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| 2/18/2017 12:24:00 PM

¡Que voten los jóvenes!

Si pueden trabajar, casarse, tener sexo consentido sin que se presuma un abuso y conducir un vehículo, ¿por qué no dejarlos votar a los 16?

Y de nuevo, como cada cierto número de años, hablamos de una reforma política que cambie las costumbres clientelistas que definen nuestra democracia. Otra vez surge la intención de cerrar las listas al Congreso, de modificar la circunscripción nacional, de implantar el voto obligatorio e inventarnos de alguna forma un periodo presidencial diferente.

Sorprende sí que la discusión que normalmente se activa a comienzos o mitad de un mandato surja ahora en los estertores de este gobierno. Por supuesto, en ninguno de los anteriores se había firmado un ambicioso acuerdo de paz ni se había estirado tanto el ordenamiento legal para darle piso jurídico a una negociación con un grupo insurgente; por eso había que aprovechar el desorden.

Sin que todavía la misión electoral creada con el propósito de plantear un proyecto estructural haya dado sus conclusiones, el gobierno a destiempo - o mejor, a muy buen tiempo para distraer la atención sobre ciertos escándalos - nos puso a hablar del asunto y, entrados en gastos, hay que abordar este tema con toda la seriedad si es que va a ser inevitable que se tramite la reforma en el Congreso.

Una de las ideas propuestas consiste en que los jóvenes de 16 años puedan votar y que el sufragio sea obligatorio. Según el abogado Enrique Borda, no más de 500,000 colombianos entrarían actualmente al censo electoral si se aprueba esta medida, lo que no significaría una variación alarmante en ningún sentido, pero en cambio podría contribuir a la construcción de una cultura política en el largo plazo que puede dejar un saldo democrático interesante.

Y es que si un joven de 16 años puede trabajar con un permiso especial del ministerio que regula la materia, casarse bajo determinadas circunstancias, tener sexo consentido sin que el Código Penal le presuma un abuso, conducir un vehículo en los perímetros urbanos y tener un régimen diferenciado pero estricto en materia de responsabilidad penal, ¿por qué no dejarlo también votar?

Las profundas transformaciones de las últimas décadas han hecho que las nuevas generaciones tengan más posibilidades que las de sus padres y abuelos y no estaría mal que también desde temprano supieran que de todos esos derechos se derivan trascendentales deberes que les acompañarán el resto de sus vidas. Si esa ampliación del censo electoral va acompañada de una obligación de sufragar, las costumbres politicas de los colombianos necesariamente tendrán que cambiar.

La "juventud" tiene tanta o más información que sus progenitores y aunque los encasillemos en el cliché de que son indiferentes a la realidad nacional, la verdad es que en las aulas y por fuera de ellas tienen contacto con los aspectos fundamentales de la realidad política que les rodea y hablan del tema aunque evidentemente no les cope la mayor parte de su tiempo.

Además, una conversación en la que los jóvenes mencionan a Uribe, Santos o las Farc no dista mucho de la que dos veteranos de 60 años puedan tener, sobre todo en esta época de polarización y simplismos.

Si los más viejos y curtidos se dejan permear por las mentiras disfrazadas de noticias y las difunden sin agüero, créanme que no tienen mucha autoridad para llamar a los más jóvenes "inmaduros" y marginarlos de estos temas con el peregrino argumento de que están muy pequeños para entender lo que significa elegir a un gobernante.

¿Harán los jóvenes el cambio si se les permite votar? ¿Marcarán una diferencia sustancial?... No lo sabemos con certeza porque la juventud no es necesario sinónimo de cosas buenas, pero permitir su entrada a una democracia ya de por sí bastante golpeada, se convierte en oxígeno y, quién quita, también en oportunidad.

Si bien es cierto que de todos los cambios que necesita el aparato político-electoral colombiano, éste de permitir el voto a los 16 años no es uno de las más urgentes, tampoco encuentro argumentos suficientes ni sensatos para oponerse a que ello ocurra.

¡Que voten los más jóvenes! Total, reservándole esa opción solo a los viejos ya nos ha ido bastante mal.

Twitter @JoseMAcevedo

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