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| 9/5/2007 12:00:00 AM

‘Yiyo’, asesor del gobernador Ardila, reitera que siempre obedeció órdenes de su jefe

El final del período del mandatario cundinamarqués no sale de los escándalos. En los últimos días, este cazador aficionado recibió un arañazo de Julio Riveros, ‘Yiyo’, su más cercano asesor, que dijo que entre ambos repartían dinero de comisiones de contratos y ahora asegura que siempre obedeció.

A lo largo de su mandato, el gobernador de Cundinamarca, Pablo Ardila, ha sido noticia muy pocas veces. De hecho, por eso lo ha criticado el grueso de los habitantes del departamento que tiene bajo su responsabilidad. Sus gobernados le reclamaban por sus prolongados silencios, sus largas ausencias.

Pero aquella condición empieza a desdibujarse a pocos meses de terminar su gobierno. Su nombre ha sido impreso en varios medios de comunicación diferentes a El Espacio, el periódico de su familia. En las demás publicaciones ha vuelto a ser noticia pero bajo el manto del escándalo.

Esta semana se conoció un nuevo hecho que cuestiona su nombre. Las garras que lo arañaron salieron de donde menos se esperaba: su cercano asesor Julio Eduardo Riveros, conocido como ‘Yiyo’. Después de haber sido alcalde de Tabio, su municipio, y de haber ocupado diversos cargos en la Gobernación, él se convirtió en la mano derecha de Ardila. Y quienes han tenido algún tipo de negocios con el departamento dicen que, ‘Yiyo’ era quien mandaba y que incluso cobraba comisiones para adjudicar contratos de obras públicas.

En una conversación revelada por El Tiempo, el representante José Rozo le pregunta sobre dinero del departamento. “Bueno, usted repartió todas esas obras. ¿Quién se quedó con la platica?, ¿Pablo o usted?”

Y ahí fue cuando ‘Yiyo’ replicó:. “¿Usted qué cree, que Pablo es güevón y yo soy güevón?, ambos”. Después de que se conociera semejante confesión, Riveros, hoy candidato a la Asamblea Departamental, no ha hecho más que defenderse.

“Eso lo dije para sacar las garras. Es una estrategia política para decir lo que quería oír quien me estaba cuestionando por el manejo de dineros en el departamento. Lo dije para mostrarle soberbia, pero jamás pensé que esa conversación la estaban grabando”, ha sido el argumento.

Pese a que ha negado todo tipo de señalamientos, ‘Yiyo’ es una persona que, por su cargo en la Gobernación, tenía acceso a valiosa información. Podría convertirse en el aguijón que permita desatar el nudo de inquietudes que enredan la cuestionada gestión de Ardila en el mandato de Cundinamarca.

Si llega a ser cierto que es el dueño del poder en las contrataciones con particulares, ‘Yiyo’ tiene mucho para explicar sobre el sospechoso manejo del dinero que, según las recientes publicaciones, están yendo a parar a bolsillos de amigos y del propio Ardila.

Sin embargo, ‘Yiyo’ dice que “siempre se ha manifestado que soy quien maneja el departamento. Pero el gobernador es el que manda. Yo solamente obedezco”.

Por eso, cuando Semana.com le preguntó sobre los temas que publicaron El Espectador y El Tiempo en sendas investigaciones sobre los manejos del dinero del departamento, él respondió que no sabe nada de contrataciones.

¿Patricia Mojica, amiga del Gobernador, salió beneficiada con más de 300 millones de pesos? “No sé”. ¿Cómo fue que a las cuentas de Ardila entraron más de 566 millones de pesos entre 2005 y 2006, justo en las fechas en que había licitaciones? “No sé”.

¿La empresa SAP Agregados recibió dineros procedentes de la Gobernación y en ella figura como socia Mary Luz Olarte Villa, jefa de protocolo de la Gobernación? “No sé”. ¿La hermana de Olarte, Fanny Rocío, muy cercana también al Gobernador, es socia de la Ladrillera San Pablo, creada justo en la misma época en que Ardila recibía millones de pesos en sus cuentas? “No sé”.

“Mejor dicho, no me pregunte de nada que tenga que ver con inversiones privadas porque yo no sé nada. He sido asesor de la Gobernación, pero no de las cuentas personales del Gobernador”, le dijo a Semana.com.

¿Pero luego las denuncias sobre esas empresas no tienen relación con las contrataciones públicas de la Gobernación? “No sé”. Así justifica que sólo recibía órdenes. Y a la vez deja en duda la tan inmensa lealtad que dice tenerle a Ardila, después de haber confesado que se repartían las comisiones entre ambos.

Sin embargo, ‘Yiyo’ no deja de pensar en su jefe. Sin titubear, ha hecho una acérrima defensa en los medios. En sus testimonios, siempre deja el sabor de que sigue enterrándole las uñas a Ardila. Ahora dice que él está libre de culpas porque sólo obedece.

Pero la cara debe ponerla ante la justicia, pues son muchos los índices que lo señalan. “La justicia debe darnos la posibilidad de defendernos, debe abrirnos nuestro proceso. Los medios siempre han atentado contra nuestra figura, pero dormimos tranquilos, tenemos la conciencia tranquila”, le dijo a Semana.com.

Quién sabe si la justicia será más astuta que ‘Yiyo’ y si no habrá obstáculos para conocer la verdad. La duda nace porque, de manera inexplicable, en Tabio alguien compró todos los ejemplares de El Tiempo donde se publicaron las denuncias. Precisamente, es aquel municipio donde ‘Yiyo’ tiene su mayor fortín político. Ese diario asegura que fueron familiares del político quienes compraron todos los ejemplares para evitar que se conociera el caso en el pueblo.

Por eso, la Misión de Observación Electoral (MOE) cuestionó su forma de hacer campaña. “De ser ciertas estas informaciones, la actuación de la familia de Julio Eduardo Riveros atenta contra las libertades electorales consagradas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, específicamente contra la libertad de recibir informaciones y opiniones sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión, así como contra el derecho a la libertad de prensa”, asegura Alejandra Barrios, directora ejecutiva de la MOE.

Pero ‘Yiyo’ dice que en ese municipio donde compró sólo un periódico para leerlo, y que los demás simplemente se agotaron porque su gente quería saber qué decían de él. Según los últimos movimientos de ‘Yiyo’, cualquiera pensaría que es una amistad peligrosa para Ardila, el mismo que menos de un mes, sorprendió con unas faranduleras imágenes publicadas en la revista Donjuán en las que mostraba la excentricidad de su casa y su valentía reflejada en cabezas de animales feroces cazados por él mismo.

Paralelo a aquellas sorprendentes fotos, el semanario El Espectador publicó una investigación donde daba cuenta de que el mandatario estaba adjudicando contratos a empresas de sus funcionarios y asesores y que algunos dineros llegaban a sus bolsillos. Esta semana, su asesor más cercano vuelve a ponerlo como blanco de un nuevo escándalo de corrupción. Y él, entre tanto, guarda silencio.
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