Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/06/18 00:00

¿Y qué tiene Ecuador?

La Selección Colombia juega en Quito contra el equipo que tiene la segunda valla más vencida pero que acaba de lograr algo que muchas selecciones quisieran: empatarle con categoría a La Argentina en Buenos Aires.

¿Y qué tiene Ecuador? Foto: AFP

La situación no es fácil para el equipo colombiano que enfrenta hoy a las 5:20 de la tarde a un seleccionado ecuatoriano que va en ascenso. ¿Cuántos goles se suponía que Argentina debía meterle a Ecuador el domingo? ¿Cuatro?, ¿Cinco? Mínimo tres… ¡Y cómo no! Si al frente estaban Agüero, Messi, Riquelme, Verón y Cruz juntos. Se esperaba un deleite de talento, espectáculo, y por supuesto, goles.

Pero la ilusión de Argentina quedó para los amantes del play station. Ecuador logró confundir y desesperar a la poderosa artillería gaucha. Presionándola desde arriba y manteniendo el orden, anuló por completo a las figuritas y obligó a los defensas centrales argentinos (los que menos saben) a tirar esos pelotazos frontales que terminaban en ninguna parte. Al final, Ecuador no le quitó un punto a La Argentina, perdió dos.

Pero esa no ha sido la constante de Ecuador en estas eliminatorias. Es más, tuvo un 2007 horrible. Perdió todos los partidos que jugó en la Copa América de Venezuela. Después empezó la carrera a Suráfrica derrotada en casa 0-1 por la sorprendente Venezuela y más tarde sólo se dedicó a ver goles en su propio arco: entre Paraguay y Brasil le hicieron 10. La crisis explotó. Su técnico, el colombiano, Luis Fernando Suarez, aquel que los clasificó al último mundial, renunció entre lágrimas. Ecuador terminó ese año ganándole a la desbaratada selección peruana pero con los números en rojo: seis goles a favor, doce en contra y a dos puntos del último lugar.

Los directivos ecuatorianos se dedicaron a buscar el remplazo de Suarez por todos lados. Fueron y le rogaron al Bolillo Gómez para que volviera a dirigir el banco ecuatoriano. Se negó. Descartaron al español Javier Clemente y al argentino Edgardo Bauza. El puesto se lo terminaron dando al encargado de la selecciones juveniles, más por descarte, que por reconocimiento. El elegido fue el ecuatoriano Sixto Vizuete, un tipo calmado, de hablar pausado, algo tímido.

Vizuete, con poco reconocimiento internacional, solo tenía para mostrar la medalla de oro ganada en noviembre pasado en los Panamericanos de Rio de Janeiro, dirigiendo a los juveniles. Eso, más el hecho de conocer el trabajo táctico usado por sus antecesores colombianos, fue suficiente para darle el voto de confianza con la selección mayor.

El nuevo técnico hizo su debut en las eliminatorias poniendo en Buenos Aires a la columna vertebral de la Liga Deportiva Universitaria de Quito. Aquel equipo que dentro de ocho días empezará a jugar la final de la Copa Libertadores con Fluminense de Brasil. Le devolvió el arco, al experimentado José Francisco Cevallos, mantuvo en el medio campo al ordenado Patricio Urrutia y en un extremo, de media punta por derecha, puso al mejor jugador ecuatoriano desde Alex Aguinaga: Joffre Guerrón.

“Jay Jay” Guerrón, como se le conoce en honor al magnífico volante nigeriano Jay-Jay Ockocha, es un morocho joven (23 años), rápido, fuerte y con potente disparo. Creció en las divisiones inferiores de Boca Juniors en Argentina, en 2006 volvió a Quito y este año ha sido uno de los responsables del buen momento de Liga en la Libertadores. Un equipo español de primera división le acaba de reconocer su gran semestre: a partir del 30 de julio hará parte de la nómina del Getafe.

Pero además, Guerrón está bien respaldado en la selección ecuatoriana. Especialmente por el tamaño físico de sus compañeros. Casi todos son robustos, macizos; con más genes africanos que andinos. El defensa central Giovanni Espinoza (1,84 metros de estatura, 82 kilos) o el delantero Carlos Tenorio (1,87 metros, 81 kilos) hacían ver a Lionel Messi (1,69 metros, 67 kilos) o incluso al defensa Gabriel Heinze (1,78 metros, 75 kilos) como indefensas criaturas. De hecho, Javier Mascherano, que no es propiamente de seda, sufrió al recio lateral izquierdo ecuatoriano, Isaac Mina en un choque y salió lesionado (¡Qué no lo padezcan Camilo Zúñiga o el Ringo Amaya!).

Ahora, este fornido Ecuador llega a Quito a ratificar lo que hizo. Pero las circunstancias son bien distintas. Principalmente porque contra Argentina no perder era negocio, en cambio, de local, necesita ganar, tener la iniciativa aunque todavía no sepamos cómo ataca el equipo de Vizuete. Contra los argentinos, apostó al contra golpe y, con astucia, en la única que tuvo, no perdonó. Pero contra Colombia le tocará salir a proponer, a tener creatividad, a atacar. Algo que siempre será más difícil que defender. Y en este caso, se invierten los papeles, los colombianos serán los que saldrán a esperar.

Seguramente Vizuete apostará por dos delanteros (Tenorio y Benítez) y tal vez en algún momento le dé la oportunidad, tirado por izquierda, a Luis Bolaños (otro de los héroes de Liga).

El domingo pasado, Ecuador consiguió su primer logro del año: el empate en Buenos Aires no sólo fue valioso por el punto, sino por la recuperación anímica del equipo y la afición. Esperemos que contra Colombia no logre el segundo: ponerse a dos puntos de nosotros y en zona de repechaje.



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