Viernes, 28 de noviembre de 2014

| 2013/08/12 00:00

1.093 días de errores en 89 trinos

La cifra de 89 trinos es condescendiente con todos los desaciertos del gobierno y de su cabeza máxima, Juan Manuel Santos.

Guillermo Andrés Rodríguez

Parece que el gobierno Santos se dedica más a diseñar estrategias de distracción y defensa a quienes hacen crítica constructiva a los múltiples desaciertos de su gestión, que a plantear desafíos para solventar sus huecos fiscales. No era para menos. Que el déficit tocara la puerta de la hacienda pública es el resultado de todo el esquema sistemático de derroche y dilapidación de los recursos públicos en pro de la “unidad nacional”. Esa es una unidad basada no en la sindéresis de sacar adelante un país sino en la perspectiva del beneficio egocéntrico, unánime y sin rumbo fijo; todo a nombre de la “mermelada”, a la que yo llamaría la ‘Nutella’, que sostiene lo insostenible.

Pavorosa la realidad fiscal del país pero más pavorosa aún es la actitud del gobierno que no para en desaciertos con los sinvergüenzas de La Habana y con todo el gasto público innecesario que inició desde el primer día gestión. Si examináramos el decreto que faculta la creación de toda esa multiplicidad de agencias nacionales, muy seguramente quien hubiese votado en su momento por el adalid de las más célebres, entusiastas, pacíficas y extrovertidas frases de concordia y fraternidad entraría en depresión, se cortaría la mano con la que votó y con la que marcó su apoyo en las urnas. Hasta de pronto entraría en un cuadro sintomático de “sida en el alma” (no sé qué es eso, pero se sostiene que solo los que lo padecen lo podrían describir).

A menos de un año de que se termine el periodo de “quien hace milagros” y de quien se proclama como un verdadero “Santos”, él y su equipo descubrieron que para subsanar tanto desparpajo y gasto público se tenía que mover la economía. Primero envió como vocero a su ministro de Hacienda y Crédito Público a hablar con el alcalde Gustavo Petro (sí, a ese a quien mucho ayudaron a elegir desde Palacio). En dicha reunión, el ingenioso ministro le manifestó al burgomaestre la preocupación del gobierno nacional por la situación de la economía y que, en virtud de ello, estaban prestos para ejecutar en Bogotá o desarrollar en conjunto; lo que bien considerara el “excelente” alcalde.

Dentro de las estrategias de tapar el hueco fiscal del gobierno hay de todo, menos planeación y perspectiva de solución sin perjuicios a largo plazo para el país y sus finanzas públicas. Muestra de ello es el más reciente desparpajo de ingenuidad y subestimación de todos los colombianos, la institucionalidad y la lógica común. ¿Cómo pretenden vender Isagen? ¿Cómo pretenden perder el control que el Estado tiene hoy en la compañía? Sí, difícil creerlo. 

Las semanas pasadas fueron demasiado confusas: un gobierno con un mar de errores que muestra claros mensajes de reelección y fuertes intenciones de privatizar lo que no conviene, más los comunicados enviados por los señores feudales de La Habana sobre lo que ellos consideran deberían ser los medios de comunicación (que en resumidas cuentas no es más que la ley mordaza en Ecuador). 

La oposición de este gobierno no podría reaccionar con menos que con 89 trinos. Es más, considero que esa cifra es condescendiente con todos los desaciertos del gobierno y de su cabeza máxima. Quien piense al respecto es susceptible de contraer “sida en el alma”. 

A mi juicio, no serían 89 observaciones sino 1.093 puesto que en este gobierno solo ha habido dos días en los que no hubo infortunios, desaciertos y comparaciones odiosas. Las 89 observaciones al actuar injustificado e impropio de un gobierno que hace todo lo contrario a las acciones por las que fue elegido, son acertadas y veraces. Además, tienen argumentos palpables en la cotidianidad de cada conciudadano que es víctima de la inseguridad, de la falta de amparo institucional, que se indigna con los beneplácitos de este gobierno con los violentos. Las 89 observaciones están nutridas de la realidad y lo más importante es que nunca fueron personalizadas. Eso hace que la observación sean de más alto nivel y rica en credibilidad.

Muy acertadas las frases del precandidato presidencial Carlos Holmes Trujillo: “pareciere que los huevitos los guardó en el bolsillo de atrás y se sentó en ellos”. Esa es la percepción de todos los ciudadanos: del taxista, del médico, del empresario, del trabajador. Todos, en absoluto, tenemos claro que el rumbo se perdió como también se abandonó al metro de Bogotá puesto que ya van tres años y no hay nada. Las tasas de interés en el microcrédito son cercanas al 50 % y no hay en ningún lugar obras que no den de qué hablar. 

Referirse entonces con 89 observaciones a los 1.093 días de errores es el poder de la síntesis y la entereza de mostrar la realidad sin personalismos, sin diagnósticos patológicos fatales, pero sí con esa verticalidad y claridad que se debe ejercer cuando se está en la oposición. Bravo por esas 89 observaciones, que sí que fueron generosas porque es probable que lo que es objeto de reserva sea peor. 

Twitter: @GuilloRodrig

*Abogado, docente universitario, gobierno seguridad y desarrollo, exmiembro del Directorio Nacional Conservador.

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