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| 4/11/2015 12:00:00 AM

Con nombre propio

La nueva polémica en Colombia: Germán Vargas Lleras. ¿Permitirle lanzarse a la presidencia o inhabilitarlo para aspirar en el 2018?

La Colombia espasmódica y desmemoriada en la que nos ha tocado vivir tuvo un nuevo momento de conmoción política la semana pasada que duró lo que suelen durar todos esos sacudones de la opinión pública en este país: aproximadamente un día y medio. Esta vez, la polémica llevó consigo el nombre de Germán Vargas Lleras. ¿Permitirle lanzarse a la presidencia o inhabilitarlo para aspirar en el 2018?, era la cuestión.

La sorpresa corrió por cuenta de Álvaro Uribe, pues en medio del acalorado debate apareció para pedirles a sus obedientes congresistas que se traicionaran a sí mismos, es decir, que no votaron como ellos creían sino como el líder absoluto del centro democrático ya había decidido.

Uribe entonces les pidió a Paloma, José Obdulio y Rangel que no pusieran talanqueras a un funcionario en ejercicio como Vargas Lleras y sobre todo “que no legislaran con nombre propio”, solicitud que a su vez había hecho el superministro Néstor Humberto Martínez desde el gobierno nacional.

Los defensores naturales del actual vicepresidente y uno que otro espontáneo, como el expresidente Uribe, salieron en coro a decir que eso de legislar a la medida se ve bastante maluco.

La verdad es que no ha sido la primera vez ni será la última en que nuestros padres de la patria se enfrenten a la situación de hacer leyes con nombres y apellidos que benefician sólo a algunos. Basta revivir los hechos de las últimas décadas para darse cuenta de que unos y otros, conservadores y liberales, de derecha o de izquierda, santistas y uribistas, han repetido la fórmula de legislar con nombre propio sin ninguna vergüenza.

¿O no fueron los uribistas los que cambiaron la Constitución una vez y la intentaron cambiar en otra ocasión pensando únicamente en el nombre Álvaro y en el apellido Uribe?

¿No fueron Santos, los congresistas y los magistrados los que quisieron hacer una reforma a la justicia en el 2012 con la talla justa de los directamente interesados para beneficiarse de aquellas modificaciones a la Constitución que por poco logran sacar adelante?

Y para no ir más lejos, ¿no fue un ‘perfumado’ vargasllerista el que introdujo un conveniente articulito en esta reforma de equilibrio de poderes para alargarle la edad de retiro forzoso a los notarios, así, con nombre propio?

Definitivamente nuestros políticos no tienen pudor. Son tan descarados, que el mismo día en que el Gobierno pide no legislar con nombre propio, dice que hay que cambiar la Ley de garantías para que estos alcaldes, que están por finalizar su mandato, puedan contratar a manos llenas sin restricción electoral alguna. ¿Así o más contradictorios?

No hay, pues, nada de qué sorprendernos con el impasse Vargas Lleras. Todo lo que se hace en Colombia, desde las leyes hasta las licitaciones, llevan en su origen un nombre específico y aunque a la hora de las responsabilidades políticas nadie quiera figurar, nuestras desgracias también tienen nombres propios. Sería bueno recordarlos en esta época electoral.


Twitter: @JoseMAcevedo
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