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| 6/4/2017 12:34:00 PM

Mauricio Soler, diez años después de ser campeón de la montaña en el Tour de Francia

Hace diez años el ciclista boyacense ganó una etapa en el Tour de Francia y se coronó campeón de la montaña. Retirado por un grave accidente, dedica su vida a trabajar la tierra.

En el parque principal del municipio boyacense de Ramiriquí hay dos monumentos que obligatoriamente llaman la atención de cualquier visitante: uno es el de José Ignacio De Márquez, quien fue presidente de Colombia entre 1837 y 1841; el otro es el de Juan Mauricio Soler, flamante vencedor de una etapa y de los premios de montaña en el Tour de Francia de 2007.

El sábado, en el pueblo de De Márquez y Soler, el gobierno llegó con una noticia que alivió a muchos de sus habitantes. El director de la Agencia Nacional de Tierras, Miguel Samper Strouss, entregó las escrituras de sus fincas a 176 familias campesinas de Boyacá.

Uno de esos títulos lo recibió Rosendo Soler, hermano mayor del ilustre ciclista, quien emocionado dijo que había sido una gran idea legalizar estas tierras. “La mayoría son de falsa tradición”.   

Hace 22 años, según explicó, a Rosendo le vendieron una pequeña parcela de poco más de una hectárea y media pero ésta nunca pudo ser registrada a nombre suyo porque, entre otras cosas, la vendedora no pudo acreditar que había sido su real propietaria. Durante todo ese tiempo, sin embargo, él pudo trabajar y hacer producir ese terreno.

Como si fuera su hermano Mauricio, Rosendo Soler “pedaleó” durante 20 años para poder obtener el título de propiedad. “Le hicimos realidad ese sueño”, dijo Miguel Samper.  

Ahora, a los 49 años, casi todos trabajando la tierra como sus padres, recibió el título de su propuesta  y de su madre. De la familia, Mauricio dejó la tierra para dedicarse a la bicicleta. Rosendo recuerda que siempre tuvo unas condiciones increíbles para el ciclismo. Siendo un muchacho aún, entrenadores europeos se fijaron en él y rápidamente se lo llevaron para las carreteras del viejo continente. 

En 2007, Mauricio tuvo un año dorado: en el Tour de Francia se hizo con la novena fracción –entre Val d’Isere y Briançon– y de paso acabó para Colombia con una larga sequía en la carrera por etapas más importante del mundo. También se coronó campeón de los premios de montaña y se ubicó décimo en la clasificación general en la que el vencedor fue el español Alberto Contador.

El mundo entonces parecía hincarse a los pies de Mauricio Soler. El destino, sin embargo, le tenía preparada una mala pasada: el 16 de junio de 2011, durante la sexta etapa de la Vuelta a Suiza, sufrió una aparatosa caída que casi le cuesta la vida. Se golpeó la cabeza.

Estuvo varios días en estado de coma, pero gracias a su tenacidad y a la de Patricia, su esposa, logró quedarse en este mundo. Eso sí, el accidente le pasó una alta cuenta de cobro: tuvo que dejar para siempre el ciclismo de alta competencia, eso sin contar con algunas secuelas físicas que parece lo acompañarán por el resto de su vida.

“Gracias a Dios estoy de salud un poco mejor”, dijo Mauricio Soler, de 34 años y padre de un hijo que lleva su mismo nombre.  “Sigo haciendo mi rehabilitación y tratando al menos de mantenerla y esperando que las cosas sigan saliendo de la mejor forma”, agregó.

Con tono nostálgico recordó que toda su niñez y parte de su adolescencia transcurrió en el campo, en la vereda El Común de Ramiriquí, donde aún se produce papa, frijol, uchuva y en general los productos de la tierra fría.

Sobre su hermano Rosendo, Mauricio Soler observó que “es una persona totalmente del campo que trabaja para el sustento diario de su familia”. No obstante,  hoy día no tiene muchas anécdotas frescas en su memoria, porque el accidente le hizo perder casi todos sus recuerdos del 16 de junio de 2011 hacia atrás.

“Es bueno –como en el caso de su hermano– que el Estado les entregue las escrituras de las tierras que no habían podido conseguir desde hacía muchos años. Eso les permite acceder a créditos de bancos y a hacer muchos trámites más fácil. La tierra es algo muy importante para nosotros”, dijo el pedalista. 

Mauricio tuvo tiempo para comentar la actualidad del ciclismo mundial. Entre risas confió seguir siendo amigo de Nairo Quintana, aunque hable poco con él. “Se mantiene muy ocupado”, al referirse al actual subcampeón del Giro de Italia. Tal vez por eso se ha enfriado un poco la relación entre los dos.

Para Mauricio Soler, Quintana estuvo “espectacular” en el Giro y no lo ganó “porque se encontró con un (Tom) Dumoulin intratable”.

Mauricio Soler, quien fue campeón de la montaña en el Tour de Francia 2007, ha vuelto a dedicarse a la tierra, como su familia en Ramiriquí, donde 176 familias campesinas recibieron, de manos del gobierno, las escrituras de sus tierras.

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