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| 10/26/2014 12:00:00 AM

Algo va de Uribe a Ordóñez

Una nueva versión de Ordóñez 2.0 puede estar comenzando.

Mientras el uribismo se pone cada día más cerrero con sus críticas al proceso de negociación, y el Gobierno responde cada una de sus objeciones, por el camino del medio se está abriendo paso una nueva posición en la que tal vez no hemos reparado lo suficiente y que puede satisfacer las inquietudes de muchos colombianos que no están ni con Santos ni con Uribe cuando se habla de paz.

Se trata de la propuesta del procurador general, Alejandro Ordóñez, de abrir un amplio diálogo nacional que incluya todos los sectores políticos, desde el comunismo recalcitrante hasta la derecha, en la que el propio Ordóñez se circunscribe. La petición pasó casi inadvertida por cuenta de que la mayoría de ciudadanos siguen viéndolo todo desde la más absoluta radicalidad: o paz o guerra, y los medios, claro, ansiosos de confrontaciones para registrar, nos enfocamos generalmente en lo que no toca y pasamos por alto sucesos tan significativos como el que ocurrió en Valledupar hace unos días.

Allí, en el marco del encuentro de personeros municipales, todos los focos se concentraron en el intercambio de comentarios de Ordóñez con Santos sobre la paz, pero muy pocos percibieron en el procurador su tono crítico también frente al uribismo. Una frase refleja la postura del controvertido procurador: “Es absurdo aceptar que se dialogue con las FARC y no con los sectores críticos del proceso, pero también es absurdo aceptar que quienes hoy critican, ayer pudieron dialogar y someter a las AUC, pero ahora no lo hagan con el Gobierno”.

Dichas líneas no son casuales. Hacen parte de una propuesta en la que Ordóñez viene trabajando con asesores como Rafael Guarín desde hace varias semanas.

Tampoco es una coincidencia que mientras al Centro Democrático le fastidia que militares activos lleguen a La Habana, al procurador le parezca indispensable que los oficiales tengan asiento en los diálogos y puedan hacer valer sus puntos de vista.

Es más, en aquel encuentro polémico con más de 100 generales, que registramos hace un par de columnas, en el que el procurador fue ovacionado y el ministro de Defensa aceptó formalmente que Ordóñez recogía el sentir de las Fuerzas Militares, el procurador también habría insistido en que la paz se construyera con los miembros de las tropas del Ejército regular colombiano.

No me sorprende entonces que Ordóñez acepte la invitación que Santos le hizo para hablar con franqueza sobre la paz y que ese diálogo, que se puede dar en los próximos días, sea el primer paso para materializar la propuesta del procurador de un gran ‘pacto por la paz’.

Mientras Uribe continuará con su línea dura frente a la paz, el procurador llenará un espacio que hasta ahora nadie había ocupado y podría convertirse en la voz que represente a quienes estando descontentos con el proceso actual, creen que la mejor forma de superar la polarización es sentándose también a conversar desde la institucionalidad.

Una nueva versión de Ordóñez 2.0 puede estar comenzando y aunque no falten quienes lo tilden desde ya de intervenir en temas que exceden su competencia y hacer política desde el Ministerio Público, hay que ponerle bolas a ese ‘matiz’ que se esconde detrás de las últimas intervenciones del procurador en un país que suele ver todo en blanco o en negro.


Twitter: @JoseMAcevedo
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