Miércoles, 1 de octubre de 2014

| 2013/09/21 00:00

De la unidad al bochinche

El presidente Juan Manuel Santos sigue turulato sin reponerse de los bajonazos en las encuestas. Su nuevo gabinete no le sumó nada distinto a lo que ya tenía.

El presidente Juan Manuel Santos sigue turulato sin reponerse de los bajonazos en las encuestas. Su nuevo gabinete no le sumó nada distinto a lo que ya tenía y con nombramientos como el del ministro de agricultura ahondó las resistencias del rebotado sector campesino.

Y es que mientras tanto, los uribistas destaparon sus cartas con una lista al Congreso compacta aun con la polémica inclusión de José Obdulio Gaviria. La tercería, por su parte, avanza sigilosa con un Antonio Navarro efectivo a la hora de sumar apoyos y crecidito en los medios de comunicación.

El santismo, en cambio, luce más fracturado que nunca. La famosa unidad nacional ha dado muestras de una tremenda debilidad y no aparece la figura que pueda garantizar que todos los ‘micos’ se acomoden para la foto.

La unidad santista está teniendo un final anunciado: nada que esté pegado con babas, sin ideas ni liderazgos fuertes, puede sobrevivir a tanta tempestad. Al primer mandatario le está pasando lo peor que le podía ocurrir y es que los partidos están reventados por dentro y sienten que Santos no es el líder que puede cohesionarlos y ponerles orden.

Los más lambones dentro del partido de la U quisieron proclamar director nacional al ministro de comercio, Sergio Díaz-Granados, y, como consecuencia de la feroz división interna, la jugada les salió mal. Al nuevo presidente de la colectividad lo eligió menos del 50 % de parlamentarios, varios se abstuvieron de votar y otros más lo hicieron en contra del desanimado ministro.

Entretanto, los liberales se reacomodan entre gaviristas y serpo-samperistas. El expresidente gordito le reclama a Simón Gaviria que nombre a Horacio Serpa cabeza de lista de una vez por todas. César Gaviria –que no es ningún tonto– enfila baterías para no perder protagonismo, y la batalla de las casas Samper y Gaviria apenas comienza, con el presidente Santos como el gran perdedor en medio de la división.

Por los lados del conservatismo la cosa no pinta mejor. Los godos saben que perderán votos enfrentados a la lista uribista y aunque no se atrevan a salirse de la unidad nacional, pocas cosas los mantienen entusiasmados alrededor de la reelección de Santos.

Desde Palacio creen que embadurnando de mermelada a los senadores Cepeda y Gerlein, entregándoles el INCODER y el Banco Agrario, lograrán contentar a toda la colectividad. La verdad es que la voracidad va más allá y el partido tiene muchos golosos insatisfechos que pueden convertirse en un gran dolor de cabeza si no reciben lo que han pedido por su ‘lealtad’.

En Cambio Radical también hay una enorme división y la guerra que se viene será tremenda. Habrá que ver a Carlos Fernando Galán batallando con las Dairas Galvis, los Restrepo y los Motoa en una pelea a muerte en la que, con suerte, acompañarán a Galán, un par de tipos decentes como Rodrigo Lara y Germán Varón Cotrino, y pare de contar.

¿Y los verdes? ¿Todavía existe el ‘tal’ Partido Verde? Para qué decir más…

Semejante bochinche que solíamos llamar hasta hace poco ‘unidad nacional’ es una tragedia en los planes reeleccionistas de Santos y una oportunidad para que alguien más vivo que él pesque en río revuelto y se salga con la suya. ¿Quién?... Averígüelo Vargas…

Twitter: @JoseMAcevedo

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