Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 9/25/2012 12:00:00 AM

La paz, mejor que jugar al Baloto

La probabilidad de acertarle al Baloto es de una en 5.864'443.200, es decir que quien se lo ganó tuvo mucha suerte y que todos los que lo jugamos moriremos en medio de la más grande ingenuidad...

Ante el nerviosismo que genera un viaje en avión, hay que saber que las probabilidades de tener un accidente en la vía al aeropuerto son mayores que durante el trayecto en avión. Una de cada 4,7 personas es susceptible de tener algún tipo de cáncer en algún momento de su vida.

Pero esto no es insólito, son simples cifras, estadísticas, números que se pueden contrastar con la realidad y tienen su propio sustento.

Lo que si es insólito es ver como un país entero se volcó durante las últimas semanas y meses a los puntos de venta de Baloto, a comprar el “boleto de la ilusión”, pensado (ingenuamente) que 5.500 pesos podían convertirse en 117.000 millones. Resulta insólito y aún “Macondiano” que exista gente que comprara de a 4 millones de pesos en boletos y que poblaciones enteras hayan hecho “vaca” para jugarle a la suerte y sacar a su pueblo de la miseria. Familias enteras acarician el sueño de una vida mejor en medio de la abundancia, entre el momento de la compra del boleto y el minuto en que se transmite el sorteo por televisión.

Pero aún más insólito que todo lo anterior resulta que en medio de la gran noticia sobre el pronto inicio del proceso de paz, exista gente en nuestro país que no quiera apostarle a la paz. Gente que se quedó en el pasado, en medio del rencor y la amargura, pensando y afirmando contundentemente que no es posible lograr la paz, y que el gobierno está perdiendo el tiempo. Insólito y absurdo que la misma gente que despotrica a diestra y siniestra contra el proceso de paz, que acusa al Presidente Santos de estar detrás de un Nobel de Paz o de la Secretaría General de las Naciones Unidas, si le juegue al Baloto y piense que podrá convertir su sueño (muy personal) en realidad, pero que no se atreva a soñar con los demás, que la paz es un ideal posible, si existe entre muchos otros factores, la voluntad y el deseo de una nación, apoyando a sus gobernantes, y poniendo su grano de arena.

Las estadísticas muestran que cada colombiano ha sufrido de cerca un acto de violencia en cualquiera de sus manifestaciones, desde un simple atraco callejero, hasta un secuestro, la muerte de un familiar querido a manos de la delincuencia común, de un grupo armado, del Estado mismo. No somos conscientes de que cada día que salimos a la calle, con nuestras familias de paseo, o en cualquier escenario, nos jugamos la lotería de la vida, en medio del conflicto armado interno más antiguo del continente.

Jugamos a la lotería, le apostamos a la ilusión de poder arreglar todo con un puñado de billetes, pero no somos capaces de apostarle a la paz, ni de soñar colectivamente con que la paz puede llegar para quedarse entre nosotros. La paz también es cuestión de actitud, de irradiar entre nosotros mismos el deseo y el anhelo de la paz, para decirnos que queremos paz, justicia y equidad, pero también que no toleramos la violencia desde sus manifestaciones menos perceptibles hasta las más crueles, incluyendo la triste e inexplicable violencia intrafamiliar, tan común en nuestro medio.

Así como la guerra se ha convertido en un negocio, la paz también puede ser un negocio, mucho más rentable y gratificante, las cifras sobre el costo de mantener un conflicto en nuestro país evidenciadas en la última edición dominical de El Tiempo, son aterradoras.

¿Que pasaría si cada colombiano que juega lotería, baloto, chance o cualquier juego de azar, cada colombiano que gasta la mitad de su jornal en cerveza o cada colombiano que critica por deporte, le gastara la misma energía a soñar con que la paz es posible y a poner ese granito de arena que podría hacer la diferencia?
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.