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| 11/14/2016 10:33:00 AM

Dios salve a Trump

¿Es infundado el miedo a Trump? Algunos dicen “No hay que arrear las bestias cuando ni siquiera se han traído del establo”.

Si Trump hubiera perdido quizás habría sido peor para EEUU. El monstruo ya estaba creado y ya había hecho el daño inmenso de dividir a la sociedad norteamericana. De no haber ganado, el odio y la polarización posiblemente se hubieran profundizado.Por eso hay que ser muy de “extrema ultraderecha” para afirmar que el martes ganó la democracia. La democracia va más allá de unos resultados electorales y del color de un partido (color, no ideología, pues la campaña de Trump adoleció de propuestas y soluciones a los problemas reales y concretos de USA). Ganaron unos votos, sí, pero los principios democráticos están ahora en juego. EEUU perdió en cuanto a respeto y tolerancia,en cuanto a derechos y libertades ciudadanas y en cuanto al triunfo de un demagogo.

¿Es infundado el miedo a Trump? Algunos dicen “No hay que arrear las bestias cuando ni siquiera se han traído del establo”. Las barbaridades que prometió de momento no dejan de ser promesas, pero de la lectura de su pasado podría augurarse un futuro tenebroso. El miedo no es solo por Trump en sí sino, peor, por sus aliados. Los grandes medios de EEUU cerraron filas en contra de sus aspiraciones así como lo hicieron varios miembros de su propio partido, pero su triunfo no fue en solitario. Se habla de deudas políticas. Por ejemplo con David Duke, el exlíder del Kukluxklan que trinó“Nuestra gente tuvo un papel enorme en su elección”, y de otros como Stephen Bannon, una referencia mediática de la derecha más radical.Pero el que produce pavor es otro.

Una cosa es el candidato y otra el gobernante. En adelante Donald ya no se la verá con votantes manipulables sino con políticos curtidos en el arte de depredar. El congreso es un océano rebosante de tiburones y uno de ellos, a quien Trump llama “mi perro de ataque”, podría devorarlo. Se llama Mike Pence y es el nuevo vicepresidente que gobernará en la sombra (es el que conoce los tejemanejes internos en el Congreso) y quien asumiría la presidencia en caso de que a Donald -¡ay!- le pasara algo.

Pence es mucho peor que Trump. Se define, en su orden, “cristiano, conservador y republicano”, y sueña “con mandar a la incineradora el derecho al aborto”. Cuando fue Gobernador de Indiana quiso que le aprobaran una ley “que permitía que los negocios vetaran como clientes a parejas gais” (asegura que la homosexualidad puede curarse, luego -para él- es una enfermedad); se muestra en contra del uso de condones porque la única solución a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual es la abstinencia y solo se puede tener sexo cuando hay interés de procrear); está en contra de los centros de planificación familiar; está en contra también del salario igualitario (es decir, por un mismo trabajo hombresy mujeres reciben el mismo pago) y de aumentar el salario mínimo;asegura que el tabaco no mata y también ha sido muy “claro” sobre el cambio climático: “El calentamiento global es un mito”, afirma. Está de más decir que, además, es contrario a la investigación con células madre. Es un hombre, en fin,en contra de la ciencia al que solo le falta oponerse a la investigación de la vacuna contra el VIH.

Ante este oscuro panorama hay que decir, “Dios salve a Trump”.

@sanchezbaute

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