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| 12/4/2016 8:01:00 AM

Tiempos de turbulencia

Si el gobierno no actúa con rapidez, en las primeras semanas del 2017 la situación va a ser incontrolable.

El Presidente Santos debería declarar su gobierno en emergencia. La inesperada cantidad de problemas que se le han ido acumulando, están limitando su margen de maniobra. Por lo menos, el cumplimiento de los más importantes compromisos está por fuera de su control.

 En los asuntos claves está amarrado de pies y manos. El mantenimiento de la confianza de las calificadoras internacionales, depende de que los congresistas no se alejen mucho del paquete de reformas tributarias; el inicio de la implementación de los acuerdos de La Habana, dependen de que la Corte Constitucional le de luz verde al mecanismo de “Fast Track” establecido en el acto legislativo 01 de 2016; y la viabilidad de los acuerdos de cooperación que había definido con los Estados Unidos, están amarrados a lo que defina cual será el nuevo rumbo que defina Donald Trump, cuando se posesione como presidente el 20 de enero.

 En el Congreso las cosas no pintan bien para la reforma tributaria. La resistencia de los senadores a aprobar la reforma a “pupitrazo”, están poniendo contra la pared al gobierno. La carta que le envió el Presidente del Congreso, pidiendo más tiempo para la deliberación, es clara en el sentido de que “el proyecto en cuestión contiene numerosas disposiciones de alto nivel técnico con efectos económicos sustanciales que no solo repercuten en las finanzas públicas nacionales, sino que impactan de manera directa a todos los ciudadanos, por lo que la labor legislativa deberá ejercerse con mayor responsabilidad y cuidado”. El hecho de que el Ministro de Hacienda no solamente no haya logrado convencer a los congresistas de radicar el proyecto el viernes pasado, sino que tampoco se llegue con una ponencia unificada a una discusión conjunta de las comisiones de senado y cámara, dejan ver que la aprobación no será fácil para el gobierno. Los congresistas han hecho pública su intención de cambiar “al menos unos 170 artículos” de los 311 que trae el proyecto elaborado por el gobierno. Esto quiere decir, ni más ni menos, que el carácter “estructural” de la reforma, va a quedar pendiente para el próximo gobierno.

 Por su parte, en la Corte Constitucional la situación tampoco es fácil. La decisión de los magistrados de aplazar hasta el 12 de diciembre la votación definitiva sobre la viabilidad o no que constitucionalmente tiene el mecanismo del “Fast Track” para implementar los acuerdos, ha puesto en una situación de total incertidumbre el proceso de paz con las FARC. Con su decisión, porque pone vilo la legalidad que tiene “refrendación” votada por Senado y Cámara los días 29 y 30 de noviembre pasados. Esto es, porque si para aprobar el Fast Track, llega a exigir refrendación de los acuerdos a través de las instancias de participación establecidas en la Constitución, deja sin piso las votaciones de senadores y representantes. Ahora, si llegase a declarar la constitucionalidad del Fast Track, sin necesidad de refrendación, deja al gobierno en la incomoda situación de una “legalidad” parcial de los acuerdos, pues la decisión se interpretará como un “salvavidas” político que le lanza la alta Corte al gobierno.  

 Aquí no hay salida fácil. Y lo más grave es que el comunicado deja en evidencia una fuerte división en la Corte. El tono del comunicado de esa instancia judicial, así lo deja ver cuando afirma que “la Corte Constitucional, luego de deliberaciones intensas, concluyó la ponencia debía recoger las diferentes posiciones planteadas sobre el tema por las magistradas y magistrados, para ofrecer una respuesta que busque mayores acuerdos sobre un asunto de gran trascendencia nacional".

 Y como si esas tensiones no fueran suficientes para el gobierno, ya no sólo las declaraciones del presidente electo Donald Trump, sino ahora las del Partido Repúblicano en su Agenda 2016 , permiten prever serias dificultades para el futuro de las relaciones con los Estados Unidos y el proceso con las FARC. En su capitulo sobre la “Family of the Americas” que es como los republicanos llaman a las relaciones con el resto del continente, dice de manera clara sobre Colombia “Afirmamos nuestra amistad y admiración por el pueblo colombiano e invitamos al Congreso Republicano a expresar su solidaridad con su lucha de décadas contra las FARC terroristas. Su sacrificio y su sufrimiento no deben ser traicionados por el acceso al poder de asesinos y narcotraficantes”. Las alarmas están encendidas. Si el gobierno no actúa con rapidez, en las primeras semanas del 2017 la situación va a ser incontrolable.

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