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| 10/4/2006 12:00:00 AM

Ya llegó el Fenómeno de El Niño

Vendavales e incendios forestales son los primeros efectos del fenómeno de El Niño que ya se empezó a sentir en el país. ¿Cuál es la posibilidad real de que haya hechos más graves como escasez de alimentos y un racionamiento?

El incremento inusitado en las temperaturas ha originado vendavales e incendios forestales en varias partes del país, como Bolívar, Risaralda y la región Andina. Estos son los primeros síntomas de lo que los expertos llaman el Fenómeno de El Niño, que si todo sale como se espera, se extenderá hasta marzo del próximo año.

Y las pruebas están a la orden del día. El comandante del cuerpo de Bomberos de Cartagena, Jorge Álvaro Oliver Jiménez, aseguró que ya se están presentando bastante casos de incendios forestales, afortunadamente sin pérdidas de vidas. Según él, en estos últimos 10 días han atendido 15 ó 20 incendios de este tipo.

En la central de comunicaciones del cuerpo de Bomberos de Bogotá, reconocieron que en la última semana hubo 10 incendios forestales, lo que es superior al promedio del resto del año. Hoy, el aire está más seco, lo que sumado al calor y al viento, hacen que sea más fácil iniciar una conflagración.

Estos hechos confirman el anuncio hecho por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). Por eso, autoridades y gremios empezaron a programar actividades para evitar que el impacto del calentamiento del clima sea demasiado grande.
Según el Ideam, lo más probable (60 por ciento) es que se trate de un fenómeno moderado; esto quiere decir que aumentarán las temperaturas y habrá impactos en distintos sectores, pero en ningún caso será de lamentar. El otro 30 por ciento de probabilidades es que sea leve y el restante 10 por ciento que sea severo.

Los productores de alimentos ya empezaron a sentir el impacto. El presidente de Fedepapa, Augusto del Valle, aseguró que en septiembre hubo una disminución de las lluvias, especialmente en Cundinamarca, Boyacá y Nariño. “Por ahora no ha afectado la cosecha. Y creemos que en octubre y noviembre no habrá problemas; el temor puede ser para diciembre enero, febrero y marzo”, aseguró.

Sin embargo, las preocupaciones son evidentes y por eso el gobierno nacional empezó a adoptar medidas. La primera de ellas, según se lo anunció a SEMANA.COM el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, es la asignación de 20.000 millones de pesos para incentivar el almacenamiento de leche en polvo. El incentivo es de 100.000 pesos mensuales por cada tonelada. Además incrementarán el subsidio al precio de la prima con la que varios cultivadores como los arroceros, los algodoneros y los maiceros, entre otros, se aseguran contra la caída en el suministro de agua. Esto con el fin de contrarrestar las pérdidas que puedan ocasionar por esta circunstancia.

Sin embargo, muchas personas aún tienen interrogantes sobre lo que puede pasar. SEMANA.COM los resuelve.

¿Qué es el fenómeno?

Se trata de una circunstancia climatológica que se origina en el calentamiento de las aguas del océano Pacífico. Según el Ideam, el aumento en la temperatura se presenta cada dos a siete años y se da en un nivel promedio superior a 0,5 grados Fahrenheit. El resultado, para el caso de Colombia, es un verano con una ola de calor más fuerte que la habitual y escasez de lluvias.

¿Habrá desabastecimiento de alimentos?

El presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Rafael Mejía, aseguró que por el momento no se ha presentado ningún problema. Por esta razón, el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, aseguró que por ahora no se debe presentar desabastecimiento ni aumento en los precios.

“En este momento tenemos una buena oferta de alimentos, no hemos detectado ningún motivo para que se den incrementos en el precio de los alimentos, ni mucho menos que se vaya a dar especulación”, explicó el ministro Arias.

Además, en los próximos días se lanzará una guía con recomendaciones para los productores con el fin de evitar que el impacto del fenómeno sea muy drástico en los cultivos, especialmente, de arroz, algodón y maíz, entre otros.
Igualmente, se les dará información a los consumidores acerca de posibilidades de alimentos sustitutos para aquellos productos que se puedan afectar.

¿Hay una amenaza de racionamiento?

En 1991, el Fenómeno de El Niño tomó por sorpresa al gobierno Gaviria. Los embalses estaban en niveles bajos y las termoeléctricas no estaban listas para funcionar. Por eso, la única salida fue la adopción de un racionamiento energético que afectó a todo el país. El nuevo ministro de Minas, Hernán Martínez, ha desestimado reiteradamente que estemos ante un eventual apagón como el de comienzos de la década pasada. Aseguró que el sistema está en 85 por ciento de su capacidad para abastecer la demanda y que las termoeléctricas están en plena disposición para entrar a operar en caso de ser necesario.

A pesar del optimismo de las autoridades, es claro que la dimensión del fenómeno sólo se conocerá en su etapa más crítica, a partir de diciembre próximo. Aunque las razones para esperar que no haya un impacto mayor en la economía nacional son objetivas, es mejor la prevención. Las autoridades deben estar atentas a cualquier anomalía que nos indique que la situación podría empeorar; en estos casos es mejor la seguridad que la policía.
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