios? Si los mandos medios recibían órdenes. Ahora, el gobierno sabe que el día de desmovilización hubo rellenos y muchos de los verdaderos combatientes se quedaron en las regiones. Por eso las víctimas aún sienten miedo y con esta frustración que tienen, el momento de la reconciliación está más lejano. Esto es una burla, no nos tuvieron en cuenta.

“El gobierno debe saber que lo que quieren las víctimas es conocer quiénes fueron los autores intelectuales y que el diálogo entre víctimas y sicarios seguramente no nos llevará a ningún lado, sencillamente porque a ellos les pagaron para ejecutar unos crímenes. Este es un momento que se registrará como negativo para la justicia colombiana. La extradición envía un mensaje preocupante: ‘como somos incapaces para juzgarlos, los mandamos para Estados Unidos’. La única esperanza es la confianza en la seriedad de los magistrados de la Corte Suprema”.

Ana*
Fue desplazada de la Gabarra (Norte de Santander) por paramilitares del bloque Catatumbo, comandando por Salvatore Mancuso.

“En este momento tenemos confianza porque ya las víctimas nos reunimos y aliviamos un poco la preocupación. Cuando se supo de la extradición, nos preocupamos por lo que pueda pasar de ahora en adelante con los procesos.

“Entonces nos reunimos las víctimas de la región y empezamos a preguntar en Mujeres Colombianas por la Paz, que es donde nos llevan los procesos, qué podría venir ahora. En este momento tenemos confianza porque después de reunirnos nos aliviamos un poco la preocupación. Sentimos el respaldo de esa organización, nos sentimos cobijadas, bien arropadas porque sabemos que van a seguir luchando, vamos a saber la verdad y vamos a ser reparadas. Eso concluimos en la reunión.

“Desdepués de la extradición, siento miedo por un lado porque ya los jefes no van a estar controlando. Pero la fe es que nos den la posibilidad de seguir conociendo las verdades desde donde ellos se encuentran. En el nivel nacional, los abogados que nos están asesorando están preparándose para darnos una respuesta de ánimo.

“Estamos con mucha zozobra, pero tenemos seguridad nos respalda Mujeres Colombianas por la Paz”.

Marta*
Es integrante de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz y vocera de las familias víctimas del paramilitarismo en Buenaventura, afectadas por el accionar de los bloques Calima y Pacífico.

“Eso tiene una explicación sencilla, ya que desde la desmovilización de esos grupos, en Buenaventura y otras zonas del país, no se ha sentido la reducción de su accionar. Ellos siguen controlando varios sectores de la ciudad, extorsionando en los mercados, alimentando la guerra territorial con la guerrilla y ejecutando homicidios.

“La extradición genera un velo más grande al que había en el proceso de desmovilización. Pese a todo lo que se ha explicado, para ellos no habrá ninguna exigencia que los obligue a contar la verdad en torno a los crímenes que cometieron.

“La verdad se conocería gracias a los mandos medios si no estuvieran delinquiendo, pero resulta que son precisamente quienes están detrás de ese accionar”.

Roberto*
Un grupo de paramilitares desapareció a su hijo de apenas 16 años el 16 de mayo de 1998 en Barrancabermeja durante una operación en la que murieron siete personas y secuestraron a otras 25 cuyo paradero aún de desconoce. El hecho se le atribuye a hombres de ‘Macaco’.

“Ya llevamos 10 años de resistencia, de impunidad, porque desafortunadamente no nos han dicho qué pasó ni por qué. Después de 10 años dijeron que la masacre era un error porque el informante que traían se equivocó y señaló a la gente que no era. Pero lo más grave y lo más aberrante es que hace más o menos un mes y medio, a un paramilitar que ahora está en la cárcel condenado por otra masacre, el jefe ‘Camilo’ le dio la orden de matar a un grupo de personas en una borrachera y sabía que no eran los que estaban buscando.

“Las extradiciones nos demuestran la inoperancia de nuestra justicia y nos evidencia lo que siempre hemos dicho: que con la ley de Justicia y Paz jamás se conocerá la verdad, partiendo porque una persona en versión libre cuenta lo que le da la gana.

“Con la extradición, se cierra el telón de la parapolítica, eso quedó ahí. Si estando aquí no dijeron la verdad, mucho menos la van a decir allá donde están juzgados por otras cosas.
“Todo se va a basar en una negociación. Un tipo de estos puede salir a los cinco años si entrega rutas, información y sale con otra identidad. Yo me pregunto, hasta cuándo Colombia va a tragar entero de que con la ley de Justicia y Paz se va a hacer justicia y paz.

“No veremos paz hasta que no se conozca la verdad y jamás llegaremos a una reparación. Esto será una cadena. Dentro de pocos años volveremos a un conflicto más degradante que el que estamos viviendo porque el mensaje que está recibiendo la juventud que se está levantando es que es más fácil entrar a los grupos armados y al cabo del tiempo el gobierno les va a dar muchos beneficios: trabajo, plata, vivienda.

“Un hijo de uno de los desaparecidos, un día le dice a su mamá que para qué estudia si se mete a los paras o la guerrilla y después confiesa y le dan estudio y plata. Eso lo dijo un niño de 10 años.

“Con esta ley jamás conoceremos la verdad que estamos clamando, porque lo que estamos pidiendo es verdad, no una reparación pecuniaria, y que haya una justicia coherente con los delitos que se cometieron”.
 
* Nombres cambiados

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