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| 8/3/2003 12:00:00 AM

Votar "no": una demostración de altivez y dignidad ciudadana

El referendo convocado para el próximo 25 de octubre es una oportunidad histórica para que los colombianos expresemos nuestro poder soberano. Sin embargo, y contrario a la tendencia al unanimismo alrededor del gobierno, promotor del "Sí", hay que ejercitar el derecho de votar con altivez y dignidad. Esto conlleva no permitir que se nos manipule para legitimar decisiones que en realidad ya tienen rasgo constitucional y no solucionan la "politiquería y la corrupción", o son de carácter fiscal y han debido ser tomadas - de cara al pueblo colombiano - por aquellas personas que elegimos y que saben que en el fondo lo que se busca es seguirle cumpliendo al FMI, un organismo que no responde ante ningún poder soberano, y menos ante el colombiano: ¿quién elige sus funcionarios?, ¿a quien responden y rinden cuentas?, ¿buscan el bien común, o el bien financiero?. ¿Será que la mayoría de colombianos son conscientes de esto?.

La Democracia Colombiana, es una de las conquistas más apreciadas de nuestro devenir histórico, y uno de los pocos asuntos que concitan el consenso cuando quiera que nos preguntamos si es o no el mejor, o si se quiere, el menos malo de los regímenes políticos. No obstante, en la realidad vital de cada ciudadano, de cada hombre y cada mujer, gravita el pensamiento de que muchas cosas no andan bien, y lo peor, que nos sobrepasan. Infortunadamente esta forma generalizada de ver las cosas, abre las puertas del aislamiento en nuestras vidas privadas, dejando lo público - que también es nuestro y afecta nuestras vidas - a unas pocas personas, que generalmente, salvo honrosas excepciones, no son ni las más honestas ni las más competentes. No es sino que recordar que hubo varias investigaciones por fraude electoral en las pasadas elecciones de congresistas y que desde la cúpula de las AUC hubo declaraciones en el sentido de que habían logrado el 35% de las curules para sus "amigos". Asunto que nunca se investigó de verdad, o al menos no se conocen los resultados de las investigaciones.

Fue ese el Congreso que debatió, modificó y aprobó el referendo. Con la intervención del gobierno, sí, pero con negociaciones para retirar varios aspectos como la revocatoria, cuando se vio la oportunidad de cambiar de un propósito político a uno fiscal. De un referendo contra "la politiquería y la corrupción" - según el discurso del presidente cuando era candidato y ahora - se pasó a un referendo que contiene medidas principalmente fiscales en una buena cantidad de sus preguntas, encaminadas, repito, mucho más a cumplir con el FMI, que con el pueblo que sigue padeciendo el desempleo, el subempleo y la informalidad ("De cada 100 empleos 61 son informales" Titular del Tiempo 01-08-03). Además de la pobreza de más del 60% de las personas.

Es que las decisiones consideradas "importantes" se toman en consideración de esa "única política económica posible". Es por eso que pensando mas en las cifras del balance fiscal ( importantes para el FMI), que en la inmensa mayoría de colombianos, se convirtió una buena parte del referendo en un complemento de la recesiva reforma tributaria, con el solo fin de que el país mantenga "el prestigio" de ser un pagador puntual de la deuda pública, así se pase por encima de graves situaciones sociales que diariamente produce dramas humanos en "el mundo de la vida" de tantos compatriotas.

Si así no fuera que los promotores del "Sí" expliquen el propósito subyacente en las preguntas 8, 9 y 13. Y que no nos vengan a engañar con frases que suenan bien al como "destinación de lo que se ahorre en la supresión de contralorías departamentales a la salud y la educación". Al respecto Juan Camilo Restrepo, ex ministro de hacienda, ha demostrado la falacia que hay detrás de esa bonita frase. Tampoco sirven argumentos como que la congelación de salarios será solo para aquellos empleados públicos que devenguen más de dos salarios mínimos. Como si un salario de $800.000 fuese un gran ingreso para un padre o una madre de familia. O como si el sector privado, aprovechando la gran demanda de empleo, no fuera a aprovechar también para congelar salarios, exceptuando los cargos que sean difícilmente reemplazables, argumentando sencillamente "solidaridad con el país y con el gobierno". Es que desde que el actual gobierno asumió el poder han hecho carrera frases como "El estado se ahorrará X miles de millones con la reestructuración (léase despidos) de tal entidad". Es decir, hay marcada tendencia a privilegiar "los ahorros de los organismos y del Estado" sobre los salarios de las personas, sin las cuales no existirían ni organismos ni Estado. Y aquí estamos es frente a un problema ético que se relaciona con la búsqueda del bien común para el país.

Guardadas las proporciones, es como si un padre de familia que se endeudó irresponsablemente, decidiera que para pagar puntualmente y mantener su prestigio ante los bancos lo más conveniente fuera sacar a los hijos del colegio y disminuirles las comidas, y no más bien vender el carro, renegociar la deuda, o en últimas convertirse en deudor moroso.

¿Responsabilidad política por la situación económica?, silencio.. so pena de perder la gobernabilidad. Es la técnica política que ocupa un lugar privilegiado frente a la ética. ¿La ética? ¡Ah sí!, pero es asunto de la vida privada. En lo público hay es que lograr la eficiencia de las cifras del balance fiscal. ¿Que si la primera vez que se recurre a la figura del referendo los colombianos lo aprueban para al poco tiempo sentir la frustración de que utilizaron su poder soberano para que todo siguiera igual o peor?.., ya se encontrará la técnica oportuna para mantener la gobernabilidad. Parecería ser que se ha olvidado que la política separada de la ética queda convertida en un simple tecnicismo, y no en la POLITICA con mayúsculas que merece nuestra dignidad.

Lo que frente a nosotros está sucediendo es pues un irrespeto a nuestra dignidad como personas, que precisamente por serlo somos de manera inherente ciudadanos con derecho al voto. Pero, ese irrespeto es un acicate y un reto para votar con altivez y dignidad. No podemos considerar que nuestra dignidad se esté respetando simplemente porque - hoy solo y relativamente en las ciudades y carreteras del país- el Estado o cualquier otro actor, no atenten directamente contra mi mente o mi cuerpo, ni porque mi privacidad o intimidad permanezcan intactas, ni porque reconozcan la importancia de mi voto. El respeto a nuestra dignidad conlleva pedirnos que votemos por aquello que realmente entendemos en todos sus propósitos e implicaciones.

Ahora bien, cuando exigimos respeto a nuestra dignidad estamos ejerciendo una ciudadanía concreta. Es que contrario a lo que es una ciudadanía concreta, la abstracta se limita a portar una cédula de ciudadanía, tener- si se viaja fuera del país- un pasaporte colombiano, y votar cada vez que se convoca a elecciones sin ahondar lo suficiente en las razones para votar en una u otra dirección.

Si, como hemos visto, el referendo pretende consultarnos varios asuntos que la mayoría no entiende en sus verdaderos propósitos, debemos votar "No", pues en esta forma estaremos diciendo: " Soy digno y no avalo lo que no entiendo en todas sus implicaciones", además, no se nos está consultando si estamos o no de acuerdo en la forma como el presidente está gobernando, sino si aprobamos una serie de medidas que en realidad ya tienen rasgo constitucional y no solucionan de verdad la "politiquería y la corrupción". Aunque preguntas que tienen que ver con pérdida de investidura etc., pueden votarse afirmativamente, al menos para que no se pierda el dinero que se gastará en el evento, las decisiones de carácter fiscal que han debido ser tomadas - de cara al pueblo colombiano - por aquellas personas que elegimos para que nos representaran, deben ser votadas con el "NO".

* Comité ciudadano de voto por el NO. Profesor Universitario
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