Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 6/15/2014 12:00:00 AM

¿Zuluaga o la extrema izquierda?

Imaginar que el Partido Comunista Colombiano, Marcha Patriótica y la Unión Patriótica se convertirían en soporte de la reelección era una locura.

Las FARC son maestras de la maniobra. Pasaron en cuatro años de una situación de aislamiento político y fuerte presión militar a una en la que el Gobierno en cabeza de Juan Manuel Santos las legitima y las defiende como un grupo al que “hay que creerle”. Si en lo político avanzaron, en lo militar convirtieron la debilidad en su fortaleza y neutralizaron en gran parte la capacidad de las FF. MM. y de Policía.

Se suele despreciar la capacidad política de la organización mientras los esfuerzos se concentran en confrontar su aparato militar. Grave error. La guerra irregular se gana en el terreno político, no en el militar. El resultado esta ante los ojos de todos: la reelección de Santos depende de la extrema izquierda, la legal y la ilegal.

La guerrilla aprendió muy bien las lecciones de tres décadas de procesos de paz y conoce perfectamente las debilidades del establecimiento. Ante lo que en el 2010 parecía ser un gobierno que continuaría la política de firmeza en su contra, apostaron a recuperarse con cantos de sirena de paz. Santos cayó en el “hombre, conversemos” que lanzó Alfonso Cano y decidió jugársela: rompió con su base electoral, repudió la seguridad democrática, rechazó el uribismo y abrazó el discurso de las FARC sobre el “conflicto social y armado”.

Pasó de ser un defensor de la legitimidad del Estado a uno de sus principales contradictores. De encarnar la voluntad colectiva contra la violencia a avalarla como medio político. Dejó a un lado el mandato popular para seguir las partituras escritas entre campamentos farianos y el Palacio de Miraflores de Caracas.

Imaginar que el Partido Comunista Colombiano, Marcha Patriótica y la Unión Patriótica se convertirían en soporte de la reelección era una locura, pero las FARC lo hicieron posible. Especular con que Piedad Córdoba y Gustavo Petro se autonombrarían jefes de debate de Santos era impensable. ¡Que quede claro! Si gana el presidente-candidato, no será por los millones invertidos en mermelada y corrupción, tampoco por la bandera de la paz, ni por la incondicionalidad vergonzosa de los medios masivos de comunicación, sino por la decisión de la extrema izquierda.

No hay que olvidar que combinando todas las formas de lucha esa extrema fue la que en gran parte aumentó la opinión desfavorable sobre el Gobierno. En esa estrategia están el paro de Catatumbo que doblegó a Santos, el paro agrario que lo arrodilló, los actos terroristas que evidenciaron su fracaso en seguridad y la presión de los gobiernos de izquierda en la región. Detener la movilización y los actos terroristas antes de las elecciones, junto a los anuncios de acuerdos parciales con el ELN y las FARC son cuota a la reelección.

De ganar Santos, será la caída de la máscara, la radicalización de izquierda de su gobierno, el destape del talante autoritario y más restricción a la democracia. Será la criminalización de la oposición en nombre de la paz, la persecución con un fiscal títere del ejecutivo, un gobierno sometido a los especuladores dueños de los bancos y maquillado segundo a segundo por los medios de comunicación. Todos ciegos e indirectamente transformados en idiotas útiles de las FARC, que sí saben muy bien para dónde van.

Ese no debe ser nuestro destino. Existe alternativa. Óscar Iván Zuluaga garantiza un gobierno auténticamente democrático, no uno sometido a la extrema izquierda. Permitirá que se continúe la búsqueda de la paz, pero no al gusto del Secretariado de las FARC, sino a la conveniencia de Colombia. Un gobierno que defenderá las libertades y no sea la transición para que el extremismo violento de la izquierda se tome el poder.

Con Zuluaga sí se podrá suscribir un “acuerdo” que haga posible la desmovilización y el desarme de las guerrillas, al tiempo que facilite la desaparición de las bandas criminales. La diferencia es que se hará con una Paz Justa, no con una paz basada en impunidad y en conceder el derecho a gobernar a Colombia a los principales victimarios y responsables de las mayores atrocidades en el hemisferio.
Votar a favor de la reelección es girar un cheque en blanco a favor de Santos y de las FARC. ¿Usted lo firmaría?

Sígame en Twitter @RafaGuarin
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.